Llorenç Garrit retrata el lado oscuro de s'Arenal con 'Dreamland', una crítica al turismo de borrachera
La idea, nacida de una residencia en plena zona del Ballermann, proyecta imágenes digitales sobre hoteles y calles de Playa de Palma para denunciar un "paisaje emocional devastado"

El artista Llorenç Garrit presenta 'Dreamland', un proyecto que busca hacer una crítica al turismo de borrachera en s'Arenal. / Llorenç Garrit
Cuando Llorenç Garrit llegó por primera vez a la residencia artística Saufausreden, situada en pleno corazón del llamado Ballermann de s'Arenal, lo que encontró no fue inspiración sino un golpe frontal. Pasó de los entornos tranquilos de la isla a "un paisaje saturado de borrachera, ruido y consumo compulsivo". De esta experiencia nace Dreamland, el proyecto que este sábado, 29 de noviembre, presenta en Cube Experimental Art Space a las 20.00 horas en el Carrer de Sant Llorenç, en Palma.
La propuesta, comisariada por Maria Mesquida, consiste en proyecciones de imágenes digitales creadas por el propia artista —"como mis pinturas, pero animadas", afirma— sobre fachadas, hoteles y mobiliario urbano de s'Arenal. Garrit recorría las calles con un proyector portátil buscando puntos emblemáticos para, según asegura, "invadir un espacio que han robado a los mallorquines". Una intervención directa en pleno corazón del turismo de masas que documenta y denuncia el deterioro del lugar.
Un paisaje emocional devastado
Garrit visitó s'Arenal varias veces antes de empeza el proyecto. Lo que encontró fue un escenario que describe como "muy residual, casposo y cliché". El desgaste emocional y social aparece a cada paso: basura, comida rápida, exceso constante... "Es el epicentro del capitalismo más libertario, del anarcocapitalismo más asqueroso. Todo está pensado para sacar el máximo de dinero gastando lo mínimo", explica.
El artista es contundente con las dinámicas que sostienen este modelo turístico y con la falta de beneficios reales para la población local: "A la gente que vive allí no le reporta nada positivo. No deja ingresos, solo destrucción. Los únicos beneficiados son cuatro hoteleros y cuatro Airbnb".

Una de las proyecciones de 'Dreamland' en s'Arenal. / Llorenç Garrit
También señala el coste público que implica este turismo: desde comas etílicos hasta rescates en zonas de riesgo. "Nos cuesta más dinero cada alemán que va cada noche al hospital que 17 árabes, pero parece que solo preocupa la patera", denuncia.
En ese contexto, Dreamland se convierte en una mirada crítica revestida de ironía: "Lo llamo ‘tierra de sueño’ —traducción de dreamland—, pero aquello es un desastre. Muy asqueroso". Al mismo tiempo, Garrit no busca soluciones desde el arte, sino reflexión: "El arte no tiene la responsabilidad de cambiar nada. Puede influir, despertar ideas, pero el peso lo tienen quienes gobiernan y las multinacionales".
Reclamar el espacio desde la proyección
La acción de proyectar imágenes en plena calle en medio de grupos de turistas borrachos generó situaciones a veces tensas y surrealistas. "Era una interacción muy extraña, te venían a hablar borrachos perdidos", cuenta. Pero ese choque forma parte del sentido del proyecto: plantar un gesto crítico en un entorno dominado por el exceso.
La exposición que llega a Cube es un documental del proceso, con registro de las proyecciones y entrevistas realizadas durante la residencia. Una pieza que, según Garrit, pretende ofrecer otra perspectiva de un fenómeno que todos conocen: "Creo que todos somos conscientes de lo que pasa en s’Arenal. Algunos lo miran, otros le dan la espalda, pero está ahí. Yo solo aporto otra visión desde el arte".
Entre el caos, también encontró humanidad: los residentes que viven allí todo el año. "Hay gente que no puede dormir en verano, pero tampoco quieren abandonar casas que han sido de su familia toda la vida". Para ellos, el desgaste es cotidiano y profundo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Nabil Kasasni, encargado de una tienda de recambios: 'Las balizas V16 de calidad sí deben conectarse a la aplicación de la DGT, desconfiad de las baratas
- Jon Kortajarena causa sensación en Alaró: el modelo vasco se deja ver en el mercadillo navideño
- Amenazado el edificio del horno más antiguo conservado en el Coll d’en Rabassa
- Una planta tóxica e invasora amenaza la potabilidad del agua del Gorg Blau
- Guillem Coll, dos décadas de chófer de presidentes del Consell de Mallorca: «Lo que pasa dentro del coche oficial, se queda en el coche oficial. Incluso aunque no quieras, a veces escuchas cosas"
- Adiós a la zona verde junto al edificio de Gesa
- Joan Bibiloni: «Me parece patético que se vendan entradas para un concierto dentro de un año y medio y encima se agoten»
- El primer paciente con glioblastoma de Baleares que logra acceder a un innovador tratamiento: «Quiero romper las estadísticas y vivir muchos años con esta terapia»