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Tres mallorquines ganan el prestigioso Premio FAD de Arquitectura

Los arquitectos isleños Tomeu Ramis, Aixa del Rey y Arnau Sastre firman un proyecto en tres equipamientos de Barcelona «generando ‘ciudad’ sin la necesidad de grandes gestos», según alaba el jurado del galardón

Fachada del proyecto Recirculant l’Eixample y un pasaje y una terraza que une los equipamientos

Fachada del proyecto Recirculant l’Eixample y un pasaje y una terraza que une los equipamientos / José Hevia

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Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

Puede que la calle Mallorca del Eixample barcelonés haya dado suerte a tres arquitectos isleños que trabajan en la Ciutat Comtal, ya que un proyecto público para transformar tres equipamientos ubicados allí y en toda la manzana les ha llevado a ganar el reputado Premio FAD de Arquitectura. Es el más importante a nivel estatal y está entre los más prestigiosos de Europa, y este año ha recaído en los mallorquines Tomeu Ramis, Aixa del Rey (del estudio Flexo Arquitectura) y Arnau Sastre, de Addenda Architects, estudio en el que también son autores del proyecto Cecilia Rodríguez, Jose Zabala, Roberto Gonzalez y Anne Hinz. Para el jurado, uno de los grandes valores de su intervención en una biblioteca, un mercado y un centro cívico es que, «sin la necesidad de grandes gestos, es capaz de generar ‘ciudad’ en los intersticios de la ciudad heredada».

Los FAD han galardonado una arquitectura que apuesta por la transformación de lo existente reutilizando al máximo en lugar de derribar y volver a construir, sin generar nuevos residuos, como marca la tendencia europea. «La primera acción responsable para ser sostenible es no demoler. Y en caso de que fuese necesario, hay que reaprovechar los materiales», sentencia Tomeu Ramis. El jurado añade sobre la huella de carbono que el ahorro energético también se materializa en los cerramientos y la utilización de las cubiertas, que «además ofrecen nuevos espacios comunitarios al aire libre». Como dice el arquitecto, «son lugares en los que siempre se acumula todo lo que no se quiere ver de un edificio, a pesar de que las azoteas dan pie a oportunidades increíbles». En su propuesta, las han empleado para ubicar allí el patio de la escoleta del centro cívico y una terraza.

Tomeu Ramis y Aixa del Rey, de Flexo; y Arnau Sastre y Cecilia Rodríguez, de Addenda

Tomeu Ramis y Aixa del Rey, de Flexo; y Arnau Sastre y Cecilia Rodríguez, de Addenda / .

Pensando en el futuro

La citada capacidad de generar ‘ciudad’ es gracias a «la creación de pasajes que comunican los tres equipamientos, una gran tradición en Barcelona que hemos querido incorporar», señala Tomeu Ramis, entre otros muchos aspectos. Este proyecto con sello mallorquín está preparado para futuras demandas «en respuesta a las necesidades ciudadanas cambiantes», aplaude el jurado. Con ello hace referencia a que, «pese a que el centro cívico alberga ahora aulas para la gente mayor y para los más pequeños, han sido definidas de igual modo pensando en que con los años se puedan adaptar a nuevos usos», en palabras del arquitecto. «Esto también es sostenibilidad, ya que así se alarga su vida útil y no hay que acabar derribando», concluye el ganador del FAD.

Otra de las fachadas del proyecto

Otra de las fachadas del proyecto / José Hevia

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