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Arte

Llorens Torrens: «Los objetos importantes forman parte de nuestra historia personal»

Espacio Home Design, dirigido por Llorens Torrens —nieto e hijo de artesanos dedicados al oficio de la madera—, presenta junto a Vitra en Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma ‘La casa Vitra’, una instalación abierta al público el jueves 28 de mayo, de 13 h a 16 h, previa reserva

Llorens Torrens, en su taller de Villafranca

Llorens Torrens, en su taller de Villafranca / Llorens Torrens

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Llorens pertenece a la tercera generación de una familia de artesanos del oficio de la madera que ha crecido entendiendo el diseño no como una tendencia, sino como parte de la vida cotidiana. Pasó la infancia entre talleres, materiales y procesos donde las cosas se construían despacio y estaban pensadas para durar. Esa relación temprana con el oficio y la idea de hogar ha marcado una manera muy particular de mirar los espacios: más cercana a la sensibilidad y al tiempo más que a la estética entendida como algo superficial.

Ahora, Espacio Home Design presenta junto a Vitra en Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani La casa Vitra, una instalación concebida junto a Llorens Torrens que transforma el Aljub del museo en un espacio doméstico pensado para ser vivido. La propuesta reúne piezas y autores fundamentales de la historia del diseño contemporáneo —desde Charles y Ray Eames hasta Jean Prouvé o Jasper Morrison— y reflexiona sobre la relación entre los objetos, las personas y la manera en que habitamos el mundo.

Que una instalación así suceda hoy en Palma dice mucho del momento cultural que vive la isla. La casa Vitra se convierte así en una de esas exposiciones que explican también una nueva sensibilidad contemporánea en Mallorca: una donde el diseño, la arquitectura y el oficio empiezan a ocupar un lugar cada vez más visible dentro de la conversación cultural. Hablamos con él sobre familia, herencia, diseño y esa capacidad que tienen ciertos espacios para acompañar una vida entera. «Mi primer recuerdo tiene más que ver con el taller que con el diseño entendido como algo teórico», explica. «Recuerdo pasar mucho tiempo viendo trabajar a mi abuelo, rodeado de madera, herramientas y piezas a medio hacer. Desde pequeño entendí que las cosas bien hechas necesitaban tiempo y cuidado».

En su casa, cuenta, nunca se hablaba del diseño como algo extraordinario. Los objetos simplemente estaban ahí. «Creo que lo más importante que he heredado de mi familia es el respeto por el oficio y por los materiales. También la idea de que las cosas bien hechas tienen un valor que va mucho más allá de lo económico».

Tiene una visión clara: la casa como lugar emocional. No como un espacio perfecto o intocable, sino como un lugar donde se acumulan recuerdos, rutinas y objetos que acompañan distintas etapas de la vida. «Una casa no se construye solo desde la estética, sino desde la capacidad de generar bienestar, calma y cierta sensación de pertenencia».

Frente a la idea del diseño entendido como algo elitista o lejano, Torrens reivindica una mirada mucho más cercana y cotidiana. «En Mallorca hemos crecido rodeados de objetos que se usaban durante años y que formaban parte de la memoria familiar sin necesidad de tener una etiqueta de diseño. Una buena mesa era simplemente la mesa donde nos reuníamos todos los domingos».

Para él, las piezas que realmente permanecen son las que conviven de manera natural con las personas. «El diseño no debería sentirse distante, sino cercano, útil y humano». Esa filosofía está muy presente en La casa Vitra, concebida no como una escenografía perfecta, sino como un espacio reconocible y vivido. «A veces las exposiciones muestran los objetos casi como piezas intocables, y nosotros queríamos lo contrario: enseñar cómo conviven realmente con las personas. Una silla no es solo una pieza icónica; puede ser el lugar donde lees, piensas o compartes una conversación».

Más allá de la estética, reivindica la dimensión emocional. «Los objetos importantes son los que terminan formando parte de nuestra historia personal». Y quizás ahí reside una de las claves de la instalación: entender que los espacios también se construyen a través de las pequeñas cosas que permanecen con nosotros durante años.

La instalación 'La casa Vitra' se podrá visitar en Es Baluard

La instalación 'La casa Vitra' se podrá visitar en Es Baluard / Espacio Home Design

Muchas de las piezas presentes en La casa Vitra fueron concebidas hace más de medio siglo y, sin embargo, siguen siendo actuales. Para Torrens, eso tiene que ver con la capacidad de ciertos objetos para seguir mejorando la vida cotidiana con el paso del tiempo. «Hay piezas que hacen la vida más cómoda, más cálida o más amable, y eso nunca pasa de moda».

Cree que crecer en una isla condiciona inevitablemente una sensibilidad distinta hacia el tiempo, los materiales y la manera de habitar. «Aquí todavía existe una conexión bastante natural con el oficio y con la idea de hacer las cosas con calma. Eso genera una sensibilidad más ligada a lo esencial y menos al exceso».

En un momento en el que la sostenibilidad ocupa gran parte de la conversación contemporánea, defiende una idea sencilla: quizá la verdadera sostenibilidad siempre fue convivir durante décadas con objetos bien hechos. «Cuando una pieza está bien diseñada y bien construida, no necesitas reemplazarla constantemente porque acaba formando parte de tu vida», y añade: «No cansan porque no están pensadas solo para el impacto inmediato».

Autores como Charles y Ray Eames, Jean Prouvé o Jasper Morrison aparecen como referencias inevitables dentro de la instalación, aunque lo que más le interesa de ellos no es únicamente la estética. «Todos comparten una mirada muy humana sobre el diseño. Entienden los objetos como herramientas para mejorar la vida cotidiana», explica. Y agrega: «Cuando los lugares que habitas cada día están bien pensados y tienen coherencia, inevitablemente te sientes mejor».

Por eso considera especialmente significativo que una instalación como La casa Vitra tenga lugar precisamente ahora en Palma. «Mallorca está viviendo un momento cultural muy interesante. Hay una conversación cada vez más rica alrededor de la arquitectura, el diseño y el arte, pero lo importante es que está ocurriendo desde una identidad propia, sin intentar imitar otros lugares».

La propuesta dialoga así con una manera muy mediterránea de entender el hogar: espacios para ser habitados lentamente, donde conviven objetos nuevos con otros heredados sin pensar en la perfección. «Al final, todos buscamos sentirnos bien en los lugares que habitamos», concluye.

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