Los escritores en lengua catalana respetan la decisión del jurado pero cuestionan el prestigio de los Ciutat de Palma
Sebastià Portell, Sebastià Alzamora y Jaume Oliver defienden declarar desierta una categoría para proteger la calidad del galardón

Gala de los anteriores Premis Ciutat de Palma. / B.RAMON

Sebastià Portell, presidente de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC), y Sebastià Alzamora, delegado del Institut d'Estudis Catalans, además de Premi Ciutat de Palma Llorenç Villalonga en 2001, han manifestado su respeto por la decisión del jurado de declarar desierta la categoría de novela en castellano de los Ciutat de Palma 2025 a la que concurrían más de 700 obras, pero también cuestionan el actual prestigio de estos galardones literarios.
“Creemos que es muy sano que un premio literario, cuando convenga, cuando las obras literarias no llegan al nivel exigido, quede desierto. Ahora bien, si hay más de 700 obras de todo el territorio de habla hispana y ninguna merece ser ganadora o una mención especial, esto hace dudar mucho sobre la calidad de las propuestas que se han presentado y sobre el prestigio del Ciutat de Palma, a qué tipo de creadores ha podido atraer. Y plantea un debate muy sano que estaría bien que el jurado aclarase: cuál ha sido el motivo”, afirma el presidente de la AELC.
Portell también advierte que “las bases de los premios no excluyen las obras hechas o intervenidas por IA”, situación que la asociación que preside pide rectificar.
A la AELC le preocupa el desprestigio que supone para los Premis su convocatoria bilingüe, tal como han expuesto en numerosas ocasiones, pero también detecta “problemas claros de organización”. “Que gane el premio de poesía Rubén Darío un autor que gana prácticamente un premio al mes por todo el Estado tendría que hacer saltar alarmas sobre la calidad de esta obra y sobre la originalidad. No podemos afirmar que no la haya escrito él, pero nos genera dudas”, añade Portell.
A Sebastià Alzamora no le sorprende que la categoría de novela en castellano quede desierta pese a recibir más de 700 propuestas. “Es perfectamente creíble. De todas maneras, habría que ver qué proceso de cribaje se ha seguido para hacer la selección de los originales. Pero no es una situación inimaginable, es una situación que puede pasar”, comenta. “Si los miembros del jurado han tomado esta decisión, debe ser porque se han visto de alguna manera obligados, porque normalmente a ese jurado no le resulta agradable declarar un premio desierto”, añade el escritor.
En su opinión, ni ese hecho ni que haya repetidores entre los premiados “no favorece” el prestigio de los premios. “Y creo que todo esto es fruto, en una convocatoria que debería ser literaria, de una gestión claramente politizada de los posicionamientos clásicos del nacionalismo español”.
Alzamora es otra de las voces que se ha mostrado en contra de que estos Premis sean bilingües. “Es un gesto en contra de la cultura que se hace en lengua catalana y hecho expresamente con toda esa mala intención y con todas esas ganas de crear ruptura y de instrumentalizar la lengua catalana como herramienta de disputa política”.
Para el escritor Jaume Oliver, Premi Ciutat de Palma Llorenç Villalonga de novela en catalán, la decisión de declarar desierta la misma categoría en castellano puede deberse a la imposibilidad de valorar esas 700 obras. “Sería injusto cualquier veredicto, es una responsabilidad muy grande”.
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