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CRÍTICA

Música para un recuerdo

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Concert d’Estiu

  • Coral de Felanitx / Grup instrumental / Margalida Massutí, directora
  • 28 de junio
  • Església del Carme, Portocolom

Calificación: ***½

El tradicional concierto que la Coral de Felanitx ofrece cada verano en Portocolom sirvió un año más para inaugurar la programación musical estival de ese rincón de la costa. A partir de esta cita se sucederán diversas propuestas, desde sesiones de ópera hasta conciertos de música antigua, que esperamos poder comentar en estas mismas páginas.

Pero el concierto celebrado el pasado domingo tuvo un valor añadido. Más allá de lo estrictamente musical, se convirtió en un sentido homenaje a una de las personas más queridas de Felanitx, miembro durante muchos años de la propia coral. Nos referimos a Sebastià Huguet Filiputti, quien nos ha dejado recientemente. De hecho, el lema de la propuesta era «Un homenatge a l’amistat, a la música i al nostre estimat excantaire».

La velada, celebrada en la iglesia del Carme, se estructuró en dos partes claramente diferenciadas. La primera, definida por la directora Margalida Massutí como «más íntima», reunió varias obras interpretadas a cappella: un coral de Bach, el Coro de los Peregrinos de Tannhäuser, de Wagner, y una página muy querida por el público mallorquín como es Aubada, la conocida composición de Miquel Tortell sobre texto de Marià Aguiló que, con el paso de los años, ha acabado convirtiéndose en uno de los grandes himnos del repertorio coral de la isla.

La segunda parte incorporó la colaboración de un grupo de instrumentistas procedentes de diversas formaciones musicales de Felanitx. El programa adquirió entonces un carácter más popular, con habaneras, valses y melodías muy conocidas que el público no dudó en acompañar discretamente. Entre ellas figuró L’amo de Son Carabassa, repetida como bis ante la calurosa respuesta de los asistentes.

Tanto los miembros de la coral como los músicos invitados transmitieron la satisfacción de haber compartido una velada especialmente agradable. Y esa misma sensación se reflejaba también en un público que respondió con cercanía y complicidad durante todo el concierto.

La sesión concluyó con una prolongada ovación dedicada a la memoria de Sebastià Uguet. Su familia recogió emocionada ese aplauso unánime que, más que poner el punto final al concierto, resumía el auténtico sentido de una noche en la que la música sirvió, una vez más, para mantener vivo el recuerdo.

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