Bartomeu Carrió, profesor y escritor: «Gabriel Comas era un solitario que no quería vender su obra»
El profesor y escritor ha publicado en la editorial Lleonard Muntaner la biografía del pintor Gabriel Comas

El historiador y profesor de la UIB, Bartomeu Carrió, autor de ‘Gabriel Comas, un artista ignorat’ posa para la entrevista para este diario. / Bernardo Arzayus
En el libro, como subtítulo, se remarca lo de «pintor ignorado».
Cierto, pues Gabriel Comas, si bien en su época no lo fue, después de su muerte cayó en el olvido. Y aún más, en vida fue ignorado por la mayoría de artistas de su generación.
Una generación que incluye nombres como Xam, por ejemplo.
Sí, y precisamente Xam no fue del grupo de artistas que lo ignoraron; más bien al contrario, siempre lo tuvo en buena estima y lo valoró públicamente incluso en algunos escritos.
¿Cómo fue la vida de este pintor redescubierto?
Como persona, era muy solitario y tampoco quería vender obra. Muchas veces, se resistía a entregar los cuadros que le habían encargado.

Portada del libro ‘Gabriel Comas, un artista ignorat’ / .
Diríamos que era poco sociable.
Pero, al mismo tiempo, buscaba la estima de los demás. Deseaba ser valorado. Diría que en este aspecto fue contradictorio.
¿Pudo vivir de la pintura?
Lo intentó y, en algunos momentos, lo consiguió, sobre todo cuando residió en Barcelona, pues su padre, carabinero, fue destinado a Cataluña cuando él tenía cuatro años; allí, junto a su hermano Joan, y después de haber estudiado en la Escuela Llotja primero y en la de San Fernando en Madrid, montó una academia de arte en la calle Hospital. Volvió a la isla en 1934 y en la postguerra no le fueron nada bien las cosas y perdió la casa en la que residía y había nacido, en Sant Jordi, cosa que hizo que se trasladara a Son Ferriol.
«Gabriel Comas, si bien en su época no fue ignorado, después de su muerte cayó en el olvido»
¿Usted lo trató personalmente?
Sí, a partir de 1960, cuando ya volvió a Sant Jordi, lugar en el que vivió hasta su muerte en 1978. Aunque mucho mayor que yo, nació en 1892, me gustaba conversar con él sobre arte y sociedad, pues era conocedor del ambiente artístico de Barcelona y de otros lugares del mundo. De hecho, sabía muy bien hacia donde se movían las líneas del arte internacional. Era, además de pintor, un gran lector.
¿Cuál era su estilo?
En su época de plenitud, en Barcelona, bebió de las corrientes postimpresionistas y vivió, en cierta manera, el ambiente de Els 4 Gats. Le gustaba dibujar paisajes, ambientes de taberna y un poco por encima de todo, la figura. El arte de Gabriel Comas es fundamentalmente figurativo, con influencias de otros estilos, incluso del cubismo.
«El arte de Comas es figurativo, aunque con influencias de otros estilos, incluso del cubismo»
¿Dónde se encuentran ahora sus obras?
Prácticamente todas pertenecen a colecciones particulares. Son estos propietarios los que me han facilitado mucha información y me han permitido incluir los cuadros en el trabajo, cosa que les debo agradecer.
¿Cómo y por qué ha realizado esta biografía?
Mire, yo vivo en la calle de Sant Jordi que lleva su nombre, con lo cual esto me ha llevado a interesarme por él, pero además porque pienso que es un valor a reivindicar más allá de su lugar de nacimiento y residencia. Para realizar el trabajo he recurrido a las fuentes orales de las personas que, como yo, lo trataron, también he consultado las hemerotecas, catalanas y mallorquinas, los archivos municipales de Palma, Barcelona, el del Consell de Mallorca y el Militar de Ávila y otros. Aún así, esa biografía no está cerrada, como documento puede servir para que se siga investigando, pues Gabriel Comas merece ser situado a la altura de otros pintores contemporáneos que han tenido más fortuna. Cierto que se le hizo un homenaje en 1980, pero eso no es suficiente, merece ser más conocido y estudiado. Con este volumen, he dado un primer paso.
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