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Entrevista

Enrique Viana: "‘La corte de Faraón’ trata un tema tan actual como el acoso sexual"

El tenor e histórico intérprete del cabaret lírico se mete en el vestido y la piel de Sul la babilónica para cantar el popular ‘¡Ay, Ba!’ de la zarzuela de Vicente Lleó

Se representa en el Teatre Principal de Palma este viernes, sábado y domingo

El tenor Enrique Viana interpreta a la cupletista y bailarina Sul la babilónica, que canta ‘¡Ay, Ba!’

El tenor Enrique Viana interpreta a la cupletista y bailarina Sul la babilónica, que canta ‘¡Ay, Ba!’ / Jorge Rodríguez-Norton

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

El tenor Enrique Viana, histórico del cabaret lírico, además de actor y director de escena, protagoniza esta semana en el Teatre Principal de Palma la canción más popular de la zarzuela La corte de Faraón, ¡Ay, Ba!, que muchos conocen por la versión cinematográfica de los 80 interpretada por Ana Belén.

El musical que se representará este viernes, sábado y domingo es una actualización del creado en 1910 por Vicente Lleó, donde parodia la mítica tragedia Aída, de Verdi.

En esta ocasión, el director de escena, Emilio Sagi, «ha quitado todos los destellos que podía tener una obra sicalíptica de mal gusto, tal como ocurría en algún momento, y ha creado una función con muy buen criterio y mucho ingenio e ironía, siempre dentro de la elegancia», destaca Viana, quien interpreta a Sul la babilónica.

Contenido sexual

Está ambientada en la potente capital de Mesopotamia y con los mismos personajes que la original -que Franco prohibió debido a su contenido sexual-, aunque «tiene guiños a la actualidad y segundas intenciones para hacer partícipe al público», añade.

El tenor jugará un papel en este sentido, ya que su personaje hará «comentarios» sobre Mallorca. «La mayor de mis ilusiones es ir a actuar al Teatre Principal, porque nunca he estado y me hace completamente feliz», como se alegra Enrique Viana.

Y aunque sea una opereta, advierte de que «La corte de Faraón trata un tema tan serio y actual como el acoso sexual. Sin embargo, como es por parte de dos acosadoras, Lota y la reina de Egipto, hacia un hombre, el casto José, y es una obra cómica, no se le ha dado una gran relevancia».

Con el espectacular vestido diseñado por Gabriela Salaverri

Con el espectacular vestido diseñado por Gabriela Salaverri / Jorge Rodríguez-Norton

La música

También ve muy modernas las composiciones musicales, ya que «son temas muy contagiosos, en los que el optimismo del libreto se ha trasladado a la música con total acierto. Un tipo de género como el de la zarzuela no tiene nada que envidiar a los musicales que nos traen desde el mundo anglosajón. Además, el nuestro es totalmente entendible».

De hecho, Viana cree que «el éxito de La corte de Faraón se debe sobre todo a la música, que está entre lo mejor del panorama lírico español». Por eso anima a toda clase de público, no solo los aficionados a la opereta, a que acudan a verla.

No en vano lleva recorriendo las tablas españolas desde hace 14 años con Sagi como director de escena, Carlos Aragón al frente de la música, los actores Manel Esteve, María Rodríguez, Carmen Romeu, Enrique Torres, Jorge Rodríguez-Norton y Viana, la escenografía de Daniel Bianco y el vestuario de Gabriela Salaverri.

En el sarcófago

Para Enrique Viana, el papel de la cupletista y bailarina babilónica es «una perita en dulce» y, según las críticas, su interpretación es de lo mejor de la obra, pero él se quita mérito para compartirlo con todos sus compañeros.

«Cuando sales al escenario, te sientes una persona especialmente frágil, pero estar rodeado de un equipo como este, que ante todo son buena gente y unos profesionales magníficos, es lo que más ayuda», remarca.

En el sarcófago del que sale Sul la babilónica, quien le da apoyo es su madre. «No te imaginas los pensamientos que me vienen los cinco minutos o más que tengo que estar ahí con un vestido que me cabe a duras penas, con lo que llevo en la cabeza, con tacones de 18 centímetros, todo oscuro y una rendija pequeña para respirar. Es la flor y nata de la incomodidad. Para quitarme el miedo, hablo con mi madre, que ya no está».

Por eso aconseja a quienes no hayan salido del sarcófago, o del armario, que lo hagan, ya que «la vida puede ser muy frustrante, muy incómoda y sobre todo muy triste. No vale la pena seguir dentro», aconseja.

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