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Patrimonio

La tradición de las matracas resuena en las iglesias y la Catedral de Mallorca el Viernes Santo

El instrumento de madera sustituye a las campanas «para recordar que ese día murió Jesús», como explica el experto campanólogo Josep Lluís Riera

Las ‘maçoles’ de los campanarios son tocadas desde la Edad Media

VÍDEO | La tradición de las matracas resuena en las iglesias y la Catedral de Mallorca el Viernes Santo

Raquel Galán

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

Los campanarios de los templos mantienen mudas sus campanas este Viernes Santo como símbolo de respeto por la muerte de Jesús, aunque otro sonido desconocido para muchos las sustituyen.

Es el de las matracas, también llamadas carracas, y con tantos nombres en Mallorca como maçoles, mussoles, batzoles, palitroques y tenebres, «según las zonas y costumbres», tal como explica el campanólogo Josep Lluís Riera i Moll, divulgador de un instrumento de madera que resuena «en muchísimas iglesias de los pueblos de la isla, entre ellos Binissalem, Bunyola, Sencelles, Puigpunyent, Inca, Santa Maria, Sineu y otros tantos.

En cambio, en Palma son contadas las parroquias que las utilizan», lamenta sobre una tradición que se remonta a la Edad Media. También se sigue la costumbre en la península «para recordar que ese día murió Jesús», pero allí «tienen otros sistemas, mientras la mayoría de las que hay en los campanarios mallorquines son en forma de rueda de más de un metro de diámetro».

La 'maçola' de la iglesia de Porreres

La 'maçola' de la iglesia de Porreres / J. Ll. Riera

La Catedral

La torre del campanario de la Catedral alberga una maçola en desuso a la espera de restauración, por lo que utilizan dos matracas que toca un sacristán.

La grande suena el Viernes Santo a las nueve en punto, con el Oficio de lectura y laudes; y a las 18 h. para iniciar la celebración de la Pasión del Señor, mientras que la matraca pequeña, con un sonido menos intenso, es tocada justo dos minutos antes de las citadas celebraciones, según explicaron desde la Seu.

El especialista ofreció recientemente una conferencia en la sede de la asociación proteccionista ARCA y en Binissalem para dar a conocer este valioso patrimonio que «si no se mantiene de forma periódica para que suene una vez al año, se estropea con el tiempo y la rueda deja de girar».

Detalla que «las que funcionan se riegan con agua el Lunes Santo para que el sonido sea mejor después de estar secas durante el resto del año y los días siguientes las piezas de hierro se engrasan con aceite».

Varias matracas mostradas en la conferencia de ARCA

Varias matracas mostradas en la conferencia de ARCA / .

Matracas pequeñas

Como las maçoles de los campanarios están cada vez más en desuso, los fieles que acuden al oficio del Viernes Santo llevan sus propias matracas.

«Hay muchos carpinteros que las saben hacer y, si no, las pueden copiar de modelos antiguos»; y Riera cita algunos de los expertos en este instrumento de madera, entre ellos Pere Riutort, de Sineu, Llorenç Capó, de Santa Maria, y Mateu Ferrer Serra, que arregló la del campanario de la iglesia de Santa Margalida junto a su abuelo, Mateu Ferrer Estelrich.

El sonido más vivo y alegre de las campanas también se cambia por el de las austeras matracas en las procesiones del Viernes Santo, «principalmente las que siguen la tradición peninsular, ya que usan una campanilla para dar órdenes a los cofrades», señala el experto. Además, las tocan algunas monjas de clausura en sus conventos y, antiguamente, resonaban cuando una de ellas fallecía, detalla.

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