En contra
Claudio Zulian, director y guionista: «Mallorca cortocircuita premodernidad y postmodernidad sin modernidad»

Claudio Zulian, director, guionista, artista. / DM
Claudio Zulian (Campodarsego, Italia) es director de cine, guionista, artista, escritor y doctor en Filosofía, «trabajo con la imagen». Dirigió la Fundación ACA , tiene pendiente una exposición en la Fundación Miró y la presentación en Babel de su libro Se ha votado que somos nosotros los santos, ambas el próximo abril.
Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Qué pretende Claudio Zulian?».
Jajaja. Pretendo alterar con mi trabajo el orden simbólico de la sociedad, para que sea más fácil vivir.
¿Esta entrevista hará más felices a sus lectores?
No creo en ella, está sobrevalorada, me gusta la pancarta con «La felicidad es pereza». Prefiero la pasión, más expansiva.
¿Qué le pregunta cada mañana al espejo?
Si va a ser un día apasionante.
¿Cuál es la persona más apasionante que ha conocido?
Amores aparte, porque en el erotismo nos medimos con nuestras pasiones, el pintor mallorquín Joan Riutort. Llevaba un carrerón, su muerte nos dejó a todos flipando.
¿Cómo reaccionaban los vecinos de sa Pobla a quienes entrevistó en su proyecto s’Ubac?
Las conversaciones fueron fáciles porque yo estaba integrado, pero quedaban muy sorprendidos con el resultado final, por el destilado de ellos mismos que había llevado a cabo un forastero. Me preguntaban: «¿y tú cómo te has enterado de todo esto?».
¿Qué ve en Mallorca este extranjero?
Mallorca cortocircuita la premodernidad y la postmodernidad sin pasar por la modernidad, lo cual tiene su chispa y su peligro. Por eso, mucha gente se ha dejado allí las plumas.
¿«Sensibilidad hacia lo político» significa que es de izquierdas?
Sí, todo lo que he escrito es una reflexión a la que me ha impelido un progresismo más centrado en los derechos individuales que en las necesidades colectivas, con lo cual ha desvirtuado su esencia. El tiempo me ha dado la razón y, tras perder dos veces en Estados Unidos ante Trump con eslóganes individuales, los Demócratas han cambiado el discurso con Zohran Mamdani.
Parece que la Fundación mallorquina se ha tomado por fin en serio a Miró.
Allí no me meto, no soy responsable de nada, pero conozco a a Maria Antònia Perelló y me gusta la programación de los últimos tiempos. Mi proyecto s’Ubac es una herencia de Miró en lenguaje contemporáneo.
¿Miró murió siendo un niño?
Más que de la infancia, hablaría de algo ancestral, de un despojamiento del lenguaje visual. Estrellas, pájaros, sexos, árboles...
¿El barrio barcelonés de su A través del Carmel es Víctor Hugo adaptado al siglo XXI?
¿Por Los miserables? Es un poco exagerado, porque se trata de la historia muy clásica de un barrio de inmigración. No es Territorio Comanche o la Cañada Real, sino una zona de trabajadores y de gente muy curtida en la lucha política contra los señoritos del sur. Hoy se vive allí muy bien, con una comunidad potente donde nadie muere solo.
Su libro se titula Se ha votado que nosotros somos los santos.
Es un título en el que no me reconozco, una crítica al narcisismo asambleario de cierta progresía actual.
¿Un narcisismo próximo al puritanismo?
Fijo, es uno de los signos insoportables que tienen, y por eso nada funciona cada vez que intentan una revolución.
Hoy es la ultraderecha quien clama contra la «traición a los obreros».
Ha habido una inversión de ideas, y a mí me interesa lo concreto de la vida social, te jodes si te da grima.
¿Por qué escribe, no le bastaba con ser artista?
Es una cosa natural que me ha acompañado siempre, soy un adolescente que escribía poesía.
Es como si usted escapara a cada intento de definirlo.
No creo que el arte esté separado de la vida, que es simbólica porque no existe fuera de los signos. Nacemos porque hablamos y no nos poseemos, siempre hay algo trágico que se nos escapa. Empezando por nuestra muerte.
Clasifico a la gente según su opinión sobre Sirat.
Mi opinión es matizada, pero tiende a lo positivo. Sirat ha hecho el camino sin ser una clásica historia de amor, ni seguir los obligados planteamiento, nudo y desenlace. Este desmentido es fantástico, y nos da muchos ánimos. Me encantan sus ravers, pero me sobra el padre buscando a su hija con el perrito. Ahora bien, qué sabré yo.
¿Por qué el cine ha dejado de atraer a las nuevas generaciones?
Lo frecuentan de otra manera, ha cambiado de formato. Las series de Netflix ya estaban en el comienzo del cine, con Fantomas o los vampiros, las salas también atraían al público porque tenían aire acondicionado. Vivo en Sants, y los cines Zumzeig se siguen llenando de gente joven.
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