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Joan Laínez, tenor: «En ópera, lo más importante es la música»

El tenor mallorquín, con una agenda llena de propuestas, triunfó hace unas semanas en Palma como Timonel de ‘El holandés errante’ de Wagner

El tenor mallorquín Joan Laínez posa para esta entrevista.

El tenor mallorquín Joan Laínez posa para esta entrevista. / B. ARZAYUS

Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

Palma

¿Cómo ha vivido su bautismo wagneriano?

De manera positiva, muy positiva, diría. Cierto que no es un papel que tenga mucho protagonismo pero, siendo pequeño, tiene sus momentos delicados que no permiten bajar la guardia. Contiene un canción nada fácil para la voz y que debes cantar prácticamente sin calentarla, pues se encuentra en las primeras escenas.

¿Un primer Wagner o un Wagner esporádico?

Algunas personas que conocen mi trayectoria me indican que debo seguir cantando otros papeles wagnerianos; ahora bien, eso es un trabajo lento y que requiere seleccionar muy bien otras partituras para tenor del maestro alemán. Del Timonel no puedo pasar a un Lohengrin o Siegmund, la cosa va por otros derroteros, si es que avanza por ese camino. El paso lógico sería estudiar y trabajar el papel de Erick de la misma ópera, que, sin ser un papel heroico, tiene ya esos timbres wagnerianos característicos. O el de Walter de Los maestros cantores de Nuremberg, que, por cierto, ya me han preguntado si lo tengo en repertorio. Cada cosa en su justo momento.

¿Cuál fue la preparación para asumir el rol?

Me puse a conocer el personaje, a hacerme con él para, después, avanzar en el tema del idioma, a través de especialistas con los que trabajé texto y canto.

Y todo para dos propuestas.

Bueno, dos propuestas, en Mallorca y Canarias aunque, en cada una de ellas, diversas funciones. Sí, ha compensado sin ninguna duda.

Y del Principal de Palma a iniciar una gira intensa de actividades.

Cierto. Estaré en Taranto cantando el rol de Pollione de Norma en la ópera de esta ciudad italiana. Así que debo pasar de un papel wagneriano a la calidez y potencia del Bel canto. Un caramelo muy gustoso, pero con sus problemas técnicos del típico tenor spinto. De Italia iré a Madrid para una gala para la Fundación Prodis apoyando la inclusión de personas con discapacidad intelectual para luego debutar en La Maestranza de Sevilla con el Radamés de Aida de Verdi. Así que sí, tengo unos meses con la agenda llena.

¿Cuál es el camino desde que se le ofrece un rol hasta que lo acepta y lo canta por primera vez?

Depende mucho del papel en cuestión. Decidir cantar el Pollione fue una decisión rápida, pues me hice con el papel enseguida, ya que es apropiado a mi tipo de voz; para Radamés, la cosa fue más larga, de más de cuatro meses. Y todo para una audición sin previsión de cantarlo en vivo en un espacio corto de tiempo, aunque luego ha venido la posibilidad de cantarlo en Sevilla. Aquí es donde entra el trabajo del profesor de canto y de las personas que te rodean, como los pianistas correpetidores con los que preparas la voz y el papel.

Por cierto, Radamés tiene que darlo todo nada más empezar la obra.

Todo el mundo espera al tenor como cantará ese Celesta Aida justo al principio de la ópera con ese final, Viccino al sol, un tanto arriesgado, aunque diré que, pasado esto, viene algo más complicado: aguantar hasta el final con ese dúo enorme con la protagonista. Muchas veces en ópera, lo difícil no es el dar la nota alta, sino matizar y aguantar con la voz llena todo el tiempo al mismo nivel.

La preparación, antes de cada título, ¿es diferente?

Musicalmente no, prácticamente lo preparo igual, Ahora bien, el texto, el contexto, la historia y, sobre todo, las exigencias vocales pueden diferenciar la manera de abordar el personaje físicamente, cambiando hábitos de comidas, bebidas, salidas… para que la voz llegue preparada.

Todo esto muy bien pero, ¿y si el director de escena decide trasladar la historia a otra época y va con exigencias varias?

Pues aquí entra el intentar entender cual es la propuesta artística, entrar en ella y hacerla tuya, con mente abierta. Ahora bien, no perdamos de vista que en ópera lo más importante es la música, más allá de las exigencias del director de escena.

Primeros ensayos, ¿solo o con pianista?

Tengo la suerte de tener la carrera de piano, cosa que me ayuda mucho a la hora de empezar a estudiar un papel, pues puedo acompañarme a mí mismo en las primeras lecturas. Después ya no, los pianistas acompañantes son muy importantes y debo citar a Victoria Cortés, Borja Mariño y últimamente a Edoardo Barsotti.

Hablando de pianistas, ¿se afronta diferente una ópera con orquesta que un recital con piano?

Un recital, en el que pones los momentos más difíciles de cada título, es como cantar tres óperas seguidas. Ahora bien, me gusta ofrecer recitales formados a partir de canciones, más que de arias de ópera. Y en esas propuestas lo importante es como se frasea, como se dice lo que se dice. El trabajo a la hora de preparar un recital de canciones es muy delicado. Todavía no me siento preparado para ofrecer un Winterreise de Schubert, que no tienen agudos, pero está lleno de sutilezas y exquisiteces.

Empezó tarde en ese mundo del canto, pero no le va mal.

He tenido mucha suerte, un factor que siempre debe tenerse en cuenta en todas las profesiones artísticas.

¿Ha dicho que no en alguna ocasión?

Sí, muchas veces. Si creo que no puedo o no tengo tiempo de preparar tal o cual papel, digo que no. Cada cosa a su tiempo.

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