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Dimonis turístics

Algaida “Es dimoni”, de las danzas típicas “Es Cossiers”. Postal 1199. Agfacolor.

Algaida “Es dimoni”, de las danzas típicas “Es Cossiers”. Postal 1199. Agfacolor. / Cortesía de Planas Archive

Alelí Mirelman, Directora adjunta de Casa Planas

El Restaurante Cal Dimoni, es el clásico restaurante mallorquín de Algaida situado en la carretera de Manacor, un establecimiento histórico que actualmente sigue en funcionamiento. Algunas referencias indican que fue fundado en 1958, lo que lo convierte en uno de los restaurantes más antiguos y emblemáticos de Mallorca, con más de 60 años de historia manteniendo su esencia tradicional en la isla.

Esta foto producida en soporte postal en 1964 por Casa Planas probablemente se realizó como instrumento comercial, una tarjeta de visita típica de la época.

Al mismo tiempo, esta postal vendía folclore. Los Dimonis son figuras que forman parte de la cultura popular mallorquina viva. Cada año para la fiesta de San Antoni en el mes de enero, cada pueblo con su singular Dimoni reactiva el ritual, la comunidad y la memoria colectiva. Los dimonis representan la transgresión, el caos y la burla, pero también el juego simbólico entre el bien y el mal, el miedo y la celebración. Bailando entre el fuego y el ruido, rompen el orden cotidiano y convierten la calle en un espacio compartido donde tradición y presente dialogan. Más que representar lo diabólico, los dimonis nos recuerdan que la cultura popular mallorquina se construye desde el cuerpo, el humor, el riesgo y la participación colectiva, resistiendo a la globalización y manteniendo un fuerte sentido de identidad y pertenencia.

Sin embargo, el Dimoni de la imagen no era un dimoni vernacular, sino que realmente era un hombre disfrazado que paraba a los autocares llenos de turistas en la orilla de la carretera en los años 70. Testimonios cuentan cómo ya hace 30 años este dimoni iba por las mesas saludando y molestando a los niños y luego les sacaba un caramelo de detrás de la oreja. Es aquí dónde el espectáculo turístico comienza, cuando se explota lo tradicional en una suerte de disfraz simbólico para turistas y que a fuerza de repetirse, se convierte en realidad y mito al mismo tiempo.

El caso contrario se dio con los Cossiers o balls de bot, danzas tradicionales presentes en muchos pueblos de Mallorca que, en los años sesenta, se promovían principalmente para el disfrute de los turistas, como ocurrió en Valldemossa. De hecho, en Algaida los Cossiers casi habían desaparecido y su recuperación, hace unos cincuenta años, fue posible gracias a los recuerdos y el compromiso de un grupo de jóvenes de la época, que fueron reavivando las danzas y transmitiendo el amor por estas tradiciones a nuevas generaciones y, a día de hoy, representan unas de las fiestas más queridas del pueblo.

Aquellas tradiciones a las que a veces no les damos importancia, de pronto se convierten en trascendentes, cuando te das cuenta que formas parte de un ritual que han repetido año tras año tus ancestros, que en algunos momentos ha sido espectáculo para turistas y que en otros te han conectado con tus propias raíces.

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