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Els Pets: «Hay jóvenes que no se miran el ombligo y están comprometidos con su país, con su pueblo, con su comunidad»

Joan Reig, el batería del grupo catalán que actuará en el TribuFest de Felanitx, se define como «un trabajador del rock»

Los miembros del grupo  de música catalán Els Pets, Joan Reig, Lluís Gavaldà y Falin Cáceres. |

Los miembros del grupo de música catalán Els Pets, Joan Reig, Lluís Gavaldà y Falin Cáceres. | / FERRAN NADEU

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Palma

Joan Reig es historia viva del pop rock en catalán. Suma más de 40 años de pertenencia a Els Pets, banda que cuenta con una veintena de canciones escritas por él -el resto las firma el cantante, Lluís Gavaldà-, y con la que actuará el sábado 30 de mayo en la próxima edición del TribuFest, en Felanitx.

Gracias por atenderme, hablar con una estrella del rock no está a la orden del día.

¡Hombre, tanto como estrella! En todo caso un pequeño satélite (risas).

Pero qué dice, ¿no me dirá que nunca se ha sentido una estrella de la música?

No, no, a mí me gusta definirme como un currante (pencaire), un trabajador del rock y de la música en general. Empecé a tocar en los escenarios a los 17 años, primero con grupos de bolos, de verbenas, versiones y orquestinas, y después con Els Pets. Estuvimos en el lugar adecuado en el momento adecuado, y sonó la flauta. Ya llevamos 40 años.

Lo había oído todo sobre Els Pets, pero un ensayo a las 10 de la mañana es lo último que esperaba de ustedes.

Sí, al fin funcionamos mejor. Antes, cuando éramos más amateurs, ensayábamos de noche. Cuando llevas muchas horas despierto, la capacidad de concentración no es la misma. Cuando era joven vivía más de noche, evidentemente, pero ahora que tengo 63 años me encantan las mañanas, me levanto cada día a las seis y es fantástico.

«De padres cantores, hijos jilgueros», dice el refrán.

Mi padre era batería, como yo. Tocaba en una orquesta que había en mi pueblo [Constantí, Tarragona]. Cuando yo nací, en 1963, mi padre se había retirado, porque había muerto su hermano con un tractor -eran payeses- unos años antes, en 1957. Cogió una depresión muy fuerte y dejó la música. Recuerdo que de pequeño yo veía la batería en casa y para mí fue como un juguete, la cogía y la tocaba. Como jugando a fútbol era muy malo, nunca me elegían cuando el capitán formaba el equipo, pues yo me iba a mi casa a tocar la batería y poner la cabeza como un bombo a mi pobre madre. Así empecé, jugando.

Y ahí sigue, porque la música no deja de ser un juego.

Sin duda, para mí la música es un juego, que luego se convierte en un oficio con el que te ganas la vida. En realidad, ensayar, componer canciones, escribir letras, todo el proceso creativo, grabar y después subirse al escenario, es como un juego. A pesar de que pasen los años nunca pierdes la ilusión, la capacidad de jugar la tenemos toda la vida. Mira los Rolling Stones, con 83 años, que acaban de sacar un single. Me imagino que lo hacen por eso, por ese sentimiento de jugar, de la eterna juventud, de ser feliz mientras estés en este planeta.

¿Qué le han parecido las dos nuevas canciones ya presentadas por los Stones: Rough and Twisted y In the Stars?

La primera me pareció muy previsible y la segunda, que es como un blues mucho más gamberro, me ha gustado más. Su nuevo disco [Foreign Tongues, cuya publicación está programada para el 10 de julio], pinta bien aunque todavía no han enseñado todo lo que seguro tiene. Probablemente hay más perlas escondidas. Es un mérito que esta gente todavía tenga ganas de seguir tocando y estar juntos.

¿Qué tiene el TribuFest para que hayan decidido acercarse a Mallorca?

Cada año pasamos o por Mallorca o por Menorca. También por Formentera. Nos sentimos queridos en las islas, donde venimos desde 1989. La filosofía del TribuFest, dirigido a público familiar, me parece muy interesante. No es la primera vez que actuamos en un festival de estas características. En Sant Cugat del Vallés hay uno similar, el Petits Camaleons.

Els Pets tuvo su momento ‘dos rombos’, jugando con aquellos símbolos de calificación que usaba la tele.

Sí, al principio éramos un poco escatológicos y maleducados, con canciones gamberras como Profilàctic. Pero bueno, con el tiempo uno se dedica a hacer otros tipos de letras porque en algunos casos ya no son creíbles.

La canción que seguro que no faltará en su concierto de Mallorca será Bon dia.

Con la gira de los 40 años hicimos dos espectáculos diferentes con dos discos cada espectáculo, de principio a fin, completos. Hicimos el Bon dia y Agost, y el Som y el Calla i balla. Lo que hacemos en esta gira es un resumen del resto de discos, así que no tocaremos Bon dia pero sí otras canciones que han sido un éxito, como Vespre. También hemos querido recuperar canciones que quizá en su momento pasaron un poco desapercibidas, o temas que en directo solo los tocamos en la gira correspondiente de aquel disco. Hacer un set list es como montar un rompecabezas, no es fácil pero sí divertido.

Para los más jóvenes, cuénteles cómo nació una canción como la de Pau.

Estábamos hartos de escuchar a la gente mayor diciendo que los jóvenes no hacen nada y solo piensan en lo suyo, que son muy egoístas, así que decidimos hacer un homenaje a la gente joven, que está presente en muchos movimientos sociales, políticos, ONG, en contra de la guerra, por la vivienda… Es un homenaje a esa gente joven que no se mira el ombligo sino que está comprometida, con su país, con su pueblo, con su comunidad, con las luchas de barrio… Unos jóvenes que siempre están ahí, afortunadamente.

Al principio de esta entrevista me confesó que se definía como un obrero de la música. Con tanta crisis y con la lengua catalana amenazada, ¿nunca se ha sentido un soldado de la música?

Es triste que sea así, las lenguas tendrían que estar normalizadas en su territorio. Es una lástima que no todos los entiendan así. Me hace gracia que haya quien diga: «es que una lengua no se puede imponer». Dime un país en el que una lengua propia no se imponga en su territorio. Ya se impone de una forma natural pero tiene que haber unas leyes que la protejan. Y aquí juegan a dividirnos, a hacer este secesionismo lingüístico que lo que hace es hacernos más pequeños. En un lugar se le dirá mallorquín y en otros valenciano y catalán, pero en definitiva es la misma lengua, así lo dicen los lingüistas. A veces tendríamos que dejar hablar más a los científicos y no tanto a los políticos en cuestiones culturales. Hay que escuchar a los que saben, y utilizar la lengua políticamente para dividir es algo que no está bien.

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