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Una joven cineasta de Mallorca lleva a los 'Goya universitarios' su experiencia como niña traductora

La joven directora Jelwen Arconado, mallorquina de origen filipino, convierte su experiencia como niña traductora en 'Ikaw Mag-Sabi', cortometraje finalista entre más de 1.300 en los llamados 'Goya universitarios'

"Los adultos creen que es normal pedir ayuda si no saben un idioma y por esa parte lo entiendo, pero pocas veces se piensa en cómo lo vive el niño", subraya

VÍDEO | Así es el cortometraje Ikaw Mag-Sabi, finalista de los Villanueva Showing Awards, los Goya del cine universitario

Jelwen Arconado

Palma

"Dilo tú, hija". Una petición pequeña, casi rutinaria, que para muchos niños de familias inmigrantes se convierte en una responsabilidad enorme. Tener que traducir —en el médico, en el colegio, en una ventanilla de administración— es una carga silenciosa que rara vez se mira desde los ojos del menor. Esa grieta íntima es la que Ikaw Mag-Sabi convierte en cine. Un cortometraje que ha logrado colarse entre los 15 finalistas —de entre 1.300— de los Villanueva Showing Awards, el certamen conocido como los Goya del cine universitario.

Detrás de la cámara está Jelwen Arconado, una joven de 22 años, de origen filipino y criada en Mallorca, graduada en Diseño Audiovisual por la Escuela Superior de Diseño (ESDI) de Barcelona. Aún asimilando la selección, confiesa que no lo esperaba: "Sabía que teníamos un buen corto, pero de ahí a estar entre más de 1.300… Estoy muy feliz". Solo falta saber si finalmente se llevará el premio, que se entregará en una gala que se celebrará en la Universidad Villanueva este miércoles 19 de noviembre a las 19.30 horas.

Jelwen Arconado, la mallorquina que ha creado y dirigido el cortometraje 'Ikaw Mag-Sabi'.

Jelwen Arconado, la mallorquina que ha creado y dirigido el cortometraje 'Ikaw Mag-Sabi'. / .

Su relación con el cine nació de forma orgánica. "Empecé editando por gusto, haciendo trabajos de la ESO. Veía películas y cada vez me gustaba más. Fue vocación pura", señala. Solo después descubriría que una tía-abuela suya también trabajaba en el sector. Entre sus influencias destaca al director coreano-canadiense Kevin Jin Kwan Kim, cuyos cortos sobre identidad y migración marcaron su sensibilidad: "Él trata estos temas de forma muy emocional y yo quería reflejar algo parecido desde el mundo filipino".

Una historia que millones reconocerán

Ikaw Mag-Sabi —"dilo tú" en filipino— es un relato profundamente personal. Jelwen vivió lo que narra: ese rol precoz de mediadora lingüística entre su madre y la sociedad que las rodeaba. "Me ha pasado a mí, a mis amigos y a mucha gente filipina", explica. "Cuando lo subí a redes, recibí mensajes de gente de todas partes diciendo que se sentía identificada. No era solo algo de nuestra comunidad, era algo universal", añade.

Eligiendo a una niña como protagonista, buscaba poner en primer plano una experiencia que suele quedar invisibilizada. "Los adultos creen que es normal pedir ayuda si no saben un idioma y por esa parte lo entiendo, pero pocas veces se piensa en cómo lo vive el niño. Él también carga con cosas, también tiene su mundo", subraya.

La mirada final de la protagonista sintetiza nostalgia, vulnerabilidad y un deseo profundo de sentirse comprendida: "Quería transmitir empatía, que el público, incluidos los propios padres inmigrantes, entendiera ese sentimiento".

Aunque estudiaba en Barcelona, el rodaje terminó realizándose íntegramente en Mallorca. La razón fue casi logística, ya que no encontraba actrices en Cataluña que encajaran con lo que imaginaba. "O la niña era demasiado alta o la madre e hija no se parecían nada", afirma. En Mallorca, gracias a un amigo, encontró a la niña ideal. No hablaba filipino, pero imitaba perfectamente el acento. "Si le decía qué frase decir, lo hacía como si lo hubiera hablado toda la vida", asegura.

Lo más complicado fue montar un equipo técnico en una isla donde apenas tenía contactos. "Mis amigos y compañeros estaban todos en Barcelona. Tuve que escribir a mucha gente, preguntar por aquí y por allá", comenta. Aun así, el proyecto acabó reuniendo a un equipo implicado, que terminó convirtiéndose en un pequeño grupo de amigos. El rodaje, planificado en tres días, tuvo su momento más duro en la jornada dedicada a todas las escenas de interior: "Fue intenso, pero salió. Nos ayudamos mucho".

Un futuro que pasa por seguir contando lo propio

Arconado quiere seguir explorando historias sobre identidad y migración, especialmente de la comunidad filipina, un territorio que conoce, vive y entiende: "Es el mundo sobre el que sé aportar cosas". Cuando se le pregunta qué diría a otros jóvenes que empiezan en el cine, no duda en aconsejarles que "no tengan miedo a empezar, todo comienza con un granito de arena".

Quizá por eso Ikaw Mag-Sabi funciona. Porque habla de lo invisible. De los niños que traducen no solo palabras, sino emociones, silencios y responsabilidades adultas. Y porque, gracias a la joven mallorquina, hoy esas voces encuentran al fin un espacio para decir por primera vez: "Esta vez, lo digo yo".

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