Muere Antoni Marí Muñoz, maestro de las letras ibicencas y una de las voces más brillantes de la cultura contemporánea
Poeta, ensayista, narrador y catedrático, el autor ibicenco fallece en Barcelona a los 83 años dejando una obra extensa, premiada y fundamental para entender la creación artística y el pensamiento estético

El escritor ibicenco Antoni Marí / Vicent Marí
Fernando de Lama
Con l muerte de Antoni Marí Muñoz, conocido como Toni Marí, Ibiza pierde a uno de sus creadores más ilustres y universales. El escritor ha fallecido hoy en Barcelona a los 83 años, y con él desaparece una figura capital de las letras ibicencas de finales del siglo XX y comienzos del XXI, autor de una obra rigurosa, luminosa y profundamente reflexiva que abarcó la poesía, el ensayo, la narrativa y la crítica de arte.
Nacido en Ibiza en 1944, Antoni Marí estudió Filosofía y Letras y desarrolló una sólida trayectoria académica paralela a su vocación literaria. Fue profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona entre 1979 y 1989 y posteriormente catedrático de Teoría del Arte en la Universidad Pompeu Fabra, donde se consolidó como uno de los grandes especialistas en las ideas estéticas, literarias y musicales de los siglos XVIII y XIX. Su pensamiento se centró especialmente en la modernidad, la experiencia estética, las raíces de la creación artística y la interrogación metafísica.
«Todo lo que hago es problemático porque las novelas no son novelas, los poemas no son poemas y la filosofía tampoco lo es... Me busco la vida por los rincones más oscuros de la literatura», confesó en 2013 sobre su creación literaria, en el marco de las lecturas poéticas del Museo de Artye Contemporáneo de Eivissa (MACE)
Como ensayista dejó títulos de referencia como 'L’entusiasme i la quietud', antología publicada en 1979, así como 'Variacions sobre un tema romàntic': 'Ombra i llum', escrita junto a Francesc Parcerisas en 1978; 'L’home geni' (1984), obra reconocida con el premio Crítica Serra d’Or; 'La voluntat expressiva' (1988); 'Euforion' (1989); 'Formes de l’individualisme' (1994) y 'La vida de los sentidos' (2004). En todos ellos late una misma inquietud intelectual: la búsqueda del sentido de la belleza, del genio creador y de la relación entre arte, pensamiento y vida.
Su reconocimiento público llegó también a través de la poesía. Se dio a conocer en 1979 con 'Preludi', inicio de una trayectoria poética que alcanzó uno de sus momentos más altos con 'Un viatge d’hivern', obra con la que obtuvo en 1989 el Premio Nacional de la Crítica. A este libro siguieron otros poemarios como 'El desert', un texto de gran densidad simbólica y filosófica que también fue traducido al castellano. Su poesía, exigente y depurada, convirtió la contemplación, el desarraigo, la memoria y el silencio en materia verbal de primer orden.

Antoni Marí, durante una entrevista con Diario de Ibiza en 2003 / Vicent Marí
En narrativa, Antoni Marí debutó con 'El vas de plata i altres obres de misericòrdia', publicada en catalán en 1991 y en castellano en 1992 como 'El vaso de plata y otras obras de misericordia'. El libro le valió el Premi Ciutat de Barcelona y el Crítica Serra d’Or, confirmando la amplitud de un talento que no se limitó a un solo género. Después llegarían 'El camí de Vincennes' y 'Entspringen', obras que consolidaron una voz narrativa de gran refinamiento estilístico y profundidad intelectual.
Su obra, ampliamente traducida al español, francés, italiano, checo, rumano y alemán, traspasó fronteras y lo llevó a impartir cursos y conferencias en ciudades como Múnich, Berlín, Roma, París, Lisboa o Madrid, además de numerosos puntos de España. Esa dimensión internacional convivió siempre con una raíz ibicenca nunca abandonada, visible tanto en su identidad como en el reconocimiento constante que recibió desde su isla natal.
Vínculo con Ibiza
Ese vínculo quedó especialmente patente en 2023, cuando el MACE le dedicó un simposio de homenaje para revisar y reivindicar la magnitud de su trayectoria. Entonces, la directora del museo, Elena Ruiz, definió a Antoni Marí como “un hombre de lucidez y brillo inmensos” que había llegado a la vejez “siendo un sabio”, una expresión que hoy adquiere el valor de una despedida certera para quien fue uno de los grandes pensadores y escritores nacidos en Ibiza.
Años antes y también en el MACE, desveló la esencia de su escritura: «Trato de extraer toda la poesía desde el núcleo generativo, el generador del poema. Hacer como Beethoven, que toma una frase musical muy sencilla pero le extrae toda la música que contiene», explicó durante una lectura poética. «El poema es espacio, sobre todo, es un lugar donde se está, donde todo favorece la reflexión. Mi poesía no se entiende, pero es que en el arte no hay nada que entender, el arte no es un silogismo, así que no hay nada que entender pero sí se puede comprender», añadió.
En esa ocasión, Marí aseguró que le interesaba sobre todo lo escrito a partir de Luis Cernuda: «La anterior es poco moderna, con todos los respetos a García Lorca, que lo que hace es alargar el popularismo, en el sentido más amplio del término. A mí me interesa el riesgo, correr riesgos, mis modelos son los que he citado». Marí aseguró que leía poesía «como si fuese filosofía y la filosofía como si fuese poesía».
La muerte de Antoni Marí deja una profunda sensación de pérdida en el ámbito cultural, pero también la certeza de una herencia perdurable. Su obra permanece como un territorio de inteligencia, sensibilidad y exigencia, levantado desde la poesía y el pensamiento con una voz singular, serena y esencial. Con él se marcha un escritor mayor, pero queda intacta la huella de una vida entregada al arte, a la palabra y al conocimiento.
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Fuente: Diario de Ibiza