Literatura | Gabriel Janer Manila Escritor
"Escribir es un juego, pero también es una lucha"
La editorial Dolmen acaba de reeditar su novela 'Lluna creixent sobre el Tàmesi' y también la ha traducido al castellano. En los próximos años recuperarán más y, con Nova Editorial Moll quiere restituir L'abisme, Premi Ciutat de Palma en 1967 y recortada por la censura

Guillem Bosch

La editorial Dolmen reeditará nueve novelas de Gabriel Janer Manila (Algaida, 1940) y también las traducirá al castellano. La primera de ellas ha sido Lluna creixent sobre el Tàmesi, que se publicó en 1993. Le seguirán Ha nevat sobre Yesterday; Estàtues sobre la mar; Èxtasi. Els plaers accesibles; La vida, tan fosca; Els jardins incendiats; No existeixes, Helena (Amor captiu); Paradís d’orquídies y Tigres. Además, con la Editorial Moll, recuperará L’abisme, Premi Ciutat de Palma en 1967, con los fragmentos que la censura suprimió.

Gabriel Janer Manila, en su casa de Palma. / GUILLEM BOSCH
Hace más de 30 años, en 'Lluna creixent sobre el Tàmesi' ya hablaba de una Mallorca demasiado urbanizada, rendida al negocio hotelero...
También trataba de explicar la ilusión de un hombre, que era el padre de Joan Ignasi [el protagonista], de construir un pequeño paraíso. En definitiva, es un sueño burgués querer hacer de Mallorca un lugar exquisito, un lugar especial, un lugar donde la gente se sienta identificada con la naturaleza, con la armonía del mundo. Claro que eso es un sueño burgués, ya lo sé, pero yo quería explicar el fracaso de ese sueño.
Si la escribiera hoy, tendría que hablar de carreteras saturadas y viviendas inasequibles.
De un mundo totalmente absurdo. Mallorca se tendría que ver como un disparate, como un despropósito.
¿Qué le supone que se haga la versión en castellano?
La primera impresión es de miedo. Sí, porque cuando ves la traducción, piensas no es exactamente mi novela...
Supongo que cuando escribe busca las palabras exactas, con un sonido concreto...
Para mí, la escritura es una investigación continua sobre las posibilidades y las capacidades del idioma. Es decir, yo cuando escribo una palabra o una frase pienso que quizás el lector querrá más esta palabra cuando la lea. Lo hago con esta ilusión, porque, en definitiva, la literatura siempre es un juego con la lengua, es decir, tratar de exprimir todas las posibilidades expresivas de este idioma.
En 'Llunya creixent sobre el Tàmesi' nos encontramos relaciones complicadas...
Sí, es una novela de amores y desamores, pero equivocados. También es la proyección de la imagen de la isla, eso lo he intentado hacer siempre. Ya lo hice con La dama de les boires, quería fuera aquella Mallorca, o aquella mujer que se vende a un poder porque tiene hambre. Se vende y sale tocada, pero en el fondo es la isla que sale tocada.
¿Cuáles serán las siguientes novelas reeditadas?
Resulta que Ha nevat sobre Yesterday es un libro agotadísimo, que no se encuentra en ningún sitio, que se buscan por internet ejemplares usados y se cobran cantidades enormes, se ha vendido uno por 700 euros. Entonces, el próximo que saldrá será este, una nueva edición en catalán y traducido al castellano. Y después saldrá Amor captiu, que le he cambiado el título, se titulará No existeixes, Helena.
¿Por qué?
Porque me gusta más este título. No recuerdo qué título tenía, pero sé que el editor me presionó para buscar un título que fuera más atractivo y pusimos Amor captiu. Y a mí no me gusta porque explica demasiado de qué va el libro. Un título tiene que tener un cierto misterio, tiene que crear una inquietud. Y le he puesto No existeixes, Helena, que es una frase terrible.

El escritor, durante la entrevista sobre sus novelas que Dolmen reeditará. / GUILLEM BOSCH / DMA
¿Hay alguna otra obra que le gustaría recuperar?
La Nova Editorial Moll quería recuperar la edición de L'abisme, que fue mi primera novela y que salió muy recortada por la censura. Y ahora estoy convencido de publicarla, porque el año que viene hará 60 años que ganó el Premi Ciutat de Palma. L'abisme es una novela escrita por un chico joven que tenía muchas cosas dentro de su cabeza por decir, pero que no sabía escribir, que sus modelos eran los cuatro libros que había leído y era un inexperto, eso sí, con mucha fuerza y con mucha inquietud. Si la tuviera que revisar, habría que escribirla de nuevo y eso no lo quiero hacer. Tiene que quedar como era, añadiré los trozos que quitó la censura y tal vez retocaré un adjetivo o una frase...
¿Se reconoce en las motivaciones que tenía de joven para escribir?
Sí. Yo escribía porque había un mundo que no me gustaba. Es decir, era un chico joven, rebelde, que no me gustaba el mundo que tenía. Piensa que nací en el año 40 y viví todo el dolor y tragedia de la posguerra. Yo era un chico feliz porque mi padre y mi madre eran jóvenes, trabajaban y no nos faltaba nada esencial. Pero yo viví una tragedia muy dura. Mi familia había estado muy tocada por la guerra, habían asesinado a toda una serie de personas y encerrado a otras. Y vi llorar mucho. Muy a menudo, el novelista, el artista, nace de una herida. Yo creo que esa fue mi herida. Y escribes por eso, por la libertad de todo lo que has vivido. Pero me ha costado decidirme para que L’abisme se reedite. Porque era una novela que la censura recortó mucho, pero la gente la leyó mucho, sobre todo la gente joven. Y pese a que era una novela de un inexperto, se contagiaba esta furia, esta rabia… Era una novela en la que por primera vez se hablaba de la Guerra Civil, se hablaba de sexo sin reparos, se hablaba de temas que normalmente no se veían en los libros de la época.
¿La censura toleró las escenas de sexo?
La censura suprimió todos los fragmentos que hablaban de la Guerra Civil. Solo dejó alguna pequeña referencia. Y las de sexo, como no había un sexo explícito, sino que era más bien sentimientos de cosas sexuales, la sexualidad llevada a niveles de libertad, la homosexualidad... La censura contribuyó a crear la novela, porque la tergiversó y la recompuso. El tema es que después vinieron El silenci, La capitulació, Han plogut panteres y llegó L’agonia del salzes y me hicieron un proceso por el Tribunal de orden público.
Cuando ve que hoy se persigue a alguien por sus ideas u opiniones, ¿qué piensa?
Quiero pensar que hemos avanzado, no quiero pensar que estemos igual. De ninguna manera podría soportarlo. Claro que hay momentos en los que tienes la sensación de que volvemos atrás, pero también piensas que tenemos recursos para defendernos de esta impresión de volver atrás.
¿Qué le motiva a escribir hoy?
Escribo poco. Tengo ideas, pero ya tengo una edad también [risas], y a veces me da un poco de pereza toda la preparación que se tiene que hacer. Aquí mismo, en Lluna creixent sobre el Tàmesi, Joan Ignasi se va a Londres porque ha muerto su padre allí. Ha muerto en un hotel y le han llevado a un tanatorio. Bueno, esto me lo podría haber inventado, pero yo tenía un amigo que trabajaba en Viajes Barceló y le dije, mira, deberías preguntar a vuestra agencia de Londres qué harían si se encontraran con un cliente que ha muerto en un hotel. ¿Cuál sería el protocolo que aplicarían? Y me lo enviaron. Yo fui a Londres e hice ese proceso. Fui a ese hospital, fui al tanatorio, fui a todas partes, hice fotos, hice dibujos, tomé notas...
Eso requiere un esfuerzo
Escribir es un juego, pero también es una lucha, siempre. Te tienes que esforzar, y si no lo haces así, no vale la pena. Si tienes que hacer una cosa que ya has hecho y repetir un esquema, mejor que no lo hagas. He acabado un relato breve, en la línea de Jaguar, que se llama En època d’amors, y es un relato que pasa en África, es una historia de unos niños que venden como esclavos. A veces me baso en noticias del diario, las recorto y las guardo…
Hablando de noticias ¿le ha interesado la visita del Papa a España?
Sí, claro. No soy ateo, al contrario, he creído en demasiadas cosas en la vida, he tenido demasiadas fes [risas]. O sea que agnóstico, sí, mucho, pero ateo, no. Me interesa saber qué dice el jefe de una religión que tiene tantos millones de seguidores.
Se va el Papa y empieza el mundial de fútbol, ¿lo sigue?
No, no… Solo me he enterado de la salvajada de la celebración de los 80 años de Trump. No me cabe en la cabeza cómo este hombre ha celebrado su aniversario. Si tienes 80 años tienes que tener una cierta bondad y este hombre ha demostrado una perversión absoluta. Que se tenga que recrear viendo sangre… Pero si yo me enfado con los noticiarios de televisión porque continuamente me muestran desastres y yo quiero estar informado, pero no quiero que la perversión sea un entretenimiento para mí. Tenemos que estar bien informados, tenemos que fomentar el análisis crítico, pero la saturación de imágenes es perversa.
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