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Girbent inaugura este sábado en Pelaires 'Manifiesto', una muestra "lúdica y ligeramente provocativa"

El artista 'solleric' propone una controversia estética e invita a los agentes del tema cultural y al público en general a participar en un debate crítico

Girbent inaugura este sábado su 'Manifiesto' en Pelaires

Girbent inaugura este sábado su 'Manifiesto' en Pelaires / B.RAMON

Palma

El artista ‘solleric’ Girbent inaugura este sábado en la Galeria Pelaires una muestra “lúdica y ligeramente provocativa”, según sus propias palabras, que lleva por título Manifiesto y que supone un guiño, o una parodia, a los manifiestos artísticos que definieron el siglo XX (aunque como él mismo ha confesado, su inspiración más directa ha sido el célebre manifiesto ‘DOGMA 95’ del cineasta danés Lars von Trier).

Girbent propone una controversia estética e invita a los agentes del tema cultural y al público en general a participar en un debate crítico. El artista ilustra el decálogo de preceptos para una pintura del siglo XXI que configuran su manifiesto con una réplica a escala 1:1 de La Venus del espejo de Velázquez, que –provocativamente– presenta como radical arte contemporáneo y como su mejor pintura hasta la fecha.

Girbent, junto a una réplica de 'La Venus del espejo' de Velázquez

Girbent, junto a una réplica de 'La Venus del espejo' de Velázquez / B.RAMON

Extracto de la conversación entre el crítico de arte Arturo Castro y Girbent (acerca de 'Manifiesto'):

Arturo Castro: Manifiesto para una pintura del siglo XXI… ¿Síntesis cristalina de todo tu discurso estético o típica broma girbentiana?

Girbent: Vaya, has ido directo al grano (risas). La verdad es que en Manifiesto todo lo he meditado con cuidado de manera que el público pueda interpretar las dos posibilidades.

Parece obvio que hay una alusión directa a los manifiestos que jalonaron el siglo XX.

Los manifiestos definieron el relato moderno.No por nada se le llama a la Modernidad indistintamente la época de las vanguardias o la época de los manifiestos.

Fauvismo, Suprematismo, Cubismo, Surrealismo, Dadaísmo, Futurismo, Neoplasticismo, Expresionismo abstracto… ¿Manifiesto es un homenaje o una parodia a los manifiestos de la época moderna?

Podría ser, fíjate, incluso la parodia de una parodia…

No te sigo.

Sabes que Lars von Trier es uno de mis cineastas favoritos.

Lo sé… un entusiasmo que no comparto.

Bueno, este debate lo dejamos para otra ocasión (sonrisa). Lo que te decía es que Lars von Trier presentó en 1995, junto al también cineasta danés Thomas Vinterberg, el manifiesto DOGMA, un decálogo de preceptos a partir de los cuales el cine debía recuperar la pureza perdida de sus orígenes. Aunque el manifiesto Dogma 95 ha quedado como un hito en la historia reciente del cine, a mí me parece obvio que se trató de una gigantesca broma de artista (un bromista) genial.

Dogma 95 era ya un guiño, o una parodia, de los manifiestos excluyentes de la Modernidad.

Asumo que este ha sido mi referente a la hora de proponer Manifiesto. Por esto te decía lo de la posibilidad de que fuera el guiño de un guiño o la parodia de una parodia.

Hay un interesante film de idéntico título al de tu propuesta: Manifiesto (Julian Rosefeldt, 2015) en el que todo lo que se dice en la película son fragmentos literales de diversos manifiestos del siglo XX… incluido, al final, el de Lars von Trier.

Lo he visto, un bello film a medio camino entre el videoarte y el cine. Todo este tema me interesa mucho porque, como sabes, defiendo que este panorama dogmático regido por continuos manifiestos se disolvió hace tiempo, aunque su fantasma sigue imponiendo, en según qué ámbitos, su tutela espectral sobre el arte de hoy. Pero la realidad es que este paradigma ha prescrito y los artistas nos movemos hoy –y me refiero sólo a libertad en este sentido preciso– en un panorama más despejado, donde todas las opciones están contempladas a priori, sin excluyentes criterios dogmáticos que nos digan qué es lo que tiene que hacer el artista, qué es arte y qué no lo es.

Entonces, tu 'Manifiesto'…

Lo concebí como una propuesta en la que quedaran patentes algunas de las directrices fundamentales de mi discurso estético de estos últimos años, efectivamente… pero procurando que todo estuviera dominado por un patente espíritu lúdico.

Lúdico y provocativo.

Bueno, sí… y ligeramente provocativo (sonrisa).

Supongo que eres consciente de lo controvertido de algunos de los preceptos de tu decálogo.

Lo soy. Pero es que la idea es suscitar controversia —aunque, eso sí, controversia exclusivamente artística— e incorporar al público a una conversación crítica. Con Manifiesto he querido poner en marcha una pequeña “máquina de guerra” para la refriega estética. Poner el foco en ciertas sutilezas, invitar a repensar ciertas cuestiones.

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