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Artes escénicas

La Guerra Civil y la violencia machista, contada con lápices, sacapuntas y grapadora

La multipremiada obra de teatro de objetos ‘Viva!’, de La Loquace Cie, fue la representación inaugural del Festival de Teresetes de Mallorca y este sábado repite en Sa Congregació (sa Pobla) de la mano de Lisa Peyron y Daniel Olmos

Los autores de la obra de teatro 'Viva!', Lisa Peyron y Daniel Olmos

Los autores de la obra de teatro 'Viva!', Lisa Peyron y Daniel Olmos / Redacción Cultura

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Palma

«Si digo que un lapicero rojo es un alcalde republicano y como actor de teatro de objetos le aporto una intención y una emoción, creo una relación con él, el público lo verá. Cuando luego lo rompo, lo meto en el sacapuntas y saco virutas, llega el mensaje de que los fascistas lo han asesinado», tal como explica Daniel Olmos, el coautor de la obra teatral Viva! junto a Lisa Peyron.

Ambos forman La Locuace Cie, la compañía inaugural del Festival de Teresetes, que este sábado repetirá su actuación en el recinto cultural de Sa Congregació, en Sa Pobla.

La multipremiada representación de la pareja francoespañola cuenta «una historia íntima, personal, pero al mismo tiempo universal», la de José y María, los abuelos del dramaturgo, que «rescatándolos del olvido, el pasado y el silencio», intenta «hablar de todos los otros Josés y Marías» y de la Historia de España en el siglo XX a través de un feminicidio cometido en plena dictadura franquista.

Todo ello lo hacen a través de objetos como lápices rojos, azules y de colores (los de la fosa común), un sacapuntas, trozos de celo que se transforman en lágrimas, una grapadora que inmoviliza en su casa de cartón a la protagonista y post-its para recordar los sueños truncados, enumera Lisa Peyron.

Distancia salvadora

«Este tipo de teatro con objetos permite contar historias duras con una distancia salvadora a través de símbolos y metáforas», añade. Su compañero lo compara con juegos de la infancia, «cuando cualquier elemento se transforma en esas manos en imaginarios personajes y escenarios».

Respecto a la citada distancia, facilita a Olmos tratar su historia familiar «canalizando las emociones de otra manera» y, al mismo tiempo, «el público siente protección, como una coraza ante escenas violentas, ya que si fuesen explícitas podrían causar rechazo. El espectador puede ver un lápiz rojo o un republicano fusilado, ahí están los dos»; y evitan además «imponer una imagen».

Los lápices rojos simbolizan a los republicanos

Los lápices rojos simbolizan a los republicanos / La Loquace Cie

Otra característica del teatro de objetos es que les «ha posibilitado ir muy lejos en la historia». Ponen como ejemplo la escena en la que él grapa la casa de cartón a la mesa ubicada en el escenario «cuando María pretende irse de casa y su marido la descubre y le grita ‘tú no te vas a ningún lado’. Puedo grapar con una gran fuerza porque son objetos, algo que teatralmente no haría de este modo con Lisa, y esa violencia la recibe el público», en palabras del autor.

Sin embargo, la obra también tiene momentos de humor, que sirven para aligerar la tensión, aunque es un drama para reflexionar entre otras cosas sobre «la responsabilidad colectiva que hay en los actos individuales y la capacidad de una sociedad para repararse y transformarse».

Peyron argumenta que no les interesaba «contar un feminicidio pensando que es un acto particular porque es demasiado fácil, ya que podríamos decir que José es un monstruo y ya está. Creemos que la violencia machista es consecuencia del patriarcado, de cómo está construida la sociedad, y nos concierne a todos. Si entendemos eso, podemos trabajar para llegar a conformar una sociedad mucho más igualitaria y respetuosa», en palabras de la intérprete.

El actor y dramaturgo aplaude el avance que ha habido respecto a la época y trágicas circunstancias que vivieron sus abuelos, cuando se pensaba que «lo que pasa tras la puerta se queda tras la puerta», como dicen en un momento de la representación.

«Actualmente la violencia machista ha salido del ámbito familiar para convertirse en un problema que nos incumbe a todos. La sociedad se da cuenta de que no puede cerrar los ojos, los vecinos denuncian, hay casas de acogida y medidas de protección, y aunque los gobiernos siempre van con retraso y con falta de medios, saben que también tienen parte de responsabilidad».

Viva! da saltos en el tiempo y muestra el presente a través de la actuación de los dramaturgos en sus propios roles. De este modo se relata la dificultad que tuvieron para crear el personaje de María. «No conocíamos casi nada de ella y escogimos asumir esta situación porque eso cuenta muchas cosas sobre las mujeres de la época, que estaban totalmente invisibilizadas. Hay una frase en Francia que dice que hay alguien más desconocido que el soldado desconocido: Su mujer», compara Lisa. Imaginan que María pudo tener sueños en la República, con muchos derechos para las mujeres, pero la Guerra Civil lo truncó todo.

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