Entrevista |
"Es imposible que envíes a un soldado a la guerra después de escuchar los últimos 20 minutos de 'La Valquiria'"
El escritor ha recopilado sus artículos sobre el festival de música de Bayreuth, publicados en Diario de Mallorca, para el libro 'Cròniques wagnerianes', que presentará el próximo 3 de junio en Palma

Luana C.L.

El escritor y matemático Pere Estelrich ha reunido en un libro los artículos sobre sus viajes al festival de música clásica de Bayreuth, y a Nuremberg, Leipzig o Halle, que publicó en Diario de Mallorca en 2024 y 2025. En Cròniques wagnerianes (Edicions Documenta Balear), el articulista también amplía la información de esos escritos, que han sido revisados y traducidos al catalán. El autor lo presentará el próximo 3 de junio durante la Fira del Llibre de Palma, en la plaza España, a las 19 horas, un acto en el que estará acompañado de la directora de este periódico, Marisa Goñi, los wagnerianos Alfred Mus y Gabriel Vich y la periodista Magdalena Estelrich. También sonará la música con un trío de cuerda, un quinteto de trombones y la Coral Sant Jaume.
¿Qué encontraremos en ‘Cròniques wagnerianes’?
Pasión. Pasión por dos grandes de la historia de la música, que son mis pilares musicales, que son Wagner y Bach. Pero también encontraremos divulgación, porque es un libro destinado a que la gente pueda aprender cosas, pero de una forma periodística. No tiene pretensiones intelectuales, no tienes que saber de música, de hecho, yo no sé. Por lo tanto, es una divulgación en forma de libro.
¿Cómo puede decir que no sabe de música?
De música técnica, no sé. Yo toqué un poco el piano, pero no me preguntes cosas técnicas de la música, qué va… Divulgación, historia, eso siempre me ha gustado mucho, y escucharla.
Pese al título del libro, el protagonismo está compartido entre Wagner y Bach.
Yo quería hacer un juego de palabras y titular Cròniques bachnerianes, pero mi hija me dijo que igual no se entendía... Es verdad que la excusa es ir a Bayreuth, porque hacen ópera cada día. Pero después, para que Bach no se enoje, me voy a rendirle culto a Leipzig, que por cierto, allí también nació Wagner y murió Bach. Por lo tanto, hay Wagner y Bach. De hecho, el día de la presentación, tanto en Palma como en Felanitx, se cantará música de los dos compositores.
¿Por qué son sus dos pilares musicales?
Bueno, Beethoven también. Bach es un milagro, decía Pau Casals. Es decir, si tuviera que elegir entre Wagner o Bach, sería muy difícil. Y Beethoven, Mozart, Schumann, Richard Strauss... hay muchos pilares. Pero creo que si solo pudiera elegir una música, un compositor, naturalmente elegiría a Bach. El libro está dedicado a la memoria de mi padre. Mi padre era músico, dirigía la Coral de Felanitx, tocaba un poco el órgano de la iglesia, aunque no ejercía de músico. Y, a principios de los años 60, yo tenía unos 7 años, mi padre cada domingo escuchaba o Tannhäuser de Wagner o la Misa en sí menor de Bach. Alternaba. Por lo tanto, yo entré en el universo Bach y en el universo Wagner al mismo tiempo. Bach es un referente para todo el mundo. La gente dice que es difícil entrar en el mundo de Wagner, yo intento explicar en este libro que no es difícil, lo que no puedes hacer es escuchar, de entrada, Parsifal. Si quieres entrar en Wagner, entra con un preludio, entra con Las Valquirias, entra ahí de alguna manera, que no sea un monólogo que dura 20 minutos.
Tanto Bach como Wagner son famosísimos, pero yo no sé si la gente los conoce realmente...
En mi programa de radio he hecho encuestas y he pedido al público que me digan el nombre de dos compositores, y normalmente nunca, o con un porcentaje mínimo, te nombrarán a Bach o Wagner... Te dirán Mozart, Beethoven, Strauss, pero Strauss de los valses, no Richard Strauss. Quiero decir que la gente no conoce toda la inmensidad de Wagner y de Bach. En Mallorca también preguntas por un autor de ópera y te dirán más bien Puccini o Verdi, antes que Wagner. Pero el wagnerismo es como una especie de religión.
A Wagner se le conoce como el compositor favorito de Hitler.
Esto le hizo mucho daño a Wagner. Wagner murió en los años 80 del siglo XIX, por lo tanto, Hitler lo utilizó después como un tema patriótico, de hecho, en la ópera de Los maestros cantores de Núremberg hay un momento en el que el maestro cantor principal, Hans Sachs, exalta la cultura alemana. Claro, Hitler se aferra a eso y obliga a sus soldados a ir a Bayreuth… Es decir, coge el todo por una parte. También se le ha clasificado de antisemita. Pero no había antisemitismo en el siglo XIX ¿de qué hablamos? La gente dice que no le gustaba Mendelssohn porque era judío. No, perdón, El anillo del Nibelungo comienza con unos sonidos cogidos de Mendelssohn...
No es el único ejemplo del fascismo apropiándose de símbolos.
Yo he visto en piedras de templos budistas de la India la cruz gamada. Por favor, estamos hablando de tiempos de Buda, no hablamos de nazis. Por lo tanto, tú te puedes apropiar de una cosa y en lugar de beneficiar, perjudicas. En el caso de Wagner, apropiado por Hitler y compañía, esto le hizo más daño que bien.
En el libro habla del poder transformador de la música. ¿El mundo sería diferente si todo el mundo apreciara la música?
Cuando venía hacía aquí, en Radio Clásica ponían el Cuarteto número 8 de Shostakovich, que este compositor escribió cuando fue a Dresde a finales de los 50, y se encontró la ciudad totalmente destruida. Le habían dicho que fuera a Dresde porque le inspiraría, porque tenía que hacer la banda sonora de una película que se tenía que filmar allí. Cuando vio cómo era la ciudad, dijo yo no puedo hacer ninguna banda sonora de eso. Empezó a llorar y a partir de ahí, en ocho días, hizo un cuarteto que, si lo escuchas, es imposible que no te emocione, que no te conmocione, sobre todo si sabes que eso está escrito después de haber visto una ciudad totalmente arruinada, destruida por la guerra. Pienso que el mundo sería diferente si nuestros líderes mundiales tuvieran más sensibilidad musical. Es imposible que tú envíes a un soldado a la guerra o un avión a bombardear si antes has escuchado la Quinta de Beethoven, o, después de haber escuchado La flauta mágica de Mozart, o los últimos 20 minutos de La Valquiria. Es imposible, si haces eso, es que eres un demonio. Por lo tanto, sí pienso que la música transformaría mucho más las situaciones caóticas que hay en el mundo.
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