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En contra

Eva Piquer, escritora y premi 'ars magna': "El silencio como víctima o testigo te convierte en cómplice de una agresión"

Eva Piquer (Barcelona, 1969) recibió ayer el Premi Ars Magna por su labor al frente de la plataforma cultural Catorze, sin olvidar que la escritora y periodista ligada en especial al diario Avui sacudió el mundo editorial catalán con Difamació

«El silencio como víctima o testigo te convierte en cómplice de una agresión» |

«El silencio como víctima o testigo te convierte en cómplice de una agresión» |

Matías Vallés

Matías Vallés

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Vamos de Difamació o de Catorze?».

Prefiero hablar de Catorze, porque Difamació es un libro que no querría haber escrito, aunque estoy muy contenta de convertir la mierda que padecí en una cosa bonita.

¿No querría haberlo escrito?

No querría haber tenido los motivos, pero estoy muy satisfecha de romper el silencio en forma de libro, mi espacio seguro. Los objetos más importantes merecen ir a un lugar mejor que el transitado en estos diez años.

¿Qué es exactamente Catorze?

Una plataforma de creación y difusión cultural surgida en 2014, de ahí el nombre. Pretende que la cultura no dé miedo, que llegue a los rodeados de libros o a los sin libros, de aquí o de allá.

¿Por qué no cita en Difamació a Bernat Dedéu, a quien acusa de escarnecerla mientras su esposo sufría un cáncer mortal?

Porque no me da la gana y porque Difamació no habla de un individuo en concreto, sino de un arquetipo.

El subtítulo de Difamació es «Autòpsia d’un escarni, classista, misogin i cruel».

Así ocurrió, hace diez años fui víctima de una difamación cruel, de las más crueles que puedo imaginar. Quise plantear una pregunta colectiva, por qué hacemos crecer a los difamadores que insultan, intoxican y desacreditan. Me dirigía a los que callan ante una agresión.

Los personajes públicos han de admitir la crítica feroz.

Seguro que los ataques son lícitos, pero seguro que no lo son la difamación y el acoso. Con Difamació he querido cerrar mi caso personal y abrir un debate público sobre la violencia de las palabras que nos lanzamos unos a otros.

¿El ‘procés’ ha traumatizado a Cataluña?

Jajaja. Más que traumatizar nos ha decepcionado, y me temo que ha desperdiciado a una generación que todavía creía en la política.

¿En 2017 pensaba que Cataluña sería hoy independiente?

No, porque mi decepción arranca de bastante antes. Llegué muy descreída a 2o17, no pensé que el procés nos llevara a ninguna parte. Ahora bien, el referéndum del uno de octubre es de lo más impresionante que hemos vivido como pueblo.

¿Hay algún medio de comunicación en el que no haya colaborado?

Eres periodista como yo. Se trata de un oficio precario y hemos de escribir en muchos sitios. Ahora bien, estuve veinte años en el Avui que ya no existe, y sería injusto no recordar que fue allí donde he crecido como periodista.

«La inmigración acabará con el catalán», me dijo un catedrático de la asignatura.

Alça! Me hacen sufrir la ultraderecha y cualquier comentario que flirtee con ella. Todos somos hijos de inmigrantes, y este discurso es muy doloroso.

Vox, Aliança Catalana y PP avanzan hacia la mayoría, según el CIS catalán.

Me da pánico, directamente. Espero una reacción de la izquierda, porque como catalanista y feminista creo que debemos hacer todo lo que podamos para frenar el fascismo. No se puede ser neutral.

Lo único que Sánchez dijo de la cultura en su balance de 2025 es que «los teatros están llenos».

La cultura nos interesa mucho a los que nos dedicamos a ella, pero se la menosprecia un poco. De esta manera nos hacemos daño a nosotros mismos, porque no nos salva de nada, pero es lo único que nos queda cuando todo lo demás se rompe. El arte nos consuela y nos puede ayudar a salir del pozo, o a evitar la tentación de tirarnos al pozo.

¿Le cuesta perdonar?

No sé qué decirte. Soy vengativa, rencorosa, resiliente y tengo memoria. Una auténtica pesadilla como enemiga, de lo cual no estoy orgullosa. Pero sé perdonar.

¿Su balance es que «somos supervivientes y cobardes, los humanos»?

Todos estamos programados para sobrevivir, pero también creo que hemos de intentar no callar. El silencio como víctima o testigo te convierte en cómplice de una agresión.

Difamació acaba con música de Isabel Pantoja.

Hay un juego narrativo, porque cuando difamas a alguien le pones un sobrenombre para indicar que no hay una persona detrás. Mi difamador me llamaba Pantoja, pero incluso ella tiene derechos y dignidad, mi difamador no le llega ni a la suela de los zapatos.

Dedéu ha recomendado el libro que le ataca.

No leo a este señor, no sé qué decirte.

¿Ha ganado usted la batalla?

He pasado bastante página, ya estoy en otros temas, pero me he quedado muy tranquila y me he quitado un texto de encima, literalmente.

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