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Miquel Ferrer, dramaturgo: "Lo que más deseo es que una de mis obras esté sobre de un escenario"

El pasado 18 de enero resultó ganador del Torneig de Dramatúrgia de Balears con ‘La conversió d’una flor o amor de síndria’, un texto sobre la identidad personal, libertad y conflictos familiares

Miquel Ferrer: "En 'La conversió d'una flor o amor de síndria' encontramos a un hijo que lucha por su derecho a su propia identidad"

B. Ramon

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

‘La conversió d’una flor o amor de síndria’ ¿Qué historia hay detrás de ese título poético?

Pues aquí encontramos un hijo que lucha y argumenta su derecho a su propia identidad, a querer a quien él desee y un padre y una madre emperrados en que lo que les está pasando a su hijo es una enfermedad y que necesita una terapia, una conversión. Va de ese miedo que tiene una familia, una madre, un padre, a que su hijo no encaje en esta sociedad. Parece que es un tema arcaico, de hace muchos años, pero la idea surgió a raíz de una terapeuta que fue a un programa de televisión y hablaba de este tema, de que hay una realidad que se puede curar. ¿Cómo puede ser que den voz a este tipo de personas? Me sorprendió mucho y empecé a investigar, vi cómo estaba el tema, estudié un poco a esta psicóloga, a esta terapeuta y a partir de aquí escribí esta historia.

Tras ganar el Torneig de Dramatúrgia, ¿está continuando esta historia?

Sí, porque después de la reacción del público, que es lo más gratificante desde mi punto de vista como dramaturgo, me llegaban unos inputs muy buenos: «Miquel, continúa escribiendo la segunda parte, necesitamos ver el enfrentamiento entre madre e hijo, necesitamos ver lo que pasa», y eso me animó a continuar y hacer una obra completa de los tres personajes. Ya ha habido un conflicto entre padre e hijo, ahora debe haber un conflicto entre madre e hijo y entre hombre y mujer.

Miquel Ferrer.

Miquel Ferrer. / B.RAMON

¿Cuáles son los temas que le interesa explicar o mostrar?

No hay un tema en concreto, no hay una cosa en concreto, sino algo que cuando lo escuchas o vives, pues sacas de allí una historia. Eso es lo que me estimula a escribir. Y siempre son cosas diferentes, intento que no sea algo muy personal porque me gusta descubrir otras maneras de pensar, aunque no esté de acuerdo, se trata un poco de buscar un poco de cada persona y de aquí buscar una historia, buscar algo, eso es lo que me estimula.

En el torneo Temporada Alta, en Girona, tiene que presentar otro texto. ¿Tiene ya la idea?

No, me lo voy a tomar con tranquilidad. Lo que quiero es acabar La conversió d’una flor i amor de síndria y una vez que haya acabado eso, pues miraré a ver de dónde puedo sacar una historia nueva y escribir, que es lo que más me gusta.

Comenzaba diciéndole que me parecía un título muy poético...

Sí, me gusta la poesía. He publicado un libro que se llama Amb la vida estic a hòsties y ese libro fue un cúmulo de poemas que había escrito desde que tengo, no sé, 20 años, 25 años pero que nunca me atreví a mostrarlos. Cuando cumplí 50 años, durante la pandemia, y no los pude celebrar me dije ¿sabes qué? Voy a publicar los poemas que escribí. Los hice florecer, encontré una editorial, los edité y los regalé a familia y amigos. Y la respuesta fue fantástica, fue muy buena, eso es un chute de energía, un chute para continuar escribiendo y tengo un proyecto de poesía también. He continuado escribiendo poesía y de cara al año que viene quiero ver si una editorial está interesada y si la puedo publicar también.

Trabaja con lenguajes diferentes. Empezó con temas audiovisuales.

Escribiendo guiones, cortometrajes. Yo vengo del mundo del cine. Comencé formándome en una escuela, aquí en Mallorca, que era Sa Nau y allí es donde aprendí a editar, a filmar, a ser director. Lo aprendí todo. Pero la parte que me interesaba era la de guionizar e hice un par de cortometrajes, tanto de director como de guionista. Uno de ellos tuvo premios. Después, con el tiempo, te das cuenta de que es complicado trabajar en el cine, y más en ese tiempo. Hoy en día es un poco más fácil. Pero poco a poco me introduje en el mundo del teatro, me atrajo escribir historias sobre de un escenario.

Supongo que tiene relación escribir un guion con imaginarse una historia y convertirla en una obra de teatro.

Lo que me queda del mundo del cine es una localización, para escribir siempre necesito una localización, un lugar donde pasen las cosas, un lugar en concreto donde transcurran todas las escenas. Y muchas veces, además de lo que quiero contar, se trata del lugar donde lo quiero contar.

Tras ganar el Torneig de Dramatúrgia, ¿qué expectativas tiene?

No soy persona de expectativas. Me dejo llevar, que pase lo que tenga que pasar, ya está. Yo no dejaré de escribir ni dejaré de disfrutar de la escritura, porque yo disfruto mucho de escribir y de crear historias. Yo lo que más deseo es que una de mis obras esté sobre de un escenario. Ya lo he experimentado y lo he disfrutado. Ahora, en el Torneig, estar sentado allí y ver que la gente ríe cuando tiene que reír y que lo que he escrito tiene un efecto en el espectador es increíble, es una sensación muy bonita.

¿Cree que ahora es más fácil poder dedicarse a la escritura o al tema artístico?

Yo creo que lo importante es una buena formación, que haya formación. Y ahora la hay. Yo soy autodidacta, la verdad, no he ido a una universidad, sino a escuelas privadas. En dramaturgia, lo que he hecho son cursos on line y en Barcelona y eso me ha enriquecido. He hecho cursos de producción teatral. Para presentar el proyecto de L’odi, yo no sabía cómo, me tuve que formar y tuve que saber cómo presentar un proyecto teatral. Y eso me ha dado un beneficio. Pude presentar un proyecto como tocaba y de aquí salió el Torneig de Dramatúrgia. Una cosa lleva a la otra y eso es lo importante.

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