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Estrenos de cine

Rémi Bezançon: "Hoy los jóvenes no tienen la oportunidad de descubrir a Hitchcock"

El director francés rinde homenaje al maestro del suspense en 'Asesinato en la 3ª planta', una comedia cinéfila con intriga detectivesca protagonizada por Gilles Lellouche y Laetitia Casta

Rémi Bezançon, director de 'Asesinato en la tercera planta', en el hotel Casa Fuster de Barcelona.

Rémi Bezançon, director de 'Asesinato en la tercera planta', en el hotel Casa Fuster de Barcelona. / EFE

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Rafael Tapounet

Rafael Tapounet

Barcelona

Justo antes de la entrevista, que tiene lugar en una suite del hotel barcelonés Casa Fuster, el cineasta parisino Rémi Bezançon pide un calimocho. Cuando, al cabo de unos minutos, llega un camarero con el cóctel de vino tinto y refresco carbonatado de cola en una copa balón, Bezançon se muestra visiblemente complacido al saber que esta es la primera vez que se sirve un calimocho en este establecimiento de cinco estrellas Gran Lujo. "En Francia habría sido imposible que me lo trajeran", sonríe divertido. Bien mirado, la película de la que ha venido a hablar tiene alguna cosa en común con ese calimocho: bajo su apariencia modesta de comedia ligera con guiños cinéfilos poco sofisticados, 'Asesinato en la 3ª planta' es un filme fresco, burbujeante y juguetón la mar de entretenido. Después de clausurar la última edición del BCN Film Fest, se estrena este viernes en España.

Ya desde los títulos de crédito inspirados en Saul Bass, 'Asesinato en la 3ª planta' exhibe sin disimulo su condición de homenaje al cine de Alfred Hitchcock. En la película, una pareja en crisis formada por un escritor de novelas detectivescas de época (Gilles Lellouche) y una profesora de análisis fílmico (Laetitia Casta) se embarca en una descabellada investigación para intentar aclarar si uno de sus vecinos, un actor y director de teatro que acaba de estrenar un montaje de 'Hamlet', ha matado a su esposa. La premisa bebe de 'La ventana indiscreta', pero por el camino hay alusiones a 'Vértigo' y 'Psicosis', suena la 'Marcha fúnebre por una marioneta' de Gounod (que encabezaba la serie 'Alfred Hitchcock presenta') y hasta aparece el mismo director británico, recreado por IA, impartiendo una lección sobre cómo crear suspense.

"Era muy pequeño cuando conocí las películas de Hitchcock gracias a mi abuelo, que era un gran admirador -explica Bezançon-.Desde entonces, esas películas son para mí como las magdalenas de Proust: siempre que las veo me recuerdan mi infancia y a mi abuelo". Rendirles homenaje es, para el director francés, "un acto de reivindicación de una manera de hacer cine que se está perdiendo" y, al mismo tiempo, un modo de "dar a conocer a Hitchcock a las generaciones más jóvenes, que hoy no conocen sus películas ni tienen oportunidad de descubrirlas porque no las encuentran en los cines ni en las plataformas".

Más Allen que De Palma

Aunque Bezançon dice admirar mucho las relecturas 'hitchcockianas' que hizo Brian de Palma, su aproximación al maestro del suspense, en clave de comedia, le debe bastante más al Woody Allen de 'Misterioso asesinato en Manhattan'. "Yo necesito la comedia porque es una forma de no tomarme las cosas demasiado en serio -apunta-. Me parece muy complicado rendir en 2026 un homenaje al cine de Hitchcock desde una seriedad absoluta. Prefiero aligerar las cosas y recurrir al humor para desdramatizar un poco".

Con ese mismo espítitu juguetón, el cineasta francés, autor de títulos como 'El primer día del resto de tu vida' y 'La biblioteca de los libros rechazados', se ha permitido regar su última película con citas a otros filmes y otros directores más allá de Hitchcock: hay también guiños a Stanley Kubrick, Steven Spielberg, Ernst Lubitsch, Philippe de Broca, Jean-Paul Rappeneau y a la saga James Bond. "Ya metidos en ese homenaje cinéfilo, ¿por qué quedarnos solo en Hitchcock? -se pregunta Bezançon-. Yo veo la película como un viaje a través de la historia del cine, hecho desde el amor pero huyendo de cualquier pretensión académica, siempre con la distancia que otorga la comedia”.

Una pareja con ángel

Y en ese viaje resulta fundamental la química que desprende la pareja protagonista. Gilles Lellouche es amigo del director desde que hace más de 20 años protagonizó su primer filme ('Una amor de altura', de 2005), pero la elección de Laetitia Casta resultaba a priori bastante menos obvia. "Fue Gilles quien la propuso -relata Bezançon-. Como él ha trabajado con muchas actrices, le pregunté con quién le gustaría rodar esta película, y me habló de Laetitia. Ella no es una actriz de comedia, pero hizo una lectura y el resultado fue maravilloso. Lo pasó tan bien en el rodaje que creo que a partir de ahora hará más comedias". De hecho, los personajes que ambos interpretan, François y Colette, parecen pedir a gritos una secuela. Y hasta una serie. El director se ríe ante la sugerencia. "Bueno, ¿por qué no? De hecho, se me ha pasado por la cabeza una idea para una nueva historia que empieza cuando ella recibe un paquete sin remitente que contiene una película inédita de Hitchcock".

Para acabar la entrevista, y entre trago y trago de calimocho, volvemos al prinicipio. A los títulos de crédito. ¿Por qué ha desaparecido esta forma de arte de la gran mayoría de películas actuales? "La respuesta más directa que se me ocurre es: porque los productores los consideran una pérdida de tiempo -dice Bezançon-. Parece que hoy hay que ir inmediatamente a lo esencial. Una vez, por casualidad, cayó en mis manos una especie de guía interna elaborada por alguien de Netflix y ahí se especificaba que en los primeros cinco minutos de una película había que explicarlo todo para que la gente quedara atrapada. En esa idea no encajan los títulos de crédito, claro. Y es una pérdida muy lamentable".

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