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El Casal Solleric reúne a los máximos exponentes de la Jove Plàstica que renovó las artes visuales en Mallorca

El Ayuntamiento de Palma inaugura el próximo viernes una exposición centrada en la eclosión creativa que se dio entre los años 1969-1982, con obras de Miquel Barceló, Bartomeu Cabot, Rafel Joan, Katty Bonnín y Ferran García Sevilla, entre otros muchos

VÍDEO | El Casal Solleric reúne la obra de los artistas que formaron la Jove Plàstica en Mallorca

B. Ramon

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

Entre los años 1969 y 1982, Mallorca vivió una eclosión de las artes visuales y la época de mayor concentración de talento de la mano de un numeroso grupo de artistas jóvenes, entre los que destacan nombres como Miquel Barceló, Bartomeu Cabot, Ferran García Sevilla, Ramon Canet, Maria Carbonero, Toni Catany, Rafel Joan, Katty Bonnín, Vicenç Torres o los hermanos Andreu Terrades y Steva Terrades, por citar solo algunos. Esos creadores, preocupados por hacer un arte que tuviera mensaje y que estuviera conectado con la política, el territorio, la lengua, ha trascendido como la Jove Plàstica y ahora protagonizan una exposición en el Casal Solleric. En esta muestra hay piezas trascendentales en las trayectorias de estos artistas y que es “una propuesta singular, innovadora, histórica y reivindicativa”, en palabras del regidor de Cultura, Javier Bonet, quien ha remarcado que esta es “la primera vez en la historia que se revisa la que fue sin duda la etapa más efervescente de la creación contemporánea en nuestra isla”.

Son más de 130 piezas las que integran La Jove Plàstica i la renovació de les arts a Mallorca 1969-1982, exposición instalada en la planta noble del Solleric y que se inaugurará el próximo viernes. Jaume Reus es el comisario de esta muestra, en la que la práctica totalidad de las obras han sido cedidas por los propios artistas o por coleccionistas particulares, y tan solo hay cinco piezas procedentes de una institución, que es la Fundació Toni Catany.

La Jove Plàstica aglutinó a muchos creadores, y todos ellos menores de 30 años, ha recordado Jaume Reus, quien ha destacado la implicación de estos artistas en cuestiones como el territorio (hay una sala dedicada a la defensa de sa Dragonera en 1977, con la presencia de algunos de los creadores en la isla durante su ocupación) o el Congrés de Cultura Catalana (1976). El manifiesto del Taller Llunàtic en contra del Círculo de Bellas Artes y sus Salones de Otoño abre la exposición, en la que el visitante podrá conocer qué fue Criada 74, o la Mostra d’Art Pobre. El periodo escogido está marcado por la inauguración de la Sala Pelaires en 1969 y 1982, cuando se publica el último número de Neon de Suro, Miquel Barceló expone en Documenta y comienza un nuevo ciclo político.

Obras que rompieron con lo establecido

En la primera sala se puede ver Cadaverina 15 (1976), formada por 15 series con 15 materias en descomposición de Miquel Barceló, artista del que también se expone Mapa de Carn (1982), o Nu pujant escales (1981) y Persecució nocturna a la perifèria de la ciutat (1981), estas dos últimas obras se expusieron en la Documenta de Kassel en 1982, las únicas de artista español.

Esta exposición reconoce la genialidad de los artistas ya mencionados antes y la de Amador, Pep Canyelles, Cacho Chacón, Miquel Àngel Femenies, Pere Gelabert, Sara Gibert, Tomás Horrach, Enric Irueste, Merche Laguens, Gerard Matas, Ángel Muerza, Joan Palou, Josefina Pino, Carme Roig, Miquel Rosselló, Angel Sanmartín, Horacio Sapere, Alfons Sard y Antoni Socias.

En opinión de Fernando Gómez de la Cuesta, coordinador general de Cultura en Palma, “lo que hizo esta generación fue romper prácticamente con todo” y esta exposición “es una maravilla, muy pertinente, una deuda histórica”.

A la presentación de esta muestra han asistido Andreu Terrades, Katty Bonnín y Vicenç Torres. “Teníamos ganas de cambiar el mundo”, ha declarado este último, quien considera que esa época fue la más luminosa de su trayectoria. Ninguno de los tres ha echado en falta una revisión como esta antes, pero han celebrado que se haya organizado. “Me ha provocado unos efectos contrapuestos que no sé explicar, de tipo psíquico, pero bienvenida sea”, ha declarado Terrades sobre esta exposición. Por su parte, Bonnín ha mencionado que artistas que les precedieron también quisieron cambiar el panorama cultural pero no tuvieron la fuerza suficiente. “Nosotros tuvimos la suerte de que éramos un grupo grande”, ha añadido.

Javier Bonet ha explicado que la exposición "reivindica una época que transformó radicalmente el horizonte creativo y artístico de Palma y del conjunto de Mallorca, como de hecho transformó aquella sociedad de la segunda mitad del siglo XX. Fue una época apasionante en todos los sentidos, por descontado en un sentido político, ya que significó el final de la dictadura y la recuperación de las libertades”.

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