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La postal y la mujer: cuerpo/territorio turístico a conquistar/penetrar

La postal y la mujer: cuerpo/territorio turístico a conquistar/penetrar

La postal y la mujer: cuerpo/territorio turístico a conquistar/penetrar / Archivo Planas

Marina Planas Antich

Cuando uno se adentra en el Archivo Planas un elemento que se repite sin parar es la figura de la mujer en bikini. Aparece en todas las situaciones en las que una se pueda imaginar y a medida que pasan los años, cada vez aparece con menos ropa. Por ello desde el programa de investigación artística Uncovering Archive que llevamos desarrollando desde 2017 en Casa Planas, Centro de Investigación de la Imagen Contemporánea y el Turismo, una de las perspectivas que abordamos de las vacaciones es desde la mirada de género. Uno de los proyectos destacados que se hicieron en relación al cuerpo femenino en la postal fue el de Lilly Lulay en el que podréis encontrar más información en el siguiente enlace: https://casaplanas.org/en/lilly-lulay

Rubias, morenas, pelirrojas, explosivas, angelicales, blancas, bronceadas, delgadas, con curvas, en bañadores espectaculares, en bikini, en top less, desnudas, en camisa, camiseta, o camiseta mojada, con pareo, con pamela, sin pamela, con sombrero, sombrerito, sombrero de paja, sombrerito de torera, con gorro de baño, pelo largo, pelo corto, pelo seco, mojado, húmedo, recogido, con pinzas, con flequillo, media melena, melena larga, cortado a lo garçon o con peluca… ¡qué más da! Si el objetivo no era otro que el de aparecer siempre seductoras y apetecibles, rodeadas de los nuevos juguetes de las clases medias y altas. Algunas con gotas resbalando del cuerpo, con los labios mojados, con la mirada fija a cámara, seguras de sí mismas, como mal se denominaría a las femmes fatales, otras con mirada chispeante y juguetona con una sonrisa más inocente. En el mar, en las piscinas, en la playa, la arena, rocas, orillas, tumbonas, hamacas, palmeras, bajo los pinos, en colchonetas, flotadores, velomares, toallas, bajo sombrillas de paja, sombrillas de colores, frente a molinos, veleros, llaüts, catamaranes y pesqueros … calas, cuevas, posadas, puertos, marinas, yates, lanchas, terrazas paradisíacas, campos, montañas, jardines del edén, cactus, flores, arenales, pensiones, clubs tropicales, césped, miradores, en hoteles, apartahoteles, apartamentos, hostales, balcones, music bars, chiringuitos, toboganes, trampolines, en un mini golf, golf y la MUJER, siempre la mujer, como parte del paisaje a conquistar. Y sus poses erotizadas, en las que se entrevé, que su verdadero talento se encuentra en la cama. Una imagen de penetración simbólica, una mirada determinista de varón proyectando sus fantasías sobre el cuerpo femenino, como objeto de exhibición, para ser miradas, sexualizadas cual deseo fálico. 

Si tuviera que resaltar tres postales de mujeres cosificadas, de las miles que he visualizado a lo largo de estos 10 últimos años, que se me han quedado grabadas en la cabeza serían dos. La primera de ellas es la de una escena que no es en la playa, sino en un minigolf, donde aparecen hombres y mujeres disfrutando de su ocio en este pequeño parque temático. Ellas aparecen en bikini mientras, ellos, vestidos, pero además, en pantalón largo. 

La otra no es una sola imagen, sino que es un arquetipo que se repite hasta la saciedad. Se trata de una serie de postales donde aparecen mapas y/o de apariencia caleidoscópica, donde cada imagen es una marca, un sitio, un hito señalizado. La tarjeta turística indicaba lo que se tenía que ver. Cada una funcionaba como una pieza independiente de un puzzle que llamamos espacio turístico; y cada una de esas piezas-imágenes-ubicaciones enlazadas y encajadas con las otras piezas conformaba un recorrido, una ruta, un circuito que se incorporaba como un mapa mental en la imaginación del turista. El centro turístico es una maquinaria pensada y organizada para cubrir las necesidades del visitante, garantizar al máximo el bienestar durante su estancia y dar satisfacción a sus deseos particulares o colectivos. El placer del viaje turístico no depende del hallazgo de lo inesperado, sino que a través de la postal se indicaba dónde y desde qué punto de vista debía verse. Y en estas muchísimas, por no decir la mayoría, postales caleidoscópicas, aparece la mujer como objeto de deseo. Las modelos que aparecen en las imágenes turísticas constituyen uno de los mejores ejemplos recientes de la cosificación del desnudo femenino, su cuerpo, era un producto más de la moderna sociedad de consumo, en cuyo imaginario sexual aparecía como una sirena contemporánea, es decir, como un reclamo publicitario.

Estas imágenes que a día de hoy nos parecen tan inocentes son el precedente de lo que luego en los años 80 pasarían a ser postales de mujeres en topless y en los 90 souvenirs de toda clase, mecheros, ceniceros, abrelatas, imanes, camisetas y postales de mujeres en topless con mujeres con los pechos sometidos a cirugía plástica. Toda esa mercadotecnia se va desarrollando de tal manera que ya se entiende el uso que debe hacerse de ese lugar y nos dice que el sexo ha acabado convirtiéndose en destino y territorio del viaje. 

En su libro de Magaluf, més enllà del mite, refiriéndose a la empresa CLUB 18-30, que se centraba en un mercado dirigido a la fiesta, Tomeu Canyelles lo explica muy bien,: “El espacio se percibe como una fantasía turística construida como un destino en el que el visitante puede vivir la sexualidad de una forma distinta a la que podría en su lugar de orígen. En 1991, “no solo es sexo, sexo y sexo: también hay un poco de sol y mar”, era el slogan del Club 18-30, que por aquel entonces pertenecía a Thomas Cook.

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