James Rhodes: "La decisión de no participar en Eurovisión me parece valiente, necesaria y obviamente correcta"
El pianista y escritor vuelve a Mallorca el miércoles 10 de diciembre en el Teatre Principal de Palma con su programa 'En Clave de Rhodes', que contará con Leire Martínez como invitada

James Rhodes llega a Mallorca con su programa, con Leire Martínez como invitada. / Jeosm
Vuelve a Mallorca, un lugar que ha descrito como su "refugio perfecto". ¿Qué siente al reencontrarse con la isla?
Siempre es un poco agridulce porque de niño tuve experiencias mixtas. Algunas muy bonitas y otras un poco desafiantes, pero siempre ha sido una especie de refugio para mí. Llegar al aeropuerto de Palma, coger un taxi hacia Peguera… Siempre me siento como si Mallorca no perteneciera a España, como si fuera su propio país en su propio derecho. Es un escape y, la verdad, en este momento siento que lo necesito.
La isla guarda recuerdos bonitos, pero también difíciles ligados a su infancia. ¿Cómo conviven ahora esas dos etapas cuando pisa la isla?
Pienso en por qué estoy yendo a Mallorca ahora y eso para mí es un lujo total. Voy con mi propio programa en la SER, voy a tocar el piano, voy como un hombre que ha hecho realidad sus sueños de infancia. Es una especie de transformación, de que he hecho algo bien en la vida y eso me ayuda mucho. Me siento muy afortunado.
Mallorca ha cambiado mucho desde aquellos veranos en Peguera. ¿Qué es lo más le ha sorprendido o entristecido de la isla actual?
Como en todo el mundo, las pantallas, las redes, la cantidad de gente, la pesadilla de los apartamentos turísticos… es como una plaga. Me parece que está todo un poco menos unido. Ese concepto de la gente que vive en el pueblo toda la vida, ahora más y más está gentrificado o lleno de pisos turísticos y eso complica todo un poco.
Llega el próximo miércoles con su programa, que definió como un "espacio libre de polémica". ¿Es también un refugio para usted?
Tal cual, cien por cien. Mirando las noticias o programas con entrevistas, hoy en día parece que todo está diseñado para generar división, odio, rabia, polémica… Yo siempre he vivido este programa como yo y un amigo o alguien a quien admiro muchísimo tomando un café juntos en mi casa y charlando sobre cosas importantes, como la creatividad, la vida o consejos. No es el espejismo de las redes. Y si hay un piano, mucho mejor. Para mí es un placer enorme hacer charlas de una hora donde el público siente que está en casa escuchando.
¿Qué espera de la charla con Leire Martínez?
Pues yo flipo, porque soy muy fan de La Oreja de Van Gogh desde que llegué a España. A mí personalmente lo que le ha pasado me parece bastante chungo y quiero averiguar un poco más con ella en el escenario. Hablar sin filtros sobre sus impresiones, lo que significa todo eso para ella, su proceso creativo, dónde está hoy, su pasado, su infancia, la música…
Después de entrevistar a figuras tan distintas como Javier Bardem, Eva Amaral o Viggo Mortensen, ¿qué le seduce de entrevistar a Leire en esta nueva etapa en solitario?
Todos pasamos por fases en la vida. Mi esperanza es averiguar con ella que a veces algo que parece muy chungo, el fin del mundo o algo oscuro, en realidad es cerrar una puerta y que otra más bonita se abra. Vamos a averiguar juntos en directo lo que está pasando con ella y cuál es su realidad hoy.
En el programa mezcla conversación y música en directo. ¿Qué puede lo musical que no pueden las palabras?
Todo, lo puede todo. En la música clásica no hay letras y, de alguna forma, se profundiza más. Por eso es tan potente. Me da mucha tristeza el estado de la educación musical, aquí y mundialmente. Si no perteneces a una familia con recursos, olvídalo, no vas a tener clases de piano o violín, ni mucho menos visitar una orquesta. Es muy triste.
El episodio del miércoles se titula Las etapas. ¿Qué etapa siente que vive ahora mismo?
Es un nuevo capítulo para mí. Siento que acabo de llegar al quinto piso, soy muy viejo —risas—. Ha sido inesperado, pero siento que es una etapa nueva total. Las cosas en las que antes gastaba mucha energía ya no me interesan. Me siento más seguro en que solo quiero hacer lo que me da alegría, chispa y esa palabra maravillosa que no existe en inglés: el duende. Ahora, con 50 años, hago lo que me da la gana y ya está.
¿Cuál es la etapa que le ha costado más dejar atrás?
No quiero ser melodramático, pero tengo que decir la de mi infancia. Ha sido complicado y sigo con las heridas. No sé si la psiquiatría puede superar eso nunca. No la dejo atrás, pero cada vez siento que tiene menos potencia. Y gran parte es porque he vivido aquí, en España, y no en Inglaterra. Aquí tengo el sentido de que realmente puedo vivir, en lugar de simplemente existir y luchar, como hacía en Londres.
¿Le pesa la época en la que estuvo trabajando en la ley de protección a la infancia o la siente como una victoria?
Una victoria sí, pero con una factura brutal e inesperada. Tal vez era muy inocente al llegar aquí, pero nunca pensé que la respuesta de tanta gente y tantos medios sería tan cruel y exagerada. Pensaba que había una manera de ayudar a que esta ley entrara en vigor para proteger a nuestros niños. Y recibir como respuesta frases como ‘vete a tu país’, ‘perro de Sánchez’, ‘deja a estos niños en paz’, o incluso Vox intentando deportarme… Me parece un nivel absurdo que nunca esperé. Ha sido una victoria, pero con una factura personal que casi me mató. Ahora estoy mejor, más o menos, pero fueron tres años de luchar contra ese odio. Es el mundo en el que vivimos.
Después de tantos años de activismo, ¿cómo cuida su propia salud mental?
Siento que pertenezco a la primera generación de la historia que ha empeorado el mundo para la siguiente y debería ser al revés. Yo hago todo lo que puedo para cuidarme la cabeza, porque si no estoy jodido. Voy a terapia, hago meditaciones, paso mucho tiempo con mi perrito y con mi mujer. Cualquier cosa que da un poquito de luz y alegría. Eso es fundamental. Lo bueno es que creo que hay menos tabú con este tema.
Muchas veces ha dicho que el piano acalla el ruido interior. ¿Sigue siendo así?
Sí, siempre. Y no solo tocar, escuchar también funciona. Creo que es algo universal. Imagina un niño viendo a Messi en el Camp Nou, rezando para ser futbolista y de repente se encuentra en el estadio jugando. Yo siento lo mismo. El otro día estaba tocando en el Kursaal en San Sebastián, uno de los mejores recintos del mundo, en un Steinway enorme de 250.000 euros, donde una semana antes había tocado uno de mis héroes, Daniil Trifonov. Y tuve esa sensación de ‘¿cómo he llegado aquí?’. Desde ese niño soñando con tocar el piano… Me parece una pasada.
¿Qué le parece la decisión de RTVE de no participar en Eurovisión tras anunciar que dejarán participar a Israel?
¡Genial, por fin! Estoy muy orgulloso de ser español en un día así. Me parece una decisión valiente, necesaria y obviamente correcta. Condenar con palabras delitos de guerra o genocidios está bien, pero las acciones son más potentes. Ojalá más países sigan, aunque dudo que tengan los huevos de hacerlo.
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