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CESIÓN TEMPORAL

El biombo oriental que Dalí pintó con 19 años ve la luz: el Museo Reina Sofía lo ha restaurado para exhibirlo en su Figueres natal

Se trata de una pieza poco conocida que permite aproximarse a un joven pintor en plena búsqueda de su lenguaje: podrá verse a partir del 26 de marzo en la casa donde se crio

El bimbo que Dalí pintó con sólo 19 años por encargo de su hermana.

El bimbo que Dalí pintó con sólo 19 años por encargo de su hermana. / ARCHIVO

Madrid

Sólo tenía 19 años cuando lo pintó. Era un encargo de su hermana, Anna Maria, escritora, con la que se llevaba cuatro años. Llevaba tiempo fantaseando con un biombo de estética oriental bajo el prisma del artista de Figueres. Por aquel entonces, Salvador Dalí (1904-1989) arrancaba sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un excéntrico dandi, de larga melena con patillas y gabardina, que rápidamente llamó la atención de Maruja Mallo y Luis Buñuel, entre otros. Aquella obra de juventud es considerada una de las más excepcionales de su carrera, desvelando su temprano interés por culturas alejadas. Un universo oriental que marcó su trayectoria posterior. "Ha sido sometido a una renovación exhaustiva porque estaba en muy mal estado. Se han analizado las fibras, realizado análisis químicos, restaurado las sujeciones…", ha subrayado Carlota Álvarez, jefa de relaciones institucionales del Museo Nacional de Arte Reina Sofía, su actual propietario. Lo adquirió por 50.000 euros en una subasta. Y, ahora, ya restaurado, lo cederá temporalmente a la Casa Natal para su exhibición.

Se trata de un acuerdo que el Ayuntamiento de Figueres, el Museo Reina Sofía y la Fundación Gala-Salvador Dalí han ejecutado este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El objetivo es acercar al público esta pieza poco conocida, pero de alto valor artístico. “Es un ejemplo de colaboración institucional al servicio del patrimonio. Y, sobre todo, un elemento más de refuerzo de la capitalidad cultural y turística de Figueres que debemos seguir proyectando”, ha explicado Jordi Masquef, alcalde de la localidad y vicepresidente del Patronato Turismo Costa Brava-Girona. Podrá visitarse del 26 de marzo hasta el 13 de septiembre.

Dalí enseña a su mujer, Gala, el cuadro de 'La Madona de Portlligat'.

Dalí enseña a su mujer, Gala, el cuadro de 'La Madona de Portlligat'. / EFE

El biombo es una de las 81 obras que el Estado compró en 2024. Anna Maria se encargó de custodiarlo hasta que, en 1964, tras años en su poder, se lo vendió al coleccionista Joan Abelló Prat. La obra, que había formado parte del entorno familiar del artista, permite aproximarse a un Dalí joven, inquieto y en plena búsqueda de un lenguaje propio, así como a una Figueres y un Empordà de principios de siglo. La pieza guarda paralelismos con los colores vivos e intensos de los templetes que realizó a comienzos de los años 20. Además, utiliza un lenguaje visual que se vincula a los ballets rusos y estable un diálogo con el retrato de Sonia Klamery que realizó Hermenegildo Anglada Camarasa.

Su presentación en sociedad contribuye a enriquecer el relato museológico sobre sus orígenes. “Incorporarla a la Casa Natal permite profundizar en la formación y el imaginario del Dalí más temprano, así como ampliar las exposiciones, actividades y conferencias en torno a él”, ha añadido Mariona Seguranyes, concejala de Cultura y Patrimonio de Figueres, frente a representantes institucionales y profesionales del sector. Está prevista la edición de un catálogo que acompañará la muestra, con textos suyos y del historiador Ricard Bru. La elección de Madrid para este anuncio responde a la relación que el pintor tuvo con la Residencia de Estudiantes que habitó durante cuatro años.

Una exposición inédita

La Madonna de Portlligat también podrá verse por primera vez en Figueres. Así lo ha explicado Montse Aguer, directora de los Museos Dalí: la obra, realizada en 1950, pertenece a la etapa del misticismo nuclear en la que fusiona la tradición iconográfica cristiana con las nuevas teorías científicas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente las relacionadas con la desintegración de la materia. La pintura muestra la figura de la Virgen y el Niño, dispuestos en un espacio arquitectónico fragmentado y suspendido, con aberturas que revelan el paisaje de Portlligat, un escenario íntimo y simbólico profundamente vinculado a su vida y obra. Esta combinación de espiritualidad, ciencia y territorio la convierte en una síntesis magistral del pensamiento daliniano en un momento de plena madurez.

'La Madona de Portlligat' (1950), de Salvador Dalí.

'La Madona de Portlligat' (1950), de Salvador Dalí. / ARCHIVO

Dalí la consideraba una obra maestra. Algo interesante porque, en este momento, ojo, él mismo se consideraba el salvador de la pintura moderna. Se reconocen grandes influencias del Renacimiento italiano”, ha apuntado Aguer. La exposición contextualiza la obra a partir de material gráfico y documental excepcional, incluyendo fotografías de su llegada a la Carstairs Gallery de Nueva York en 1950, imágenes del proceso de instalación de la pintura y fotografías de Gala, su mujer, posando para la obra. Este conjunto permite comprender tanto el proceso creativo como la proyección internacional de Dalí en un momento clave de su carrera.

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