Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Carmen Romero, especialista en antienvejecimiento: “Muchas veces confundimos el concepto de juventud con salud”

Esta doctora presenta en Palma su libro 'La edad no importa', acompañada por el entrenador de tenis Toni Nadal

Carmen Romero, doctora especialista en longevidad, presenta este viernes su libro en Palma.

Carmen Romero, doctora especialista en longevidad, presenta este viernes su libro en Palma. / Andreu Martorell

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

La doctora Carmen Romero, especialista en longevidad saludable, presenta este viernes La edad no importa (Plataforma editorial) en Palma, en Casa del Libro, a las 19 horas. Estará acompañada por el entrenador de tenis Toni Nadal, porque él es un ejemplo de que envejecer no es sinónimo de deterioro. Para esta experta en medicina antienvejecimiento, lo fundamental no e sla estética, sino vivir más tiempo con calidad de vida.

¿Por qué la edad no importa?

Porque la edad cronológica, que es la que pone nuestro DNI, solo nos dice cuántos años hemos vivido, pero no cómo están funcionando nuestros órganos, nuestras hormonas, nuestro cerebro o incluso nuestro sistema inmunitario. Lo que realmente importa es la edad biológica y esa sí la podemos modificar. Hoy, gracias a científicos como el doctor David Sinclair, genetista de Harvard, ya podemos conocer cuáles son muchos de los procesos biológicos que están detrás del envejecimiento y nos abre una ventana a un cambio de paradigma muy importante. Debemos tratar el envejecimiento como una enfermedad tratable.

No se trata solo de aparentar más o menos menos años, sino de vivir más tiempo con autonomía"

Parece que ahora nos preocupamos más por ese envejecimiento.

Es cierto, pero creo que muchas veces confundimos el concepto de juventud con salud. Hay una obsesión a veces por mantenerse joven y eso está muy bien, pero no se trata solo de aparentar más o menos años, sino de vivir más tiempo con autonomía, con energía mental, con movilidad, con propósito, con calidad de vida. El verdadero objetivo es preservar la función, no solo la estética. Ese interés creciente refleja que nuestra sociedad empieza a entender que el envejecimiento no es únicamente genético, sino que es un proceso muy dinámico y que depende de cosas tan sencillas como cómo vivimos, cómo comemos, cómo dormimos, cómo nos movemos, cómo gestionamos el estrés y otras cosas.

¿Qué podríamos hacer para envejecer en mejores condiciones?

Pues muchísimo. De hecho, la mayor parte del impacto real no viene de la tecnología, no viene de cosas así como cirugías y demás, sino de cómo vivimos el día a día. Es cierto que disponemos de un conocimiento científico, la verdad es que creciente y abundante y que en el futuro tendremos nuevos fármacos basados en reprogramación epigenética que ayudarán mucho a ralentizar y parcialmente revertir el envejecimiento, pero hoy el mayor poder está en los hábitos.

¿En qué sentido?

En mi práctica aplico un método transformador basado en tres pilares, que son tres C. La c de ciencia, apoyándonos en la evidencia científica más actual y con el uso de herramientas de medicina de precisión y personalizada. La otra c es la conciencia, entendiendo que nuestros pensamientos, decisiones y hábitos diarios impactarán directamente en nuestra biología celular de ahora y de las próximas décadas. Y por último la c de conexión cuerpo-mente, porque no existe una salud plena sin equilibrio emocional que nos permita una regulación del estrés y una coherencia vital. Cuando estos tres pilares se integran, el organismo envejece de una forma más lenta y saludable, sin necesidad de intervenciones invasivas y muy costosas.

De poco sirve tomar los mejores suplementos o someterse a grandes tratamientos si existe una falta de amor propio"

¿Hay alguna edad para empezar a prevenir?

Nunca es tarde ni nunca es pronto. Cuando de joven ya empiezas a tener buenos hábitos y lo vas sosteniendo, todo eso es como una inversión en tu calidad de vida. Pero sí es cierto que también yo tengo pacientes que tienen más edad y que hemos conseguido revertir y rejuvenecer esa edad biológica y que se sientan con más propósito. Hoy hay un dato interesante, que conocemos desde hace un tiempo gracias a las universidades de Estados Unidos y de Shanghái, no envejecemos de manera lineal, progresiva, sino que hay como tres escalones importantes y son tres edades: a los 44, a los 60 y a los 78 años.

¿Hábitos saludables son comer bien, dormir las horas necesarias... o hay algo más?

Bueno, lo básico no debemos olvidarlo. Muchas veces hablan de la alimentación consciente, lo más sana posible, pero hay que moverse, dormir, disminuir la exposición a los tóxicos ambientales, disminuir la exposición a las pantallas, que a nuestros niños les están deteriorando de una manera muy acelerada, vivir con propósito, bien acompañado, trabajar en algo que te guste, tener una conexión con la naturaleza, con la meditación, tener claro si tu vida está dirigida por ti o por tus creencias limitantes...

¿Creencias limitantes?

Creencias limitantes de que porque uno cumple 65 años ya tiene que dejar de trabajar, cuando a lo mejor es un profesor de universidad fantástico y tiene una vida por delante. Tenemos que pensar que una cosa es cumplir años y otra cosa es el deterioro. Piensa que, como se escuchó decir a Putin y al mandatario chino, hoy ya ha nacido la persona que va a vivir 150 años. Dentro de poco tiempo vamos a tener incluso fármacos que podrán recordarle a la célula cómo funcionaba cuando era joven. Y eso no es manipulación genética, eso se llama reprogramación epigenética y es totalmente ético. El equipo del doctor Sinclair han podido patentar los factores de reprogramación epigenética y en poco tiempo tendremos pastillas que puedan ayudar a una persona que tenga un órgano fallido para que pueda reprogramar eso. Ya lo tenemos en los laboratorios. Pero podemos empezar con lo básico, que no cuesta dinero.

Ha mencionado a Putin. Hay millonarios obsesionados con esa eterna juventud…

Sí. Todos conocen al famoso Bryan Johnson, este millonario que invierte tanto en él, que ha revertido su edad biológica y además lo reporta de forma constante. Para mí es como un conejillo de Indias que nos va diciendo esto funciona, esto no funciona. Eso está muy bien. Pero también hay una cosa muy importante y es que, más que buscar la eterna juventud, muchas veces a estas personas les falta la parte humana, las relaciones sociales sólidas, esa conexión con algo más allá de esa apariencia juvenil, esa conexión con la supraconciencia o ese estar muy presente, esa vida mucho más armónica, feliz y estable. Estos millonarios sí que están impulsando la investigación y están acelerando muchos avances, pero lo más interesante es que muchos de los beneficios no requieren de tecnologías futuristas, sino aplicar bien lo que ya sabemos.

¿Cuál sería el principal consejo que daría a alguien?

Empezar a quererse. Es una clave fundamental para envejecer bien. Junto a ello, trabajar la autoestima, la autoconfianza, abandonar el autosabotaje y apostar por el empoderamiento personal. De poco sirve tomar los mejores suplementos o someterse a grandes tratamientos si existe una falta de amor propio. Una persona se cuida cuando se quiere. Y cuando se quiere bien, se cuida bien.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents