Música y baile
Locos por la bachata
Estrellas latinas como Bad Bunny vuelven a los ritmos tradicionales e incorporan este género en sus discos mientras las academias de baile aumentan el número de alumnos que quieren aprender los pasos y movimientos

Manu Mielniezuk | Jaime Reina

La gran estrella de la música latina y el primer artista en español que conquista la máxima categoría de los Grammy, Bad Bunny, lo ha conseguido esta semana con un disco que regresa a los sonidos y ritmos tradicionales de su tierra.
Entre las canciones de Debí tirar más fotos, destaca la bachata Volví, que interpreta en colaboración con el rey del género, Romeo Santos.
También se están apuntando con éxito al auge de la bachata otros referentes de la música urbana, como Rauw Alejandro, Maluma, Manuel Turizo y Bad Gyal, y de los demás estilos latinos, entre ellos Chayanne y David Bisbal. El boom musical se reproduce además en las escuelas de baile, pero ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Los cantantes se han sumado a esta tendencia o las clases se llenan porque los ídolos cantan bachata?
«Se han retroalimentado unos a otros», afirma María José Victory, propietaria junto a sus hermanos de la academia Victory’s, pionera en Mallorca en este género y con cientos de personas aprendiendo cada semana las diferentes figuras para que los leaders (hombres) y followers (mujeres) puedan bailar agarrados en pareja.
«Los alumnos más jóvenes han venido influidos por ellos, aunque también han tenido mucho peso programas televisivos en los que ponían bachata todo el rato, como La isla de las tentaciones; y donde enseñaban a bailarla, entre ellos ¡Mira quién baila! o Bailando con las estrellas. Luego se han sumado las discotecas, donde suena cada vez más, y todo junto ha provocado la explosión del género».

Una clase de bachata en la academia Victory's / Manu Mielniezuk
De salsa a bachata
De todos modos, la experta añade que es un proceso paulatino que empezó a tomar fuerza hace alrededor de una década. «Bailarines de salsa se animaron con la bachata porque se crearon nuevas figuras y debido a la introducción de la modalidad denominada sensual, en la que se da prioridad al movimiento con ondas de todo el cuerpo frente a la relevancia de los pies», detalla.
Y recuerda que «en 2018 se celebró un congreso de bachata al que se apuntaron 3.000 profesionales», lo que da una idea del interés por el estilo originario de la República Dominicana.
Los propietarios de Palmaball, Miguel Daniel y Carmen Angelo, también han ido notando en los últimos años el trasvase paulatino hacia la bachata. «Se ha comido a la salsa», resume él sobre la actual situación.
No ven una única causa, aunque «la modalidad sensual ha atraído a muchos aficionados», por lo que han ampliado las horas de clase en detrimento de otras con cada vez menos demanda.
Además del aprendizaje básico, medio y avanzado, hay talleres para profundizar en una figura o aspecto concreto que se realizan antes de los llamados Sociales, que son noches temáticas para bailar.

El Social de Palmaball el pasado martes / Jaime Reina
Los Sociales
Los martes están dedicados a la bachata y sorprende la asistencia de «hasta 200 personas en pleno invierno y el doble en primavera» -indica Daniel- en la academia del polígono de Son Castelló.
Como destacan Carmen Angelo y su hija, Alba Daniel, «no es una discoteca debido a que aquí la prioridad es bailar en un ambiente sano, en el que no hay alcohol, para poner en práctica lo aprendido».
La edad media de los alumnos oscila en Palmaball entre los 30 y los 45 años, aunque «también hay más jóvenes y mayores de 50»; y los motivos para inscribirse «son muy variados, desde gente que busca un hobby, otros que se han separado recientemente y quieren hacer algo nuevo y socializar y los que ven en este baile la manera ideal de combinar la música que les gusta con hacer ejercicio», indica Angelo.
La profesora Anaïs Cañadas, quien imparte talleres en la citada sala, destaca que «un atractivo que engancha a quienes lo prueban es que el mismo estilo se puede bailar de diversas formas. Cuando ya te has aprendido las figuras y secuencias, es como un puzzle que vas encajando a tu manera".
"También lo puedes mezclar con otros géneros y, de hecho, hay combinaciones con tango, salsa, hip hop o lo que veas que se ensamble bien y te identifiques. El baile es como la música, donde ha habido una evolución y tiende a la fusión, ya que ahora no se baila la misma bachata que en las décadas de los 70 y 80», ejemplifica.

La profesora Anaïs Cañadas muestra uno de los pasos / Jaime Reina
Alumnos jóvenes
En Victory’s, con tres salas en el barrio palmesano del Rafal Vell, dicha evolución se ha traducido en un descenso de la media de edad de los alumnos que asisten a las clases.
«Cada vez hay más jóvenes veinteañeros que han encontrado aquí un ambiente muy acogedor en el que se mezclan todo tipo de edades y perfiles. Aprenden a socializar de forma distinta y con un mayor respeto que el que puede haber en una discoteca, donde el acercamiento tiene otra finalidad», compara María José Victory.
Para unos y otros, «es un momento del día en el que pueden evadirse de las preocupaciones, concentrarse únicamente en los movimientos y despejar la mente. A muchos les sirve como terapia y una de las cosas que más me dicen los alumnos es que durante esas dos o tres horas a la semana son muy felices», dice emocionada.
La academia decana de Palma también ofrece noches Sociales los fines de semana. El viernes tienen salsa, bachata y kizumba, «para quienes conocen los tres estilos»; el sábado está dedicado al baile de salón y el domingo predomina la bachata en la modalidad llamada bachafresh, donde la felicidad se expande aún más porque ponen en práctica todo lo aprendido.

Otra de las clases de la academia Victory's / Manu Mielniezuk
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