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Javier Sierra presenta su último libro en Palma: "Cada gran obra maestra de la pintura es una novela pendiente de ser escrita"

El escritor ha hablado este pasado jueves en el Auditorio de la ONCE sobre 'El plan maestro', una obra sobre arte y misterios

Javier Sierra: "'El plan maestro' es casi un manual para aprender a mirar el arte"

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

El escritor superventas Javier Sierra (Teruel, 1971) ha realizado un viaje exprés a Palma para presentar, este pasado jueves, su última novela, El plan maestro (Planeta), un libro que define como “casi un manual para aprender a mirar el arte”. Con él también salda la deuda que tenía con un personaje que aparece en otra de sus obras, El maestro del Prado, inspirado en alguien con el que se encontró siendo adolescente en el museo. El tirón de este autor, Premio Planeta en 2017 con El fuego invisible, es innegable, en el rato en que se realiza esta entrevista se le han acercado algunos de sus lectores para fotografiarse con él o simplemente para decirle que le admiran. Y él los atiende amablemente. “Soy una persona sociable, entonces me gusta”, afirma sobre la promoción de su trabajo.

Hace cinco años de su anterior libro.

Decidí ya hace mucho tiempo no ser un autor factoría, de estos que publican un libro al año de manera sistemática. Creo que no es importante la fecha que figura al lado del copyright de cada libro, lo importante es que el libro sea bueno. Entonces prefiero hacer menos libros pero más trabajados, más elaborados y estar a la altura de las expectativas de los lectores.

En este tiempo, ¿ha estado revisitando museos y cuevas prehistóricas como las que aparecen en la novela?

He vuelto a recorrer todos los escenarios, incluso a reentrevistarme con algunos de los personajes en los que están inspirados los personajes de esta novela, porque también hay mucha referencia sutil que algunos lectores captarán y otros no, pero forma parte del juego de mi literatura.

¿Qué encontrará el lector en 'El plan maestro'?

El plan maestro no es una novela convencional, es un libro llave, es casi un manual para aprender a mirar el arte, porque el arte no solamente se ha gestado a lo largo de la historia como un prodigio estético, sino que detrás de muchas de las grandes pinturas universales hay historias, muchas de ellas mágicas, que no se han contado de manera explícita, tienen que ser descifradas. Y mi novela permite descifrarlas a través de una clave que es una segunda mirada que yo regalo a los lectores que se adentren en esta literatura.

ENTREVISTA A JAVIER SIERRA, QUE PRESENTA LIBRO EN PALMA

Javier Sierra, durante la entrevista sobre 'El plan maestro'. / B.RAMON / DMA

Con este libro usted también juega a ser un maestro instructor del arte…

Sí, me he puesto en el papel de maestro, obviamente, al escribir esta historia esperando que haya, por un lado, otros escritores que despierten su sensibilidad hacia el arte y que se den cuenta de que todo eso que vemos en los museos colgado no son cuadros, sino que son libros mudos que están esperando que haya alguien que les dé palabras, y que prácticamente cada gran obra maestra de la pintura es una novela pendiente de ser escrita. Y luego, por supuesto, están los aprendices, que serían esos lectores que están deseando que les empujen más allá de la barrera del lienzo y se caigan al otro lado de la pintura y vean todo lo que hay.

Usted es uno de los personajes del libro. ¿Cuánta verdad hay?

A ver, hay mucha verdad en el libro, porque incluso los personajes de mi entorno familiar que aparecen son de verdad y tienen los nombres de verdad. Y la ficción solamente la utilizo para engarzar esas biografías con los personajes de ficción, pero no he necesitado mucho, porque incluso en mi propia familia hay mucha visión mágica de la vida.

No sé hasta qué punto es verdad que se encontrara con alguien que le iluminara en el museo del Prado viendo una obra…

Eso que yo hago, que es un ejercicio literario, en realidad nos recuerda lo frágiles que son los límites de la realidad y tiene que ver con la percepción y con la autopercepción. Vivimos una época de grandes mentirosos en todos los ámbitos de la vida, en la empresa, en la política, en el deporte... Estamos rodeados de eso, pero muchas veces esa mentira no es deliberada, es una especie de autoficción que se hacen los que construyen la realidad y eso me interesa. La vida cada vez es más literatura y creo que eso es interesante también de observar.

En su tiempo libre ¿Le encontraremos en un museo?

Bueno, me encontrará probablemente siempre con una tarjeta de embarque de un vuelo a algún sitio que quiera explorar o me encontrará ordenando materiales. Yo dedico una parte importante de mi vida a clasificar cosas, soy un archivero de mí mismo y trato de tener todo bien inventariado para tenerlo a mano cuando lo necesite. También me va a encontrar leyendo. Obviamente, un escritor siempre es un lector voraz.

ENTREVISTA A JAVIER SIERRA, QUE PRESENTA LIBRO EN PALMA

El escritor posa con su novela, horas antes de presentarla en el Auditorio de la ONCE. / B.RAMON / DMA

¿Ha leído el último Premio Planeta?

Lo he tenido en las manos y no lo he leído todavía porque tengo otras lecturas pendientes. Pero sí, al final lo leeré. De hecho, Juan del Val y yo vamos a viajar juntos a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en México, y seguramente ya me llevaré el libro para leerlo y que me lo firme.

Se lo preguntaba por las críticas que ha tenido...

Creo que ahí también hay que observar lo que es el Premio Planeta, es una máquina para buscar lectores y los busca en todos los nichos posibles. Y a veces lo hace desde la óptica de la alta literatura y a veces desde la óptica de la literatura más popular. ¿Dónde está el vivero de los narradores contemporáneos? Pues igual que en tiempos de García Márquez y de Vargas Llosa estaba en el periodismo, ahora está en la televisión y hay que estar atentos a eso. Yo no lo veo mal, lo único que pido es que la literatura sea de calidad y de contenido, que me cuente algo que no me hayan contado.

¿Dónde cree que están las joyas robadas del Louvre?

Sigo esta historia, que es un culebrón, casi a diario. Pero sigue sin aclararse el paradero de las joyas y si hubo, como yo creo que hubo, y creo que la policía también, un encargo. O sea, estas joyas se robaron por encargo. ¿Y por qué se robaron esas y no otras que desde el punto de vista mercantilista eran más valiosas? Se dejó un diamante allí que ya valía por todo lo que robaron. Bueno, pues yo creo que detrás, y esto ya es mi imaginación, podría haber un coleccionista de objetos de poder. Lo que se ha robado no solamente son piedras preciosas y oro, eso está en muchos sitios y los ricos tienen acceso a ellas sin ningún problema. Lo que se ha robado es un objeto que sirvió como emblema de poder a la dinastía napoleónica y a la corona francesa. Y eso no lo tiene nadie. Por lo tanto, entiendo que hay una intención de ese tipo. Vamos a ver si estoy en lo cierto, que puede que no, pero desde luego como novela sería fantástica ¿No? Un ladrón de objetos de poder.

¿Se imagina a alguien admirando esas joyas en su mansión?

Y probablemente alguien de Oriente Medio y de Asia, que son los que ven en las dinastías reales europeas el germen más potente del poder.

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