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El cómic mallorquín suma lectores aunque el sector denuncia precariedad

Los editores Ata y Vicente García, y el guionista Joan Miquel Morey reflexionan sobre los datos aportados por el último Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros: el 14,3 por ciento de los españoles lee historietas, lo que supone un 38 por ciento más que en 2020

Ata, editor de Autsider Comic

Ata, editor de Autsider Comic

Palma

El cómic está al alza. Según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros 2025, el 14,3 por ciento de los españoles lo lee, lo que supone un 38 por ciento más que en 2020. Diario de Mallorca ha querido conocer qué piensan al respecto algunos nombres propios del sector mallorquín de la historieta.

Llevamos creciendo, poco a poco, de manera sostenida, desde hace casi 15 años. Este año tal vez algo más. Quiero creer que es más por la calidad de nuestros cómics que por una tendencia de mercado, o en el mejor de los casos, que nuestro trabajo es generador de esa tendencia”, comenta Ata, seudónimo de Juan Lasalle, al frente de la editorial Autsaider Comics, en activo desde 2012, un sello que en 2025 recibió importantes galardones, como el premio a mejor obra nacional en el Salón de Barcelona (‘Dum Dum’), el del Ojo Crítico de RNE (‘La muerte de Irene Márquez’), Mejor guion por ‘El Designio’ o el premio de la crítica en Avilés; y que fundamenta su filosofía en “publicar cómics diferentes, que a priori no publicarían otros sellos y que sería una pena que no existieran, cómics que aportan maneras de pensar o de hacer diferentes y muestren contenidos poco habituales o desde puntos de vista insólitos”.

En opinión de Ata, “son los lectores tradicionales los que están pasándose al cómic o, como mínimo, ampliando su espectro de lecturas”.

Ilustración de Ata

Ilustración de Ata / Araceli Iranzo

A la hora de levantar la voz ante las instituciones, este editor reclama “un replanteamiento del concepto para apoyar la calidad, y las ayudas directas que eliminen los trámites. Los técnicos conocen perfectamente lo que se hace en las islas. No poner tanto el foco en lanzar más títulos, tener más empleados, más, más, más... sino en la producción de contenidos de calidad. La sobresaturación del mercado no puede estar financiada por las instituciones”, subraya.

España todavía está lejos de países como Francia, con un consumo de tebeos muy superior. “Habría que dejar el ‘mercado de traducciones’ actual y apostar por la producción propia desde las editoriales e instituciones del sector el libro”, considera Joan Miquel Morey. Para este gestor cultural, guionista ocasional (Premi Ciutat de Palma 2024 por 'Dibuixant tebeos entre Eivissa i Barcelona', con dibujos de Joan Escandell) y codirector de la colección Mètide Còmic: vinyetes de Ciència, datos como los que aporta el Barómetro de Hábitos de Lectura “no se suelen notar, al menos en la calle. La valoración ante datos así siempre será positiva aunque en el ecosistema del cómic la precariedad sigue azotando a los y las creadoras”. En cualquier caso, aplaude que el cómic sea “una puerta de entrada magnífica para generar hábitos de lectura que se traducen en lecturas de todo tipo en la adolescencia y madurez”.

Joan Miquel Morey

Joan Miquel Morey / MANU MIELNIEZUK

Un poco de luz en un panorama, el cultural, muy complejo

“El cómic es la vía perfecta de acceso a la lectura. Es trasversal porque por un lado marida ilustración y narrativa (dibujo y texto), y por el otro puede tocar materias como la historia, etcétera. Creo que para los niños y los jóvenes es perfecto, sin olvidar la novela gráfica para lecturas más adultas”, coincide Vicente García, editor de Dolmen.

“Nosotros hemos notado un mayor consumo de cómics, pero sobre todo de literatura juvenil, donde las chicas están a tope con géneros como la fantasía o el terror gótico. Desde luego es un poco de luz en este panorama cultural tan complicado, donde el papel se ve desplazado por las pantallas”, añade.

A los dibujantes les urge cobrar de manera digna por su trabajo, lo que implica que haya un entorno favorable, y eso está en manos de las instituciones, porque los editores nos movemos con las ventas –aunque hemos hecho mucho haciendo que medios de comunicación lo conozcan, creando eventos–. Creo que esta industria merecería una ayuda como otros sectores del estilo del cine. Y bastaría con campañas ministeriales publicitarias. Emplear la estructura del Estado para potenciar la lectura es una inversión, no un gasto, cuando lo entiendan habremos dado un paso en la dirección correcta”, reflexiona.

Vicente García, editor de Dolmen

Vicente García, editor de Dolmen / Maria del Mar Sierra

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