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Jordi Álvarez, guitarrista: “Veo una falta total de educación musical del público joven”

Alma de los Big Yuyu, afronta 2026 con tres proyectos musicales: Mo’Jo’Hand, Electric Mud y Hayride Company

Con esta última banda actuará en Petra el 4 de enero, presentando el primer álbum de un quinteto que bebe del rhythm’n blues y soul clásicos

Hayride Company, la nueva aventura sónica de Jordi Álvarez

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Palma

¿Cómo nació su pasión por el blues?

Ya desde bien pequeño me interesé por el rock and roll y la música negra en general. Con 16 años fui a ver un concierto de Mick Taylor en el Festival de Blues de Cerdanyola y ahí decidí que quería tocar blues. Se podría decir que siempre ha estado dentro de mí. El blues no es solo un estilo de música, es un sentimiento, imprescincible para tocar este estilo.

Músico autodidacta, ¿nunca tuvo maestros?

Sí, se podría decir que soy un músico autodidacta. A los 17 años me planté delante de mis padres y les dije que no quería seguir estudiando y que quería ser guitarrista, sin haber tocado una guitarra antes. Pero si es verdad que ha habido muchos "maestros" en mi vida de los cuales he aprendido muchísimo. Sería injusto decir que he recorrido todo este aprendizaje solo. Recuerdo que me encerraba en mi habitación y me ponía a tocar encima de los discos de Muddy Waters, B.B. King, Freddie King, Robert Johnson, Johnny Winter, Peter Green, Santana, Zeppelin, Hendrix, Clapton, Jeff Beck, Zappa… ¡no acabaría!

Durante más de 20 años fue el motor de Big Yuyu. ¿Se puede decir que este grupo fue una auténtica escuela para usted?

Fueron unos años maravillosos, con unos compañeros maravillosos. Muchos buenos momentos, muchas alegrías, mucho esfuerzo y trabajo… sin duda una auténtica escuela y unos años sin los cuales no sería el músico ni la persona que soy ahora.

Toni Reynés fue una pieza importante en la carrera de Big Yuyu. ¿Qué le enseñó?

Toni Reynés fue un auténtico pionero, con mucha experiencia y una persona de la cual aprendí mucho. En Can Estrella grabamos nuestra primera maqueta y luego nuestro primer álbum. Sentí que se fue muy pronto, pero nos dejó un gran legado. En muchas ocasiones, trabajando en directos o bien en el estudio, se me aparece en algún recuerdo y me da algún consejo de cómo hacer bien las cosas. Un gruñón adorable y muy añorado.

¿Sigue en contacto con Isaiah Mitchell?

Sí, de hecho hablamos a menudo. Seguimos en contacto. Y de hecho fui a verle actuar a un festival en Francia hace dos años y estuvimos compartiendo un buen rato juntos. Una persona admirable y un músico incommensurable.

En 2025 ha iniciado una nueva etapa, con Mo’Jo’Hand y con Hayride Company. ¿Qué es lo que busca con cada uno de estos proyectos?

Sí, este ha sido un año en el que he puesto en marcha tres proyectos musicales bien dispares pero a la vez bien ligados a mi gran pasión por el blues. Mo'Jo' Hand, mi proyecto más personal, en solitario. Guitarra, voz y stompbox, interpretando clásicos del blues. Luego, Electric Mud, un power trio de rock y blues con el cual tocamos perlas del estilo de los 60/70 y temas originales en los cuales estamos trabajando para sacar pronto a la luz. Y luego Hayride Company, un quinteto de rhythm’n blues y soul clásicos, ¡años 50 total! Con unos compañeros maravillosos, Pere Suñé a la batería, Arnau Perelló al bajo y Cristian Krivoruchko al Hammond y piano. Pero la joya es la espectacular voz de Fama Femenia. Te deja con los pelos de punta. Feeling y fuerza sin igual.

Hayride Company

Hayride Company / .

El 4 de enero actúa en el Teatre de Petra (18 horas), con Hayride Company. ¿Qué puede adelantar de ese concierto?

Vamos a presentar nuestro primer álbum discográfico. Será una fiesta. Hace muchos años que buscaba formar un proyecto así y he tenido la suerte de juntar a esta tropa para ello. Blues, soul, rhythm’n blues clásicos. Lo pasamos muy bien y le damos un aire festivo a nuestros conciertos, como antaño. Que la música haga que se olviden los problemas diarios por un rato. Son todo temas poco conocidos, caras B que les llaman, pero son temazos y nosotros les damos nuestra vuelta y los llevamos a nuestro terreno.

¿Cuesta mucho empezar con una nueva banda en una isla como Mallorca?

Montar una nueva banda nunca es fácil, ni aquí ni en ningún otro lugar. Lo más importante es encontrar a las personas adecuadas para ello. No solo a nivel musical. La parte personal es muy importante. Que haya entendimiento, respeto, buen humor, compromiso y respeto mutuo, que cada uno aporte en lo que pueda o sepa para echar adelante el proyecto. Bueno, como cualquier otra cosa en esta vida. Por otro lado, una vez montado el proyecto, hay que buscarle salida, conciertos, repercusión, presencia en las redes… y eso es lo más complicado hoy día. Ya queda poco donde rascar. Pocas salas donde actuar de verdad. Y lo que más me preocupa es que veo una falta total de educación musical del público joven, sobre todo. Por otro lado, los grandes festivales se comen el gran pastel, se llevan casi todo el presupuesto público destinado a la música y luego hacen "castings" y concursos de bandas emergentes para actuar gratis y llenar pequeños huecos en sus programaciones. Ahí, hay poco margen para una banda que pretende ser profesional.

¿Qué le reprochas a la escena musical mallorquina?

La escena musical mallorquina también sufre de esa situación. Se han caído tantos escenarios, por falta de recursos, por falta de permisos y por imposibilidad de conseguirlos, por quejas vecinales, por ‘h’ o por ‘b’ la escena se ha reducido mucho. Hay unos músicos y proyectos increíbles, pero si no hay lugares donde actuar, vamos directos a desaparecer con los años. Animo a todos y todas a seguir adelante con los proyectos y al público a seguir consumiendo música y conciertos. La energía que se desprende en "esos rituales" es impresionante y necesaria.

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