Jaume Ripoll, de Filmin: "El cine está preso de la obsesión por los números y el presente"
El cofundador de la plataforma audiovisual e impulsor del Atlàntida Mallorca Film Festival conversó sobre cine con el publicista Toni Segarra en el ciclo Creativos, organizado por la Fundación Juan March de Palma

Jaime Reina

Para el mallorquín Jaume Ripoll, uno de los problemas del cine en la actualidad es que «está preso de la obsesión por los números y por el presente», de ahí que el impulsor y director del Atlàntida Mallorca Film Festival animase al público a «ir más allá del valor numérico», bien sea en premios o taquilla, y elegir en función de otros criterios.
Tampoco ve con buenos ojos que nos pasamos «demasiado tiempo viendo malas películas actuales» en lugar de elegir buenas de otras épocas. Como al cofundador de Filmin también le ocurre, confesó: «Lo que cada vez me produce más placer es el cine clásico. Este año he descubierto varias obras antiguas y me han hecho muy feliz».
Ripoll demostró su profundo conocimiento de los clásicos y del cine actual durante el coloquio que mantuvo ayer en la Fundación Juan March con el publicista Toni Segarra dentro del ciclo Creativos.
Oferta de títulos
Otro de los problemas actuales que abordó relacionado con lo anterior es «cómo gestionar la abundancia, lo que nos dicen que tenemos que ver», ya que los prescriptores ante la enorme oferta de hoy en día han dejado de ser los críticos y asumen ese papel los amigos y compañeros de trabajo, señaló.
Además, «en un mundo donde todo es repetición, las fórmulas originales son las que más gustan al espectador», dijo tras poner como ejemplo que haya triunfado la película Perfect days, de Wim Wenders, «de un señor que limpia baños en Tokio y al que le gusta el rock. Lo que parecía un despropósito al final conecta con el público por los temas que trata», tal como argumentó.

Jaume Ripoll durante el coloquio / Jaime Reina
Lamentó que a menudo surjan quejas sobre que las películas de ahora son muy largas. «Siempre lo han sido, en general», aunque sí asume que «el cine va mucho más rápido. Tiburón sería impensable hoy porque los directores tienen el temor constante a que el público se aburra».
Series más cortas
Lo mismo ocurre con las series, que «duran menos y hay menos episodios, debido a que nos cansamos». Sin embargo, destacó que «a nivel formal el espectador exige lo mismo que a una película, el valor de producción», por eso cuando uno ve series antiguas a menudo las considera viejas. Pero «el cine no envejece, lo hacemos nosotros. Hay que verlas en su contexto», recordó Ripoll.
También sucede con la IA, que «da miedo porque va muy rápido. Lo va a cambiar todo, el impacto será como el de internet, aunque lo peor es que es muy complicada su regulación». No obstante, fue en cierto modo optimista y comparó lo que ocurrirá con su afición y la de Toni Segarra a la gastronomía. «Igual que valoramos los huevos ecológicos, a las películas libres de Inteligencia Artificial les daremos un valor como espectadores», en contraposición a productos «de cartón piedra».
Al cofundador de Filmin también le preocupa qué ocurre con el cine estadounidense en la segunda etapa de Donald Trump. «En un mundo dominado por dos o tres plataformas y dos o tres grandes estudios», no sabe si los cineastas tendrán libertad para contar historias sobre la situación actual.
«Habrá películas que van a intentar no molestar, no incidir en temas comprometidos», tal como supone Jaume Ripoll sobre las grandes producciones, aunque el cine independiente continuará su camino y también puede llegar hasta el gran público.
Uno de sus escaparates son los festivales, como el Atlàntida. Una asistente al coloquio le preguntó si seguirá en la isla. «Por supuesto», contestó. «Mallorca ha permitido construir la propia identidad del festival» y los cineastas «saben que es singular», concluyó.
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