El pecio de Ses Fontanelles emerge del mar: “Es un día histórico” para la arqueología en Mallorca
Finaliza la extracción del barco romano del siglo IV con la flotación de las tracas del casco de babor, que permanecerán con el resto del buque en una piscina desalinizadora durante más de un año

Manu Mielniezuk

Los buzos y arqueólogos Carlos, Albert, Sebastià, Toni, Miquel, Max y Xavi, además de Alejandro y Jara, de la Armada, descendieron bajo la superficie del agua, a unos 65 metros de la playa, este lunes a las 6,30 de la mañana. En el fondo del mar, frente al antiguo humedal de ses Fontanelles, les esperaba una «porción de madera» que lleva allí desde el siglo IV, «en concreto las tracas del casco de babor del pecio romano» que ha revolucionado la arqueología en el Mediterráneo.
«Es un día histórico debido a que salvamos un barco que estaba en peligro. Eso es muy importante porque no es un pecio cualquiera. Lo disfrutaremos», se congratuló el arqueólogo Miquel Àngel Cau, codirector del proyecto llamado Arqueomallornauta.
Se trata de la última parte de una extracción que comenzó en marzo pieza a pieza y este lunes culminó con la gran porción de 12 metros de eslora y unos dos de manga de babor, ya que el viernes sacaron a flote la parte de estribor.
Máxima protección
Una estructura portante metálica fue preparada para sustentar las delicadas tracas de madera, que estaban «encinchadas por debajo y protegidas con una red de coco que soporta toneladas», tal como detalló el arqueólogo. Los buzos elevaron la estructura con globos destinados a reflotar el armazón y, tras la importante maniobra, una lancha de la Armada lo remolcó muy despacio, a un nudo por hora, para trasladarlo al Club Marítimo de San Antonio de la Playa.
Flotando frente a la costa, en la que los primeros bañistas nadaban ajenos al acontecimiento, la barca y el valioso cargamento arribaron a puerto, donde un camión-grúa elevó la estructura a las 8,30 horas y la llevó al Castillo de San Carlos. Allí el derelicto permanecerá más de un año para su desalinización.

Consell de Mallorca
Antes de esta última extracción, habían sido reflotadas las tablas del forro y el resto el casco, todo ello «con una madera realmente bien conservada, una de las cosas que más sorprende del pecio de ses Fontanelles, pese a llevar 1.700 años bajo el agua», destacó Cau. Dichas tablas desmontadas están desalándose en piscinas instaladas en San Carlos, mientras que las porciones de 12 metros de eslora han sido ubicadas en otra pileta más grande. «El proceso consiste en ir rebajando progresivamente el grado de salinidad del agua con un control exhaustivo por parte de restauradores y químicos»; y una vez conseguida su conservación, empezará la fase de restauración para, finalmente, poder exponer el valioso pecio de ses Fontanelles.
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