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Elvira Lindo: “Hay momentos en los que creo que hay que adelantar elecciones”

La escritora ha regresado una vez más a Mallorca para compartir entrevista con el periodista Andreu Manresa en la Fundación Juan March de Palma

Elvira Lindo, en la Fundación Juan March de Palma.

Elvira Lindo, en la Fundación Juan March de Palma. / MANU MIELNIEZUK

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

La escritora y periodista Elvira Lindo (Cádiz, 1962) ha regresado una vez más a Mallorca, a la que llegó “muy salvaje” siendo niña y donde vivió unos años. Recuerda “una isla todavía muy virgen”, en los años 70. “Era el boom de la construcción, yo la conocí en ese momento y creo que aprecié la belleza”, menciona. Este pasado miércoles ha charlado en la Fundación Juan March de Palma con el también periodista Andreu Manresa. Antes concedió una entrevista a este diario en la habla de política, de la conveniencia o no de adelantar elecciones, de violencia machista y de la defensa de la libertad.

Está invitada a la Fundación March como líder de opinión, ¿qué le hace sentir?

Pues no he prestado mucha atención, porque me da miedo, y además, yo creo que antes se tenía más la oportunidad de pensar una cosa y matizarla al día siguiente y cambiar de opinión, por así decirlo, pero ahora es como si todo estuviera esculpido en piedra...

Como si no hubiera derecho a rectificar.

Exactamente. Yo sé lo que opino todas las semanas públicamente. Yo procuro no dejarme llevar por el tono que hay ahora, no me gusta y no lo practico. Sí que escribo públicamente lo que pienso y sé que eso probablemente te coloca en un lugar, no me importa. Ahora mismo hay que defender aquello en lo que uno cree, que la libertad es algo que si no se trabaja, se encoge, no es algo que se da por garantizado. Yo procuro, en la medida de lo posible, ensanchar mi espacio de libertad todas las semanas para poder seguir diciendo aquello en lo que creo.

Hay semanas que preferiría no escribir, porque es todo tan confuso y hay momentos de desolación"

Como columnista de 'El País', ¿hay momentos en que desearía desconectar de la actualidad?

Sí, de hecho, me colocaron un tiempo en Cultura porque yo me cansé, pero me pidieron que volviera a Opinión. Y yo sé la sección en la que escribo y para eso creo que soy cumplidora, digo qué es lo que ha pasado esta semana, qué es lo que he oído, y si hay algo que me decepciona, que son muchas cosas, lo escribo. Mis principios están más allá de los partidos, aunque coincidan casi siempre con la izquierda, procuro ser honesta en lo que escribo. Pero hay semanas, como tú dices, que preferiría no escribir, porque es todo tan confuso, y porque en estos tiempos hay momentos de desolación.

¿Cree que el Gobierno está abocado a adelantar elecciones?

Hay momentos en los que creo que sí, que alargar una situación, que en algunas cuestiones ha sido injusta para el Gobierno y ha sido un ataque frontal todos los días y, a veces, muy irracional... ¿no? Yo pensaba que no hay que adelantar elecciones porque parecería casi una rendición, pero no puedes estar estirando situaciones a las que de alguna manera tú también has aportado parte de ese desgaste. Creo que es más inteligente, pero tengo mis dudas, empezar de nuevo, como lo hacemos todos en nuestra vida, en vez de estar estirando una situación complicada y en la que tienes que estar contando continuamente explicaciones.

Un momento de la charla entre los dos periodistas en Palma.

Un momento de la charla entre los dos periodistas en Palma. / MANU MIELNIEZUK

La sentencia contra el ya exfiscal general del Estado, ¿le ha hecho perder la fe en la Justicia?

En eso tengo un juicio personal como mucha gente, y yo creo que hay algo de decepción. Precisamente uno de los periodistas que se han convertido en protagonistas de todo este embrollo es un compañero de la SER, [Miguel Ángel] Campos. Y qué quieres que te diga, si no sirven las palabras de los periodistas, ¿para qué los llaman? No lo entiendo. Creo que los ciudadanos quedan un poco desamparados ante una sentencia que te condena por indicios y no por pruebas. Además, el mundo de la judicatura se defiende siempre un poco diciéndote “es que tú no tienes ni idea”… Entonces, si fuera por eso, no podríamos opinar ni del tratamiento que nos manda un médico, ni de un diagnóstico, son como los poderes de antes: el juez, el cura, el médico, todos los poderes ante los que tú no podías abrir la boca. Es curioso porque, por un lado, son la expresión de la ciudadanía y, por otro lado, la ciudadanía ha de asumir obedientemente lo que ellos dictan. Y yo creo que eso sí que ha colmado la paciencia de mucha gente.

Con Trump ¿volvería a vivir en Nueva York?

No, de hecho, he tenido una oportunidad. Durante tiempo no quise volver porque mi vida allí pasó por muchas etapas y tuve una relación muy emocional con la ciudad. Y a mí la experiencia americana me hizo cambiar. Creo que hay jóvenes que se van de Erasmus a los 18 años y yo me fui a los 42, y la ciudad me cambió. Y me hizo más libre. Libre de un montón de cosas. Ya tenía muy claro que se había acabado Nueva York y este segundo periodo de Trump ya me reafirmó. Hasta el punto de que hace un año me ofrecieron un proyecto muy bonito allí y dije que no. No quiero estar en un país que deriva a la gente a prisiones, por llamarlas así, que son como campos de concentración.

Elvira Lindo vivió de niña en Mallorca y ha veraneado en la isla muchos años.

Elvira Lindo vivió de niña en Mallorca y ha veraneado en la isla muchos años. / MANU MIELNIEZUK

¿Qué regalaría antes, el libro del emérito, el de Isabel Preysler o el de Mar Flores?

Menuda elección. Entre los tres, el de Mar Flores. ¿Qué quieres que te diga? Porque al fin y al cabo, el de Mar Flores de alguna manera tocará este asunto que se nos ha pasado por delante de las narices y no le dimos tanta importancia por ser personas del mundo del corazón.

No fue hasta que el periódico en el que escribe publicó recientemente una entrevista con Antonia dell’Atte que se despidió a Alessandro Lecquio de la televisión...

Tal vez pensábamos, y eso también es humano, que las víctimas tenían que ser como nosotras quisiéramos, no, no... La víctima se comporta según su situación, su personalidad, no hay un retrato robot. Y en ese aspecto, yo creo que la televisión también contribuyó mucho a que no la respetáramos. O sea, digamos que extendió la idea de que no eran respetables. Y eso caló en la población. Pero eran programas muy misóginos en general. No solamente es sexo y malos tratos, hay muchos tipos de maltrato, como el decirle a una mujer que está vieja, que está fea, que está gorda.

El derecho a opinar sobre el físico.

Sí, esas cosas se han dicho en esos programas. Y se ha atacado de una forma que tú la ves ahora y dices ¿y esto se decía? Te lo digo porque he visto recientemente un documental sobre Sara Montiel, que fue vecina de Mallorca, y la verdad, las cosas que le decían en esos programas. Y eran los mismos periodistas que a lo mejor ahora ya se han vuelto más feministas. No era solo referido al maltrato físico por parte de un hombre, era la idea de las mujeres en general.

Los años no me han cerrado el mundo, sino que me han abierto los ojos"

Va a compartir páginas culturales de este diario con su santo [Antonio Muñoz Molina, su marido].

Mira, podríais habernos hecho la foto juntos. Él es una persona extraordinaria, qué te voy a decir. Es una persona que no solo vale intelectualmente, que eso está a la vista de todo el mundo, sino que es un grandísimo ser humano.

¿Es uno de sus líderes de opinión? ¿Quiénes son?

La verdad es que tengo referentes que no son solamente de este momento, me gustan esas personas que han ido creando su opinión con la experiencia. Y de alguna manera me siento afortunada. Pienso que los años no me han cerrado el mundo, sino que me han abierto los ojos.

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