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La noche en que se hermanaron los seguidores de Aitana y Cypress Hill

El grupo californiano, con un vínculo histórico con la marihuana, ha abierto los conciertos del escenario principal con una demostración de puro hip hop y una extraña mezcla entre el público: camisetas azules, el color del último álbum de Aitana, junto a otras de baloncesto y gorras giradas

En esta jornada sabatina han triunfado propuestas como las de Lia Kali y Depresión Sonora

Al cierre de esta edición se esperaba la actuación de Aitana, cuyos seguidores la han estado esperando durante 6 horas en primera fila

Cypress Hill, con la marihuana como tarjeta de presentación, en el arranque de su concierto

Cypress Hill, con la marihuana como tarjeta de presentación, en el arranque de su concierto / Ana Belén Muñoz

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Palma

¿Qué habrán pensado los integrantes de Cypress Hill, pioneros en llevar la marihuana a los micros y a las pantallas de los grandes festivales, como han hecho hoy, cuando solo unos minutos antes de salir a actuar han visto cómo cientos de adolescentes de las primeras filas levantaban pancartas con todo tipo de mensajes en apoyo a Aitana?, ¿quizá que se habían equivocado en el orden de actuaciones?, ¿se equivocó la organización programando a Cypress Hill antes que a Aitana?, ¿se les debió hacer larga la espera a los fans de la barcelonesa que estuvieron hasta 6 horas guardando sitio frente al escenario? A diferencia de la película La extraña pareja, la convivencia entre la parroquia de unos y otros ha sido ejemplar, sin incidente alguno, y ha triunfado la música, al igual que el año pasado, cuando el cruce entre el público de Iggy Pop y Bad Gyal fue de lo más comentado. Imágenes que solo se dan en un festival.

Dos nombres propios de la música, uno internacional, la banda californiana Cypress Hill, y el otro nacional, la cantante y compositora barcelonesa Aitana, se han erigido en los grandes protagonistas de la segunda jornada del Mallorca Live, marcada por las altas temperaturas, la comunión entre distintas generaciones de público y la entrega de los grupos mallorquines, toda una demostración del talento sonoro que hay en la isla.

Los fans de Aitana se instalaron frente al escenario principal horas antes del inicio de los conciertos

Los fans de Aitana se instalaron frente al escenario principal horas antes del inicio de los conciertos / Gabi Rodas

Todavía con la resaca del viernes, cuando The Prodigy, que volvían tras su catarsis del 2018, puso la guinda a una noche de baile y desenfreno con un directo de energía electrónica demoledora y un despliegue audiovisual enfocado a recrear la atmósfera de una rave, llegó el día más esperado, el de Aitana, quien al cierre de esta edición iniciaba una actuación centrada en su último trabajo, Cuarto azul. Sus seguidores, la mayoría jóvenes, se han dejado ver por el antiguo Aquapark de Magaluf horas antes de su puesta en escena, en simbiosis con otras tribus urbanas, como la de los raperos, con sus camisetas de baloncesto y sus icónicas gorras del revés.

Un 'sprint' por estar en primera fila

Para evitar codazos y carreras peligrosas, un amplio despliegue de personal de seguridad ha rodeado a los fans de Aitana a su entrada al recinto y les ha acompañado, a paso pausado, hasta las cercanías del escenario principal, donde finalmente se han producido los ‘sprints’ en busca de un lugar en primera fila. Y ahí se han quedado, con sus camisetas azules, muchos de ellos menores de edad, a la espera de un concierto que ha llegado cinco horas después. ¿Estrategia comercial de la organización? Quizá, porque muchos familiares de esos jóvenes han estado yendo y viniendo de la barra a pie de escenario con la comida en brazos.

Tras un "hola Mallorca" ha llegado la descarga

El hip hop, un lenguaje que no suele faltar en el Mallorca Live, ha tomado la palabra en clave latina, con los angelinos Cypress Hill, un grupo que lleva más de 30 años en la trinchera, desde que hicieran historia con su segundo disco, Black Sunday. “Hola Mallorca”, han saludado a las nueve en punto estos veteranos del rap que han electrizado al público con su pura energía, ritmos contagiosos y rebeldía.

Cypress Hill, toda una lección de hip hop

Cypress Hill, toda una lección de hip hop / Ana Belén Muñoz

Talento mallorquín

El sábado ha comenzado caliente en temperaturas y ceremonial en lo musical, con Bruz, un productor internacional afincado en Ibiza que ha puesto a bailar a los espectadores más inquietos. La representación mallorquina ha desfilado por el Escenario La Isla. El primero en actuar ha sido Mon Joan Tiquat, un desafío que ha resuelto con nota, con un directo enfocado en su segundo álbum, Sinònims de cosa. Le ha seguido Maribel Mayans, que ha defendido su pop naif con un ejercicio de sensibilidad y fuerza a la vez. Difícil papeleta la de Komodo García, programados a la misma hora que Aitana, pero como dice una de sus canciones, Qué más da. El avance de este grupo parece no tener fin y ganan con cada actuación. Si un festival siempre depara sorpresas, la edición de este año les ha regalado a muchos un nombre, el de Joe Orson. El alter ego de José María Serrano, jienense de nacimiento, mallorquiín de adopción, ha dado el ‘sus’ al Escenario Sa Barca con una propuesta atípica, auténtica, cargada de matices folk y atmosféricos, y canciones mayúsculas, como Lost in the Mood. Una experiencia también inmersiva, porque se ha tenido que seguir su concierto con auriculares.

Lia Kali, Pablo Pablo y los sobresalientes Depresión Sonora

Otro escenario concurrido y animado ha sido el de Es Jardí, que ha abierto la jornada al ritmo de Lia Kali. Julia Isern, que así se llama esta cantante de Barcelona, ha logrado con su música urbana, soul y rap conquistar a unos espectadores que no han dejado de moverse, suavemente, como sus armonías. Su propuesta, para luchar y bailar, ha gustado.

Lia Kali, una de las primeras actuaciones de este sábado en el Mallorca Live

Depresión Sonora durante su actuación de este sábado en el Mallorca Live / Ana Belén Muñoz

Antes de la explosión del Escenario Estrella Damm, el de Cypress Hill, Aitana y Kaiser Chiefs, cuya salida a escena será a las 01.45 horas, el Escenario Mallorca, levantado al lado del principal, nos ha regalado la voz de Pablo Pablo. “¡Qué bien cantáis en Mallorca!”, ha comentado entre canción y canción este maestro de las letras poéticas de padre famoso: Jorge Drexler. Tras él ha venido un huracán que ha hecho amena e hipnótica la espera de las superestrellas: Depresión Sonora. El grupo del madrileño Marcos Crespo ha sido un vendaval bien recibido por sus más leales: sintetizadores y ritmos frenéticos, textos existencialistas, energía oscura y a bailar, Hasta que llegue la muerte, uno de sus temas fetiche. “Al final todos somos pobres”, han recordado en una de sus últimas canciones, Fumando en mi funeral.

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