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Entrevista

Lluís Sintes: «Con estas funciones, llegaré a las 212 interpretaciones de Carmina Burana»

El barítono menorquín participa en la producción que Euroclàssics ofrece de ‘Carmina Burana’ de Carl Orff, esta tarde en el Auditori de sa Màniga de Cala Millor

El barítono Lluís Sintes

El barítono Lluís Sintes / LL.S.

Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

Palma

Barítono y menorquín. Buena combinación.

(Sonríe). En Menorca existe una gran tradición vocal. Y, en mi caso, está, más que el hecho de tener una voz privilegiada, la constancia. Siempre quise ser cantante, incluso cuando mis padres me aconsejaron seguir con mi trabajo estable, marché a Barcelona y, en pocos meses, ya debuté en el Liceu.

El Liceu, todo un referente para cualquier cantante.

Cierto. Allí he cantado muchos papeles. Me he sentido muy bien en aquel teatro. Lloré cuando el incendio. En aquel escenario he pasado momentos inolvidables, mi carrera hubiera sido otra sin el Liceu. A punto de cumplir setenta años, debo agradecer a los responsables que me aceptaron y creyeron en mis posibilidades.

Con muchos años en activo como profesional, habrá dicho que no en más de una ocasión.

En todos los casos, ha sido porque no me veía en el papel. O bien porque no era el momento o bien porque no era apropiado para mi tesitura. De todas maneras, me arrepiento de dos negativas: una a la propuesta que me llegó del festival de Glyndebourne, que me hubiera abierto las puertas del panorama británico y la otra el no aceptar doblar un papel en la película de Disney La bella y la bestia. Pero, en general, no aceptar un papel ha sido por no creer que podría hacerlo bien. Ese ha sido mi lema, cantar lo que me satisface, a mí y a mi voz.

Y ¿qué le hubiera gustado cantar y no ha tenido la oportunidad?

Mire, el rol principal de Belisario de Donizetti. Tiene uno de los dúos para barítono y soprano más deliciosos de la historia de la ópera.

Y ¿cómo se ha sentido ante exigencias extra musicales de los directores de escena?

Me he ido acomodando. Pensaba que una escenografía que no me gustaba no debía impedirme cantar un rol que sí me satisfacía. Así que me he adaptado a esas nuevas visiones de algunos títulos. De todas maneras, para experimentar ya está la ópera contemporánea, a los títulos clásicos es mejor dejarlos como están en el libreto.

¿Cómo ve el mundo discográfico? ¿Tiene sentido grabar discos?

Este es un tema un tanto controvertido, pues los aparatos para reproducirlos desparecen. Con las plataformas se abren otras posibilidades. Escucho música. Incluso tengo un gramófono con el que escucho grabaciones históricas. Y antes, cuando me preparaba un papel nuevo para mí, me grababa y luego me escuchaba para decidir si cambiar algo. Ahora ya no lo hago, pues, a mi edad, no me planteo estudiar nuevos papeles.

Y hablando de papeles nuevos, centrémonos en el ‘Carmina Burana’: ¿Y van…?

Con estas tres funciones que hemos preparado con Euroclàssics, llegaré a las doscientas doce interpretaciones de Carmina Burana. Y piense que, en la primera que me ofrecieron, aquí en el Auditorium de Palma y con la Simfònica, pensé que la cantaría una vez y no más. Y mire, me equivoqué, pues es una obra que me gusta mucho y que he cantado en todas las adaptaciones que existen: orquesta grande, dos pianos y percusión, banda de música e incluso un grupo de percusionistas sin piano. Y siempre me he adaptado.

¿Qué tiene «Carmina Burana» que gusta tanto al público?

Primero, que está muy bien construida; luegoque, si bien los coros llevan la voz cantante (nunca mejor dicho), los solistas aportan momentos deliciosos, nada fáciles, por cierto. Y después, que es muy conocida a través del cine, que la ha tomado como banda sonora en diversas ocasiones.

¿Obra difícil?

Sí, pues, si la partitura ya tiene sus momentos, una dificultad añadida son los textos, que combinan latín con francés antiguo y alemán medieval, de tal manera que no sabes muy bien qué cantas. Y sin olvidar que siendo una cantata y no una ópera, debes interpretar diferentes papeles como un monje o un borracho, cada uno con sus estilos vocales particulares. Todo esto hace que siempre que se ofrezca esta partitura se cree un buen rollo entre los participantes. Coristas, instrumentistas y solistas vivimos momentos de auténtico compañerismo. En este aspecto es única. Pocas obras como Carmina Burana consiguen esa magia de ir todos a una, divirtiéndonos.

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