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Entrevista

Biel Mesquida: "Nunca tendría un debate con alguien de Vox, fascista ni nazi"

El ciclo ‘La narrativa dels 70’, de la Fundació Mallorca Literària, dedica su monográfico de 2026 al autor de ‘L’adolescent de sal’

Se celebrará los días 26, 27 y 28 de febrero en Palma y Santanyí

VÍDEO | Biel Mesquida: “Leer nos vuelve guapos”

Guillem Bosch

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

¿Abruma que le dediquen un monográfico de tres días?

Asusta y agrada, una sensación muy paradójica, oximorónica y contradictoria. Es importante que la literatura catalana que se hace en Mallorca salga y esto es una forma de salir. Me da igual la trinchera que sea si es una trinchera de lucha por la literatura catalana y la universal. Porque la literatura, la pobre, que es un gran consuelo y lo más humano que tenemos en el mundo, necesita lucha, lucha y lucha. Hay que luchar por la literatura, hay que leer. Leer nos vuelve guapos.

No se identifica con la etiqueta de generación de los 70, aunque formó parte de una época muy rompedora en la literatura local. ¿Qué puntos tenían en común?

No creo en las generaciones, son etiquetas muy escolares, puestas por los historiadores o teóricos de la literatura, pero no tienen nada que ver Azorín con Unamuno ni Lorca con Alberti. Dos escritores podemos vivir la misma época y expresarnos de forma totalmente distinta.

¿Pero el declive del franquismo influyó en su transgresión o fue por una necesidad personal?

Para mí lo más importante es el lenguaje. La transgresión temática son simplemente los temas de todo aquello que me preocupa, inquieta, me da marcha, aquello que veo que destruye a los humanos o les hace crecer. No tengo ningún tema que me resulte extraño.

¿En qué sentido es para usted importante el lenguaje?

Siempre me he considerado un experimentador de la lengua, que se vivifica como la ciencia, es decir, investigando, fracasando y al final descubriendo algo nuevo. Procuro que no haya dos textos iguales para sorprender al lector activo.

El ensalzamiento de ideologías fascistas y ultraconservadoras ha regresado con gran fuerza. ¿Está de acuerdo con Gabriel Rufián en la creación de un frente de izquierdas para detener este auge?

Esto lo contestaré a partir de la etiqueta de los llamados escritores de posguerra. Cuando una vez me preguntaron si yo lo era, respondí que no porque yo nací durante la guerra. En 1947 había guerra y en los años 50 también, igual que en los 70. Todo el franquismo fue una guerra con miles de asesinatos. Se ha calculado que hubo 143.000 a lo largo de la dictadura franquista.

El escritor David Uclés también contestó a Arturo Pérez-Reverte que la Guerra Civil acabó en el 75.

Para mí no ha acabado. Cuando el dictador murió en su cama se creó una jugada política denominada Transición, pero continuamos en guerra en multitud de frentes. No he vivido nunca la paz y tenemos que seguir luchando y luchando contra todo lo que nos viene.

Tenemos que seguir luchando contra todo lo que nos viene

La polarización ha salpicado a autores como Uclés al retirarse del cartel del coloquio ‘La guerra que perdimos todos’. ¿Cómo ve esta reciente polémica?

Yo tampoco participaría nunca en un debate con una persona de Vox, fascista ni nazi. Hay ideas que son tan asesinamente inhumanas que las combato directamente sin dialogar con quienes las divulgan. Dejando de lado esta excepción, uno de los alimentos en el mundo cultural es el debate, la discusión de ideas, las letras de batalla, algo que falta mucho en esta sociedad.

¿Usted se considera un agitador cultural, tal como le definen en el ciclo de Mallorca Literària?

Pese a que la expresión es muy tópica, siempre he intentado ser una persona luchadora por lo que considero que nos hace humanos y nos ayuda a vivir, la cultura. Sin ella, en un mundo sin palabra ni arte, nos convertimos en salvajes.

En los 70 también participó en el movimiento artístico La Jove Plàstica, del que Cort ha realizado una exposición. ¿Cómo valora la actual política cultural?

No comment. Lo dejamos así.

Esta semana se han entregado los Premis Ciutat de Palma, que usted ganó en 1998 con la novela Vertígens. ¿Cree que han perdido el prestigio del que gozaban?

Totalmente.

¿Qué ha pasado con el Festival de Poesia de la Mediterrània?

Está en stand by porque forma parte de la lucha cultural.

¿Volverá a la novela?

No creo en los géneros literarios, sino en la obra de un escritor. No obstante, tengo un texto en prosa de unas 300 páginas que se titula Carnatge y que espero finalizar este año después de más de dos décadas en marcha. No puede ser que dure tanto y supongo que lo publicaré el próximo año.

Le gusta quedar en El Pesquero para sus entrevistas. ¿Lo seguirá haciendo tras la criticada reforma anunciada?

Lo poco que conocemos de la macrorreforma de El Pesquero me parece una salvajada patrimonial. El actual establecimiento es ideal para su entorno porque es discreto. No tiene sentido crear un edificio ostentoso frente a inmuebles tan emblemáticos de Palma como la Llotja y el Consolat de la Mar, y con la Catedral de fondo.

¿Ha podido ver el proyecto de reforma de la Sagrada Familia de su amigo Miquel Barceló?

Por lo que ya ha mostrado, sigue la línea de la capilla del Santísimo de la Catedral. Creo que ha presentado un gran proyecto y sería la persona idónea para este encargo. Será una obra grandiosa y supondría una de las cimas de su carrera artística.

Otra amiga es Maria del Mar Bonet, que participará en uno de los coloquios sobre usted.

La amistad es uno de los grandes valores humanos y la he defendido siempre por encima de todo. Es lo más maravilloso que tengo y estas jornadas lo demostrarán porque allí estarán muchos amigos de todas las edades tras numerosos años de amor y confianza.

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