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La veterana librería Llibres Colom busca relevo que la mantenga "viva"

Marian Colom traspasa este negocio de la plaza Bisbe Berenguer de Palou que abrió su padre hace 62 años

Marian Colom: "La librería funciona perfectamente, pero quiero disfrutar de la vida"

B. Ramon

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

Llibres Colom, la librería más antigua de Mallorca, con 62 años en activo, busca a “alguien que sienta amor por los libros” y se ponga al frente de esta tienda ubicada en la plaza Bisbe Berenguer de Palou de Palma. Su propietaria, Marian Colom, ha decidido traspasar el negocio por una simple decisión vital: “para viajar y vivir con más calma”.

Traspasar la librería, el negocio familiar, le ha costado mucho, era algo que llevaba rumiando tiempo, explica un día después de Sant Jordi, en plena tarea de reordenar libros. “He sentido que era el momento adecuado. No es una decisión desde el cansancio, sino desde la ilusión. Después de muchos años al frente, me apetece abrir una nueva etapa personal, con más tiempo para disfrutar, viajar y vivir con más calma. Creo que también es bonito saber cuándo cerrar un ciclo en positivo”, comenta la librera, quien entró a trabajar en el negocio familiar en la década de los 80.

Dejar de estar al frente de Llibres Colom “tiene una carga emocional muy importante” porque fue su padre quien inició todo en 1965. “Para mí ha sido un orgullo continuar su legado durante tantos años. Pero precisamente por ese respeto, quiero que la librería siga viva, evolucionando con nuevas ideas y energía. No lo veo como una despedida, sino como una continuidad en otras manos”, dice al respecto.

Sus tres hijos, Pilar, Marta y Xisco, se han encaminado a otras actividades profesionales, por lo que no hay relevo generacional en la familia. “La verdad que por mucho que yo haya sido muy feliz en la librería y me haya ido muy bien, porque he disfrutado muchísimo, creo que desde siempre he sabido que no quería esta vida para ellos, la vida de tienda, aunque para mí los libros sean lo más”, incide la librera.

Marian Colom tiene claro que quiere traspasar la librería a “alguien que sienta amor por libros, pero también con ideas nuevas y energía”. La otra condición es que cuente con Joana Negre, que lleva 32 años trabajando con ella. Por este motivo, está convencida que la nueva etapa de Llibres Colom no supondrá un gran cambio para la clientela fiel que tiene.

De estos 40 años trabajando en este conocido negocio, Colom se queda “sin duda” con la relación que ha construido con la gente. “Los clientes que se convierten en amigos, las conversaciones, las recomendaciones compartidas… todo eso es lo que realmente da sentido a una librería”, señala.

Su padre, Vicenç Colom, empezó junto a un socio a vender enciclopedias de todo tipo en toda Baleares y fue quien abrió la tienda en la plaza de los patines. “Se arriesgó mucho y compró los derechos de autor de Historia de Mallorca a Mascaró Passarius, también el Corpus de Toponímia de Mallorca y después compró una edición limitada de Olañeta de Die Balearen de s’Arxiduc”, lo que disparó el negocio, recuerda Marian Colom. Ella comenzó desde abajo, archivando facturas, ayudando… hasta que un día se quedó sola al frente de la librería, que en aquella época estaba muy bien informatizada en cuanto a contabilidad, pero no en títulos de libros, apunta. “Teníamos tres tomos del ISBN que cuando te los daban, al día siguiente ya se quedaban atrasados, era imposible encontrar algo. Me pasaba el día mirando las estanterías para memorizar los libros que tenía, me parece increíble hasta a mí cómo puede llevar aquello. Cuando te pedían un libro y no sabían la editorial, era como buscar una aguja en un pajar, era imposible… Han cambiado mucho las cosas”, afirma.

Colom asegura que el traspaso no se debe a motivos económicos, es más, “la librería funciona y tiene recorrido”, pero ella quiere priorizar su tiempo y su calidad de vida. Sobre si es difícil mantener un negocio como este, admite que “no es un sector fácil, eso es cierto, pero también es un mundo muy bonito y con mucho valor. Las librerías siguen siendo espacios de cultura, de cercanía y de comunidad. Con ideas, adaptación y pasión, creo que tienen mucho futuro”, sostiene.

En su opinión, “lo que mata a las librerías es que casi el 50% de las novedades de libros no se vende” y son muchas las que llegan al cabo del mes. "El día a día es abrir y abrir cajas, colocar y al cabo de diez días te llegan otros. Los editores deberían parar de lanzar tanta novedad, no puede ser que a todo el mundo le digan que sí”, lamenta.

Una vez superado Sant Jordi, ahora es el momento de centrarse en el traspaso de la librería, pero quiere dejar constancia de una cosa: “Me voy agradecida y en paz. He tenido una vida muy llena con la librería, y ahora me toca disfrutar de otra forma: con más tiempo y más libertad”.

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