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Sant Jordi

El arte y la fotografía se convierten en libros en Call Vermell Books

La librería de Felanitx regentada por Antonina Obrador está especializada en publicaciones «singulares, bonitas y cuidadas» procedentes de editoriales pequeñas o autoeditadas

La responsable de Call Vermell Books, Antonina Obrador

La responsable de Call Vermell Books, Antonina Obrador / R.G.

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

El famoso cartel ecologista de 1989 del felanitxer Miquel Barceló para salvar Portocolom, la imagen que se ha hecho viral para alertar de la hambruna en Gaza y dos peces con la técnica japonesa gyotaku, de la artista Mariona Obrador, dan la bienvenida a Call Vermell Books, en plena calle Major de Felanitx.

También ofrecen una pista sobre la especialidad de la única librería del pueblo, que se quedó huérfano tras el cierre de la histórica Ramon Llull en la misma vía peatonal.

El local de cerámica Call Vermell amplió horizontes hace poco más de un año e introdujo libros junto al taller con el fin de ofrecer todo tipo de volúmenes «singulares, bonitos y muy cuidados, como obras de arte, con una curadoría muy especial», tal como destaca la responsable, Antonina Obrador.

En la entrada y el espacio de las publicaciones hay libros de arte, fotografía, diseño y arquitectura, aunque los lectores de la comarca del Migjorn cuya preferencia es la literatura, sobre todo en catalán, también hallarán su rincón. Y si no encuentran algo concreto, lo encargan.

Libros atípicos

A la propietaria le entusiasma «buscar ejemplares atípicos, nada comerciales, de ahí que el cliente muchas veces se lleva un libro que ni sabía que existía y del que se enamora. Es bueno venir sin una idea en mente, simplemente con curiosidad», anima.

Cuenta como anécdota que «recientemente una señora mayor vino a buscar una novela y casualmente vio un tomo de Remedios Varo que le llamó la atención. Es una artista española de estilo surrealista que se exilió a México. Fue un descubrimiento para ella y se lo llevó. Me pareció precioso porque ser de un pueblo no significa que dejemos de tener acceso a la cultura no mayoritaria. Una librería también debe ser un servicio público», señala.

Editoriales

Estos volúmenes minoritarios que ofrece proceden de editoriales pequeñas o son autoeditados. El referente de Antonina Obrador es la librería y editorial Terranova, de Barcelona, pero también hay en su establecimiento publicaciones de Comisura, Ediciones Anómalas, Ediciones Posibles, Handsake Fun, Kultz Books, Tabletimes y Witty Books, que ha coeditado con Call Vermell el fotolibro Anatomy of an oyster, cuya autora es la fotógrafa Rita Puig-Serra.

«Somos amigas, trabajaba en la editorial Terranova y ella fue quien me introdujo como aficionada en el fotolibro, por lo que me ayudó un montón cuando decidí abrir la librería y dedicarme profesionalmente», agradece.

Las palabras de alabanza se extienden a las citadas editoriales, debido a que tienen «una oferta realmente variada, atractiva y coherente en los márgenes de lo que ofrecen los grandes sellos convencionales».

Además, «como yo venía de otro planeta -bromea-, me ayudaron mucho desde el primer momento, sobre todo Terranova, así como la librería de Palma Drac Màgic», de donde proceden los encargos no disponibles en Felanitx.

El libro de artista 'El ojo de Miró' y un fotolibro

El libro de artista 'El ojo de Miró' y un fotolibro / .

Del cine al fotolibro

El «otro planeta» del que habla es el cine y la publicidad, a lo que se dedicó durante 15 años después de estudiar en Barcelona. Antonina Obrador dirigió el largometraje Quest, que se estrenó en 2023 en la inauguración del Atlàntida Film Festival.

«Era mi ópera prima, la aspiración de todo cineasta, a la que dedicas todo tu esfuerzo, y al acabarla me sentí seca creativamente. Además, el sistema de vida tan intenso al que obliga el mundo audiovisual, unido a mi reciente maternidad, me hicieron parar tras sufrir una crisis», relata.

La casa natal, que se encuentra unida al taller de cerámica de su madre, Maria Ramis, fueron su refugio. «Ella tenía muchos encargos, por lo que empecé a ayudarla, ya que sabía desde que era pequeña. En esa época me reencontré conmigo misma y recuperé la creatividad con una vida más pausada, en la que se puede conciliar».

Pronto notó que «necesitaba algo más» y coincidió con el cierre de la histórica librería Ramon Llull. «Lo primero que pensé es que era un desastre que ya no hubiese una en el pueblo. Pero se me encendió mi parte activista, que nunca había tenido ocasión de desarrollar, y decidí abrir una yo», cuenta.

Ahí está, en pleno centro de Felanitx, vendiendo libros de artista y los denominados fotolibros, que están en auge. «Es un concepto semimoderno que surge a partir de las publicaciones de fotografía. Sin embargo, en ellos hay un fondo narrativo, un concepto, ya que se explica una historia. No son solo fotos colocadas una tras otra», tal como detalla.

A veces lleva a cabo presentaciones combinadas con talleres y en junio comenzará la segunda edición del laboratorio de fotolibro que ha impulsado con la Fundació Toni Catany. Y como la cineasta-librera es muy inquieta, el próximo sábado inaugura un rincón infantil, La Petita de Call Vermell, cuyos libros también son «especiales», por supuesto.

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