CRÍTICA
En la Thomaskirche de Palma
Orquestra Simfònica de Balears
Solistas vocales: Capella de la Seu (director Joan Company). Direcció Musical, Pablo Mielgo. Oratori de Nadal (fragments) de Bach
Altar de la Catedral. 18-12-2025. ****
El Oratorio de Navidad de Bach fue concebido como una sola obra, aunque dividida en seis partes, cada una de ellas pensada para ser interpretada durante las celebraciones litúrgicas navideñas de 1734 y 1735, empezando el día 25 de diciembre y terminando el 6 de enero del año siguiente.
En Leipzig había en tiempos de Bach (y hay todavía) dos iglesias importantes, nada distantes una de la otra, aunque sí rivalizando en importancia: la Thomaskirche (en la que vivía y trabajaba el compositor) y la Nikolauskirche, siendo en la primera donde se decidían los asuntos religiosos importantes que atañían a la ciudad.
Para cada domingo del año y para todas las festividades importantes (excepto en cuaresma), el maestro debía componer una cantata para que acompañara los actos religiosos, obras cortas pero que debían tomar como tema principal el del evangelio semanal. Un trabajo enorme, que exigía a Johann Sebastian poner todo su saber musical y bíblico al servicio de la iglesia protestante. De ahí nace el corpus más importante de la historia de la música, una colección de doscientas cantatas religiosas de entre las muchas más que compuso y que se han perdido.
En esas obras, de entre veinte y treinta minutos cada una, Bach echó mano de algunas partituras anteriores que había escrito para otras ocasiones y las transformó, cambiando el texto o el acompañamiento, pero también tomó corales existentes, algunos de autor conocido y otros de autoría anónima. A todo esto, le añadió recitativos, coros y arias de cosecha propia, salidos de su mano poderosa y única, dejando, como firma y al final de cada obra, un rastro inconfundible a través de las iniciales S. D. G. Soli Deo Gloria, Solamente para la Gloria de Dios.
«Déu, Gràcies per Bach», escribió el poeta y profesor menorquín Ponç Pons. O «Nadie le debe tanto a Bach como Dios», según Cioran (frase que me recuerda el amigo Emili Gené). Y todavía más: «Bach és un miracle», como sentenció Pau Casals.
Y de milagrosa debe calificarse cualquiera de las seis composiciones que forman ese conjunto inabarcable que es el Oratorio de Navidad. En él está todo el saber artístico del gran músico que a su vez compendia todas las formas de la música religiosa luterana: recitativos, ariosos, arias, dúos, incluso un raro terceto, grandes coros con acompañamiento orquestal majestuoso como el que abre la primera cantata y en el que los timbales apoyan el ritmo que marcan las trompetas y oboes; y sin olvidar los corales, esa idea genial, iniciada por Lutero para que los fieles pudieran cantar en todas las celebraciones, a través de melodías fácilmente reconocibles y de entonación relativamente sencilla. En el caso que nos ocupa, Bach toma, entre otros, un coral de Hans Leo Hassler y lo convierte en Si el món és ple de gebre que muchos coristas han cantado.
Con todo esto, nos plantamos en la sesión que ofreció la Simfònica en el altar de la Catedral, como regalo navideño a sus abonados. Un espacio redescubierto para la música y que tiene una sonoridad espléndida que ya quisiéramos para toda la Seu en su conjunto.
En este concierto, Pablo Mielgo se decidió por una antología de la obra, tomando unos fragmentos, a través de una selección nada discutible, pues en ellos resumió, en la medida de lo posible, la síntesis de la partitura. El director optó por una versión no historicista, con unos tempi ágiles, aunque alejada de las nada despreciables que realizaron en los años 60 Richter o Kemplerer y a las que conviene volver de tanto en tanto. A Mielgo se le notó feliz con la propuesta, dejando fluir a sus anchas a los componentes del continuo y a los instrumentistas cuando acompañaban en formato de cámara a las voces. Para el proyecto, el titular contó primero con unos músicos de lujo, mayoritariamente pertenecientes a la Orquestra y que lo dieron todo para que el resultado fuera excelente. Sería justo citarlos a todos, aunque es tarea imposible en un comentario como este. Tanto en el continuo, como en los acompañamientos puntuales, como en los momentos del tutti orquestales, nuestros músicos se mostraron verdaderos maestros. Luego tenemos a los cuatro solistas vocales, Irene Mas, soprano; Rafael Quirant, contratenor; Bryan López, tenor, y Tomeu Bibiloni, barítono, que prácticamente al mismo nivel supieron cantar sus partes nada fáciles con un cierto aire barroco. No podemos hablar en ningún caso de Música Antigua, no era la idea, aunque sí de un cierto acercamiento al modo históricamente informado.
Y, finalmente, el coro. Nada podemos decir de esas veinte voces que no sea excelso. A las órdenes de Joan Company, ese Cor de la Capella de la Seu se muestra más consolidado en cada una de sus apariciones. Sin una exigencia de profesionales sería imposible cantar esas partituras de la manera que lo hicieron.
Y para terminar, una pregunta: ¿Por qué no se ofrece el Oratorio de Navidad bachiano completo, como sí suele hacerse (con recortes) con El Mesías de Händel? Dejo la pregunta a modo de idea, para que los programadores puedan analizar y elaborar una respuesta.
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