Julio Rodríguez, matemático: «La curiosidad es la base de todo conocimiento»
El también divulgador gallego impartió hace unos días una conferencia en Es Baluard, después de contemplar el efecto que produce en la Seu el solsticio de invierno, invitado por la Societat Balear de Matemàtiques
«En las catedrales la geometría está muy presente», subraya

Julio Rodríguez / Pere Estelrich
Después de escuchar su conferencia, le imagino caminando por las calles intentando ver matemáticas en cualquier rincón.
(Sonríe). Bueno, como todo el mundo, veo las ciudades con ojos de un paseante, pero debido a mi interés por demostrar que las matemáticas están en todas partes, procuro mirar también con ojos de matemático. Y es que en cualquier esquina o fachada podemos encontrar elementos realizados a partir de conceptos geométricos y numéricos, que muchas veces nos pasan desapercibidos; mire un ejemplo, después de pasar muchas veces por una calle, una compañera me hizo ver que los números de unas entradas concretas seguían el inicio de la serie de Fibonacci.
Así que va por la calle con la mente abierta.
Quizás por deformación o por haberlo realizado muchas veces puedo decir que mi vista está en cierta manera entrenada, así que me fijo en detalles que antes no se me aparecían, pero que ya estaban ahí, claro. La costumbre me ha ido entrenando para ver esos patrones, sobre todo geométricos, que otros no ven.
¿Patrones geométricos?
Sí, ese era el tema de mi charla: la simplicidad geométrica llevada al arte y a la arquitectura. En cualquier portal románico, por ejemplo, y en muchas fachadas de iglesias o de edificios gubernamentales, uno puede ver figuras que se han diseñado con el simple uso de un compás. El mismo rosetón mayor de la Catedral de Palma, si uno lo analiza, está hecho uniendo o jugando con arcos de circunferencia debidamente enlazados o repetidos siguiendo patrones. En las catedrales la geometría está muy presente.
¿Cómo transmite esa mirada geométrica a sus alumnos?
Pues practicándola. Solemos salir a la calle y lo comprobamos, luego ellos, juntando conceptos estudiados en clase son capaces de realizar sus propios modelos. Y para ello debemos saltar un poco la programación pues a día de hoy la gran parte de los planes de estudio relativos a las matemáticas inciden más en el cálculo que en otra cosa, que no digo que no sea importante, pero no lo es tanto como los diseñadores de las programaciones creen. Sacar las matemáticas fuera del aula es una asignatura pendiente del currículum escolar. No podemos dejar que las matemáticas se queden en la clase de matemáticas, eso sería infrautilizarlas. Echegaray o Russell fueron matemáticos premiados con el Nobel de Literatura. ¿Qué mejores ejemplos para demostrar que no debemos compartimentar el saber? Mi recomendación es salir a la calle para preguntarnos el porqué de lo que nos envuelve. La curiosidad es la base de todo conocimiento.

El matemático y divulgador Julio Rodríguez / Pere Estelrich
Y aquí es cuando nos encontramos con la dicotomía entre Ciencias y Letras.
En efecto. Esta separación solamente se da en las escuelas, pues en la vida real la cosa es diferente. El mundo no funciona así, con departamentos estancos, sino que sigue un curso basado en la relación entre todas las cosas. Es un error pensar que las matemáticas van por un lado y el arte o la literatura van por otro. Las ciencias son algo que nos tienen que ayudar a entender mejor el mundo, todo. Y el arte es parte de ese mundo.
Volvamos a los diseños artísticos realizados con pocos elementos. ¿En la sencillez está la belleza?
La belleza es algo subjetivo, con lo cual no puedo generalizar al respecto. Pero a mí, lo que me emociona en el arte es comprobar que con unos pocos conceptos geométricos como circunferencias, simetrías o transformaciones sencillas se pueden obtener resultados espectaculares. No digo que la sencillez sea la base de todo arte, pero en mi caso, ver que a partir de la simpleza se consigue algo magnífico, me maravilla.
¿Leonardo o Miguel Ángel estarían entre esos personajes capaces de emocionarle?
Bueno, no soy un experto en arte, solamente soy profesor de matemáticas. Ahora bien, al visitar la zona de la Toscana en Italia, uno queda maravillado con lo que han conseguido esos y otros artistas de la época, utilizando conceptos básicos de geometría, de forma muy creativa. En el Renacimiento se valoraba mucho la relación entre matemáticas y arte.
Y ¿dónde situamos a las pirámides?
Pues en otra escala, pues se construyeron con una funcionalidad y con un fin, el de albergar el cuerpo de un ser que consideraban divino. Allí hay arte, hay geometría, pero hay algo más.
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