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El gallinero

Unas risas a costa del turismo

Enric García y Marina Font en ‘El silenci dels residents’.

Enric García y Marina Font en ‘El silenci dels residents’.

Rafa Gallego

Rafa Gallego

Da para mucho el tema elegido por los organizadores para esta edición invernal del Teatro de Barra. Del turismo se puede escribir desde la historia, desde la condición de viajeros que también tenemos los nativos, desde la explotación laboral que muchas veces hay detrás de la gallina de los huevos de oro, desde la democratización del ocio... Aún así, los cinco textos seleccionados para representarse (en la zona de Blanquerna de Palma, de nuevo) se han centrado más o menos en lo mismo: los estragos que produce la masificación en los residentes; todas con sus matices, con su humor (más o menos obvio, delirante, corrosivo...) y con una puesta en escena eficaz, contundente.

Aigua! es la pieza un Alfonso Morillas que no suele faltar a la cita. La dirige Bernat Molina y la interpretan Laura Andújar y Héctor Seoane –un dúo cómico ya consolidado, y enorme– haciendo de animadores de un peculiar crucero. Mensaje apocalípticamente ecologista con momentos para doblarse de la risa.

El silenci dels residents, a partir de un texto divertidísimo de Jaume Sureda –que también dirige- es la más ‘política’, y la más bestia también. Enric García encarna a una suerte de Hanibal Lecter versión local y Marina Font (vaya despliegue de energía) es nuestra Clarice. Una locura muy bien llevada con ideas muy aprovechables para atajar ‘el problema’.

Zu verkaufen, escrita por Xisco Joan y dirigida por Pedro Orell, es una bomba de principio a fin. Partiendo de una original premisa, homenaje al cine de género (ya veréis cual), supone una exhibición –física y actoral– de Pedro Mas sostenida a la perfección por Aina Jagla. Pocas veces he visto al público del Teatro de Barra troncharse de esa manera.

Piano man es la pieza nostálgica de esta entrega, y también la más teatral. Alba Vinton –que igual baila, que coreografía, que escribe, y todo bien– es la autora y directora. Richard Vinton, pianista de verdad, es su padre y actor para la ocasión y Mariona Hauf –que es un pedazo de actriz con registros para regalar– le da la réplica en el papel de hija que lucha por mantener un oficio y una dignidad. Un precioso tributo a los músicos que se han encargado de amenizar las veladas de los guiris durante décadas, una joyita que nos recuerda que ya casi no quedan pianos en los hoteles.

Fastpass, de Maria Garalve y dirigida por ella misma, es un histriónico encontronazo entre un alemán con pasta (José Artero) y una activista con causa (Aina Zuazaga). Un recorrido de postal por la Mallorca exprimida con gags muy conseguidos y buenas interpretaciones.

Más allá de las barras, si os gusta la danza contemporánea (y si no, también) id a ver Nus, lo nuevo de Mariona Jaume y Maya Triay, esta vez acompañadas por Laura Llodrá en el escenario. Poética, evocadora, con referencias plásticas y esculturales (quise ver a Degas o a Rodin en esos movimientos); una reflexión coreografiada sobre los nudos. –emocionales, físicos, mentales– que nos atrapan, pero también una ventana de luz de cómo deshacerlos. Se estrenó hace unos días en el Teatre Principal de Palma y espero que gire mucho.

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