Artes visuales
La artista Jeannine Cook, la pionera en Mallorca de la punta de plata
La creadora afincada en Palma es la única en la isla y una de las pocas en todo el mundo que dibuja con la tradicional técnica promovida por maestros como Leonardo da Vinci

La artista en la galería palmesana MA Arte Contemporáneo, donde expone hasta el 22 de mayo / Manu Mielniezuk

En la mesa de su estudio tiene una piedra porosa procedente de un arrecife y fragmentos de lozas de porcelana china que se encontraba en las playas de Kenia durante su niñez.
«Los barcos han navegado por el Índico desde hace miles de años y cuando se rompía algún cargamento, los restos acababan en la playa, sobre todo en las del Este de África», explica la artista Jeannine Cook.
Los «fascinantes olivos mallorquines» también le sirven de inspiración para dibujar con la técnica de punta de plata, aunque en los últimos años está «reconectando» con sus orígenes de Australia y Japón, por lo que en sus viajes a las antípodas recopila elementos de la naturaleza, como «todo tipo de hojas de eucalipto, plumas, corcho, musgo, piedras, etc., además del maravilloso papel artesanal washi, muy tradicional en el país nipón», enumera.
Se puede apreciar en muchas de las obras de la exposición Puente de plata. Ecos de Australia y Japón, en la galería MA Arte Contemporáneo hasta el 22 de mayo.
Origen de la técnica
La autora es la única dibujante de Mallorca que utiliza la histórica técnica que ya empleaban en la Edad Media los copistas de los monasterios. Con el Renacimiento llegó el auge, ya que «artistas como Leonardo da Vinci o Rafael, por ejemplo, cambiaron el plomo por la plata y usaron este método para hacer sus bocetos, porque aún no había grafito», tal como detalla la experta.
Solo tres creadores en España y un centenar en todo el mundo atesoran gran variedad de estiletes y trozos de plata para este fin, debido a que la técnica cayó en el olvido de forma paulatina -«Rembrandt fue uno de los últimos en utilizarla para sus dibujos»- hasta el hallazgo en el siglo XIX de El libro del arte, del pintor y teórico italiano Cennino Cennini y considerado el primer tratado moderno de pintura.
Jeannine Cook aprendió con el citado manual las nociones básicas años después de una exposición que la impresionó enormemente. «Era en el Louvre a principios de los 60 sobre dibujos de maestros del Renacimiento y me hechizaron por su estilo íntimo y reluciente, pero no supe que estaban hechos con punta de plata hasta décadas después».
Durante los inicios de su andadura artística combinaba la acuarela con el dibujo, aunque en un momento dado decidió optar por lo segundo. «Lo escogí porque es más directo y revela mejor el gesto del artista. A mediados de los 80, cuando vivía en Georgia, me lancé con la punta de plata. Había practicado un poco en Nueva York mientras trabajaba con vajillas y en orfebrería, por lo que de aquella época guardaba trocitos de plata. Me fabriqué mis propios estiletes y de forma totalmente autodidacta, con el libro de Cennini, empecé a meterme en este mundo».

Dos de las obras y los elementos de la naturaleza que las inspiran en la muestra titulada ‘Puente de plata’ / Manu Mielniezuk
Exigencia y tiempo
El estudio de la artista, ubicado en Palma y rodeado de un jardín con unas 300 especies de plantas y flores -su otra pasión-, alberga los materiales que recoge en sus viajes o por el campo.
«Dialogo con ellos, es un proceso intenso, en el que me involucro al 100%, aunque sin pensar, sin dejar que influya la parte intelectual porque si piensas mucho, el arte desaparece», dice sobre el «camino imprevisible de la creación».
Cook destaca que la técnica de la punta de plata tiene para ella «ciertos paralelismos con la naturaleza» y le gustaría «que tuviese un lugar más relevante» en las artes visuales.
Sin embargo, comprende que no atraiga tanto, debido a que «es muy exigente y necesita tiempo y confianza para que salga bien. Además, el dibujo es muy discreto, con tonalidades que no llaman mucho la atención, y vivimos en un mundo en el que predominan el color y las cosas llamativas», argumenta. De todos modos, «si lo miras con lentitud, profundamente, puedes quedar fascinado y engancharte».
Después de la exposición del Louvre en los años 60, la otra gran muestra sobre esta técnica fue la organizada en la National Gallery of Art, en Washington, y el British Museum, ambas en 2015, bajo el título Dibujando en plata y oro: de Leonardo a Jasper Johns.
La artista nacida en Kenia y de nacionalidad británica y estadounidense visitó la celebrada en Londres. «Las salas de dibujos de los buenos museos suelen ser oscuras para que no se dañen. En este caso no importaba porque con la plata no sucede, aunque la luz también era tenue. Cuando entré, estaba abarrotado de gente, pero todo el mundo en un silencio reverencial, atentos observando los dibujos. Me quedé impactada», recuerda.
No tiene más que palabras de gratitud para «un camino artístico insólito» que le ha traído «muchas amistades, fascinación y belleza», concluye Jeannine Cook, cuya obra también está en el British Museum, además del Victoria & Albert, Cambridge y el Western Australian Museum.
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