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Sombras y pliegues

Los ‘leggings’ vuelven a la calle con una mirada más elegante

Por mucho que sorprenda, estos pantalones dejan atrás su papel de prenda para estar en casa o ir al gimnasio y reaparecen este otoño como una opción estilosa y versátil. La clave está en cómo se combinan, y este año lo hacen con intención

Los ‘leggings’ vuelven a la calle con una mirada más elegante

Los ‘leggings’ vuelven a la calle con una mirada más elegante / Pinterest

Asesora de imagen xiscabosch-asesoradeimagen.com

Durante mucho tiempo, los leggings parecían haber quedado atrapados en la categoría de prenda puramente funcional: cómodos para estar por casa, prácticos para los fines de semana y, sobre todo, vinculados a la ropa deportiva. Estaban ahí para cuando queríamos movernos con libertad, pero rara vez se les otorgaba un papel protagonista en los conjuntos del día a día. Sin embargo, este otoño cambia nuestra mirada. Los leggings vuelven, pero lo hacen de la mano de un estilo más depurado, pensado para la ciudad, la oficina y las ocasiones donde queremos sentirnos confortables sin renunciar a vernos bien.

Los ‘leggings’ vuelven a la calle con una mirada más elegante  | PINTEREST

Los ‘leggings’ vuelven a la calle con una mirada más elegante | PINTEREST / .

La clave está en cómo se combinan y, sobre todo, en la parte superior. Cuando se acompaña una prenda larga y holgada como con piezas que aportan estructura o volumen, el equilibrio visual aparece casi de forma natural. Así, los leggings dejan de ser «la prenda cómoda» para convertirse en una base con posibilidades.

Uno de los conjuntos que más veremos esta temporada está pensado para los días de trabajo: leggings negros, una camisa americana o blazer de corte limpio y unos tacones kitten. El resultado es un aire profesional, moderno y ligero. Los kitten, aportan la sofisticación justa sin comprometer la comodidad, y la americana introduce la estructura necesaria para que todo el conjunto funcione.

En situaciones más desenfadadas, pero con intención estética, una blusa oversize anudada en la cintura crea el juego de proporciones perfecto. La blusa aporta fluidez, el nudo define la silueta y los leggings acompañan sin imponerse. Es un conjunto que tiene algo de despreocupado, pero también de pensado, como quien sale de casa con intención de verse bien sin aparentar esfuerzo.

Para quienes buscan un punto más urbano y sofisticado, los leggings en tejidos diferentes cobran protagonismo. Unos en denim, por ejemplo, combinados con una chaqueta de tweed, generan una mezcla de texturas que eleva la propuesta. El tweed, con su presencia y su historia, aporta carácter y un toque casi patrimonial; los leggings restan rigidez y suavizan el resultado.

También regresan las siluetas envolventes: jersey largo, suave, casi como una manta bien escogida, acompañado de botines. El conjunto tiene algo de refugio, ideal para esos días en los que el otoño todavía no decide si quedarse o marcharse.

Y, por supuesto, la versión más urbana y minimalista: leggings negros imitación piel, zapatillas blancas impecables y camisa blanca amplia. Un conjunto directo, actual y sin exceso de nada. Limpio, claro y efectivo.

Este otoño los leggings dejan de ser un recurso práctico para convertirse en una pieza con intención. Ya no están solo al servicio de la comodidad, sino también del estilo. Se integran en conjuntos que hablan de equilibrio, de materiales y de proporciones. Y quizá ahí esté su nuevo encanto: no compiten con nada, acompañan y realzan.

La sobrecamisa de lana conquista el otoño masculino

Con la llegada de los primeros días frescos, el armario masculino empieza a transformarse. Las temperaturas bajan, la luz se vuelve más suave y la ropa comienza a pedir textura, abrigo y equilibrio. Entre las piezas que mejor interpretan este momento, la sobrecamisa de lana destaca como la gran aliada del hombre moderno.

A medio camino entre camisa y chaqueta, combina la estructura de una prenda formal con la calidez de un abrigo ligero. Se puede llevar abierta con una camiseta de algodón o cerrada sobre un jersey fino. Es funcional, elegante y tiene ese punto relajado que da personalidad sin esfuerzo.

Si tuviera que aconsejar a mis lectores qué más incluir en su armario este otoño, empezaría por un buen pantalón de lana con caída fluida -perfecto para combinar con sneakers o mocasines-, un abrigo tres cuartos en tono neutro y un jersey de cuello alto de tacto suave. Son prendas que suman sin recargar, piezas atemporales que resisten las modas pasajeras.

Los colores de la temporada se mueven entre los grises, piedra, camel y azul oscuro, tonos que proyectan serenidad y elegancia sin necesidad de estridencias. La clave está en mezclar tejidos: lana, pana, algodón grueso o terciopelo. Esa combinación de texturas da profundidad y carácter.

La sobrecamisa de lana, en definitiva, resume lo que más me gusta del otoño: comodidad, calidez y estilo natural. Una prenda versátil que no solo abriga, sino que cuenta una historia de estilo urbano.

Y, aunque las versiones lisas en tonos neutros siempre aportan una imagen más elegante y atemporal, también hay espacio para jugar. Esta temporada llegan modelos con estampados discretos o cuadros sutiles, ideales para quienes se atreven a dar un toque diferente y alegre sin perder sofisticación. Porque vestir bien también puede ser divertido, incluso en los días más grises del año.

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