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Nacho Velasco y Dani de Castro, impulsores de Floreig: «La comida es la excusa, lo importante es el encuentro»

Este proyecto nace de la unión entre Jardín Events y La Rosa Troupe como una propuesta gastronómica viva que repiensa cómo comemos, compartimos y celebramos en Mallorca. Se presenta el 3 de enero en Finca Son Verí, en Marratxí

Nacho Velasco y Dani de Castro. |

Nacho Velasco y Dani de Castro. |

Palma

Floreig no nace como un evento gastronómico al uso, sino como una actitud. Una manera de volver a lo esencial: comer bien, estar a gusto y compartir sin demasiadas reglas. El proyecto surge de la unión entre Jardín Events y La Rosa Troupe, dos universos distintos, pero complementarios, que se encuentran en un punto muy claro: el deseo de disfrutar de la gastronomía desde la cercanía, el territorio y el placer, sin rigideces ni solemnidad. Inspirado en el formato Gastro Fest Food Market, Floreig combina producto local, estacionalidad y cultura mediterránea con una mirada contemporánea y abierta, pensada para moverse, probar, conversar y quedarse.

«Todo nace desde lo sencillo», explican Nacho Velasco y Dani de Castro. «Queríamos un formato que no se complicara más de la cuenta. Algo que, como clientes, nos apetecería encontrarnos: buena comida, buen ambiente y libertad para vivirlo a tu manera». Frente a otros eventos gastronómicos más pautados, Floreig propone justo lo contrario: un espacio abierto, sin recorridos marcados ni guiones cerrados, donde cada persona decide cómo y cuánto tiempo quedarse.

La colaboración entre Jardín Events y La Rosa Troupe se dio de forma casi natural. La Rosa aporta creatividad, frescura y una energía festiva que conecta con el espíritu de festival, mientras que Jardín Events suma experiencia, producto y una manera de hacer profundamente ligada al territorio y al respeto por el origen. El lenguaje común apareció rápido: compartir, disfrutar y hacerlo con sentido, sin perder de vista la calidad ni el contexto mallorquín en el que se inscribe el proyecto.

Ese espíritu se traduce en una experiencia donde la gastronomía se vive desde otro lugar. El concepto Gastro Fest Food Market cambia la relación tradicional entre comensal y cocina. Aquí no hay mesas asignadas ni tiempos cerrados. Hay movimiento, encuentros espontáneos, idas y vueltas. «Cambia la forma de estar», explican. «Puedes parar, probar, charlar, volver a un puesto que te ha gustado. Todo sucede de manera orgánica, alrededor de la comida, pero también del ambiente». Esa libertad convierte a Floreig en un plan al que apetece volver.

La base, sin embargo, sigue siendo la de siempre: producto local, estacionalidad y tradición. Pero reinterpretadas desde el presente. «La tradición está en la raíz», señalan, «en el producto, en la temporada y en esa manera tan nuestra de compartir alrededor de la mesa». Lo contemporáneo aparece en la forma de vivir hoy esa tradición: sin rigidez, sin solemnidad, dejando que todo fluya. Platillos con memoria y con origen, servidos en un contexto actual, desenfadado y accesible, con una puesta en escena cuidada que los acerca a todo tipo de público.

Mallorca no es solo el escenario, sino el ADN del proyecto. El ritmo, el clima, el paisaje y esa mezcla tan especial entre calma y celebración atraviesan Floreig de principio a fin. «Floreig nace aquí y se entiende desde aquí», afirman. Por eso, la elección de Finca Son Verí para el primer encuentro no es casual: un espacio con historia, con alma y con la amplitud necesaria para que el formato respire. Al mismo tiempo, el proyecto nace con vocación itinerante, y Son Verí representa bien ese equilibrio entre lo local y lo cosmopolita que define a la isla.

La experiencia colectiva es uno de los pilares del proyecto. Comer deja de ser un acto individual para convertirse en un punto de encuentro. «El público busca cada vez más participar, sentirse parte del plan», explican. Comer bien, sí, pero también escuchar música, encontrarse con gente, moverse y disfrutar sin formalidades. La gastronomía se convierte en excusa y en centro a la vez, algo vivo y cercano, conectado con la manera actual de socializar.

En un panorama gastronómico cada vez más amplio, Floreig se diferencia por una palabra que ambos repiten: honestidad. «No pretendemos ser más de lo que somos». Gastronomía sencilla pero bien hecha, con sentido y sin artificios. Al llegar, todo se entiende de inmediato: el ambiente, la comida, la gente. Esa coherencia es lo que conecta con el público y hace que la experiencia resulte reconocible.

La diversión aparece de forma natural. No se fuerza ni se construye desde el exceso, sino desde el cuidado. «Cuando la base es buena —el producto, el equipo, el espacio— la diversión aparece sola». Música, atmósfera y ritmo completan la experiencia. La música es una pieza clave, casi una cuarta pata del proyecto, marcando el pulso y el estado de ánimo. En este primer Floreig, el espíritu del ya mítico Garito Café de Palma estará muy presente, aportando carácter y memoria colectiva.

El primer encuentro quiere ser, ante todo, una declaración de intenciones. «Queremos que la gente entienda Floreig viviéndolo», explican. Que se vaya con la sensación de haber estado a gusto, de haber comido bien, de haberse divertido y de haber compartido un buen rato. Y, sobre todo, con ganas de repetir. Las entradas, pensadas para ser accesibles, se ofrecen a un precio de siete euros, reforzando esa voluntad de apertura e inclusión.

Floreig nace como un proyecto vivo, en evolución constante. Cada edición podrá cambiar de espacio, de colaboradores y de ritmo. Esa flexibilidad forma parte de su esencia y permite experimentar sin perder coherencia. En un contexto gastronómico diverso, Floreig aporta una manera distinta de encontrarse alrededor de la comida y la música, poniendo en valor el territorio, los espacios con alma y el disfrute compartido.

Si Floreig fuera un recuerdo, lo describen sin dudar: familiaridad. «Como estar en casa». Uno de esos días que no quieres que se acaben. Buena comida, buena música, buenas conversaciones y la sensación de haber estado en un lugar cuidado, auténtico y especial. De los que se recuerdan con una sonrisa.

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