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Javier Colina, contrabajista: "Bebo Valdés sigue con nosotros, nos vigila y nos ayuda, y lo digo de verdad"

El músico navarro rindió homenaje al célebre pianista cubano ayer en el CaixaForum Palma, junto a Cucurucho Valdés, su nieto, y el percusionista Inor Sotolongo

El contrabajista Javier Colina actuó ayer en el CaixaForum Palma

El contrabajista Javier Colina actuó ayer en el CaixaForum Palma / Manu Mielniezuk

Palma

Bebo Valdés, una de las figuras capitales de la música cubana, regresó ayer a Mallorca con motivo del décimo aniversario de su muerte. Lo hizo en el CaixaForum Palma, con Homenaje a Bebo, un sentido tributo que le brindaron su nieto, el pianista Cucurucho Valdés; el contrabajista Javier Colina, amigo íntimo y colaborador del ganador de cinco premios Grammy; y el percusionista Inor Sotolongo. “Su espíritu sigue presente con nosotros. Bebo nos vigila y nos ayuda. Y lo digo de verdad”, confesó a este diario Colina antes de un concierto que colgó el cartel de “entradas agotadas”.

Yo estuve muchos años tocando con Bebo, en formato dúo y cuarteto, y ya le hicimos una serie de homenajes cuando murió. Pero hace un par de años vino a vivir a España su nieto, Cucurucho, con una carrera ya afianzada en Cuba. Como forofo y seguidor de su abuelo, algo que además demuestra tocando, nos juntamos en mi casa y enseguida dijimos vamos a montarle un tributo. Bebo sigue presente con nosotros”, subraya Colina, considerado uno de los mejores contrabajistas de la escena internacional actual.

Colina, que a lo largo de su carrera ha tocado junto a músicos consagrados del mundo del jazz como Tete Montoliu, Al Foster, Chucho Valdés, Jerry González o George Cables, entre otros, ha experimentado con el sonido cubano acompañando al contrabajo a Compay Segundo, Pancho Amat y también a Bebo Valdés en su elogiado trabajo Lágrimas Negras (Calle 54 Records, 2003). Con él protagonizó una semana de actuaciones en Nueva York, grabando en directo su disco Bebo Valdés & Javier Colina Live at the Village Vanguard (Calle 54 Records).

El contrabajista Javier Colina actuó ayer en el CaixaForum Palma

El contrabajista Javier Colina actuó ayer en el CaixaForum Palma / Manu Mielniezuk

El día en que se cruzaron sus vidas

“Le conocí en París, durante la presentación de la película Calle 54. En aquel momento yo estaba con Chano Domínguez. Fue Fernando Trueba el que le dijo a Bebo: mira, toca con él. Y lo hicimos en un club pequeño, durante 30 ó 40 minutos. Tocamos porque sí, no teníamos ningún objetivo, y a partir de ahí, ya en España, montamos un proyecto con El Cigala antes de Lágrimas Negras. Desde el principio tuvimos una buena disposición el uno con el otro, y nos unían cosas musicales y también cosas personales”, recuerda con emoción.

“Bebo era una persona muy especial. En España, cualquiera que le conocía una vez no se olvidaba de él: ni las camareras del hotel, ni las cajeras de los supermercados, los camareros… Todo el mundo. Era una persona que por donde pasaba, dejaba huella, todo el mundo se acordaba de él. A mí me influyó mucho personalmente, por su manera de ver las cosas, por su manera de ver el trabajo y también por su manera de enfocar lo que estás haciendo y cómo tocas la música”, comenta.

Más allá de la música, Bebo encontraba la paz, la felicidad, en la conversación, en el disfrute del momento, en la gente. Cuando llegaba a un auditorio, una sala o un club “empezaba saludando a los de la puerta, y luego al del sonido, el de la luz, la que plancha, al encargado, al director, a todo el mundo. Eso es lo que le daba toda esa energía y ese valor humano que tenía”, sostiene Colina.

Mucho más que un pianista de leyenda

Su genialidad como músico no se limita a su magia al entregarse al piano. “Antes de la Revolución en Cuba fue director de orquesta, compositor, arreglista, también creador de estilos, de ritmos, algo impresionante. Para mi gusto lo que le hacía distinto al piano era su sonido, la voz que tenía tocando el piano, y eso sí que es difícil de imitar, incluso para su nieto”, asegura.

En el escenario, agrega Colina, “era de lo más tranquilo, no estaba pendiente de nada más que de la música. No le atosigaba nada. El había conocido el éxito muchos antes antes, fue número 1 puntero en la música cubana y en toda la música latina. Bebo era un compañero que siempre estaba contigo. Y cuando estás en un dúo eso se nota mucho más”.

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