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Entrevista

Clàudia Darder presenta su primer poemario, 'Com una cussa': "Tenemos nuestra parte animal muy domada"

La autora mallorquina, finalista del Premi Salvador Iborra de Poesia, ha presentado su libro este miércoles en sa Pobla y recitará versos el sábado en Capdepera con motivo del Día Mundial de la Poesía

Clàudia Darder, autora del poemario ‘Com una cussa’: “Me gustaría pensar que el deseo, el bienestar y la luz ganan siempre”

B. Ramon

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

El poemario Com una cussa habla «de pulsión animal y de sentirse como si estuvieses en celo, pero también de docilidad y fidelidad», avanza la autora, Clàudia Darder, finalista del Premi Salvador Iborra de Poesia, de la AELC (Associació d’Escriptors en Llengua Catalana).

En el libro recién publicado por Adia Edicions, que este miércoles presentó en sa Pobla y el sábado recitará versos en Capdepera por el Día Mundial de la Poesía, la perrita es «un yo autoficcionado» que pasa por cuatro fases equivalentes a las de un duelo, «delirio, sospecha, embat y estallido».

Son las cuatro partes en que se divide la treintena de poemas, que «comienzan con el colapso del mundo íntimo y una dependencia tóxica que de forma paulatina se va liberando», como explica la autora.

Delirio y rabia inicial

El delirio y rabia inicial del yo poético es «el momento en el que no entiendes qué está ocurriendo, nada de lo que ves te gusta, pero vives inmersa en una confusión», describe.

En la segunda parte «hay algo que te hace pensar que estás siendo engañada o te han hecho malinterpretar la realidad».

Por eso acaba llegando «un golpe, un soplo de aire, como el embat, que te hace despertar y vivir una etapa introspectiva, de reflexión»; hasta «el estallido definitivo, cuando la vida comienza de nuevo», pese a que esclatar (estallar) en catalán «también tiene un peligro, caerse, por lo que el poemario se podría empezar de nuevo», apunta.

No obstante, el mensaje final es esperanzador, donde «abrir las ventanas de casa para que pase el aire. Las pequeñas rutinas y cosas sencillas son lo que nos salva y nos puede hacer felices. Yo no creo en grandes fantasías, sino en sentirte bien con lo más próximo a ti, con la comunidad, aunque necesitas el duelo para darte cuenta de ello».

Fe en el deseo

En lo que sí tiene fe Clàudia Darder es en el deseo. «Atraviesa todo el poemario, no muere en ningún momento, todo lo contrario, ya que quiere encontrar una salida, una rendija por la que escapar".

"La rabia de este libro es no tener una persona a la que ofrecer todo este deseo debido a que el destinatario lo rechaza. La fe siempre existe y se puede vivir con dolor, con alegría, contención, angustia...» Al final, «me gustaría pensar que el deseo, el bienestar y la luz ganan siempre», destaca la poetisa.

Fisiología e intimidad

Sus versos también reivindican la parte más fisiológica del deseo, porque «una vida sin fluidos es muy aburrida. Los necesitamos, tenemos que defenderlos, no nos tendrían que avergonzar. Lo que ocurre es que tenemos nuestra parte animal muy domada y de vez en cuando deberíamos dejarla ir, sabiendo que se enmarca en un momento de intimidad».

Le fue difícil tomar la decisión de publicar este primer poemario, debido a la «complejidad de disociarnos de nosotros mismos», pero no por el hecho de mostrar al lector «esa parte de intimidad que podemos compartir», como dice el epílogo.

«Tras la escritura de los versos, que surgen desde el sentimiento, viene el trabajo más racional de corregir y ordenar, lo que hace que pasen por un filtro que los alejan de lo íntimo, pese a que siguen siéndolo tanto para mí como para los lectores que puedan sentirse reflejados», argumenta la autora de Com una cussa.

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