CRÍTICA
Un clásico, clásico
A cto I. Escena. Todavía existen títulos, en el mundo de la ópera, que se resisten a ser presentados siguiendo las no-normas del Regietheater, es decir, que conservan la pureza del argumento, así como la época en el que éste se desarrolla. Todo llegará, pero de momento, Tosca no suele ser carne de experimentos teatrales, aunque el tema, el de la opresión política, sí permite trasladar la acción a cualquier tiempo y lugar, incluso a hoy mismo.
Esta producción que, de este título, un clásico de entre los clásicos, ofrece estos días el Teatre Principal de Palma, en su cuadragésima temporada lleva el sello del clasicismo en su estética: decorados, vestuario y atrezo se corresponden con los de la época en la que sucede el drama. Nada de trasladar la acción. Una producción clásica de un clásico.
Y ya que hemos citado a la parte escénica, decir que tiene algo de impactante, con telas y elementos que le dan al escenario una gran profundidad. Fiel a esa estética, la basílica se parece a la auténtica, el despacho del Palazzo quiero creer que también y el tejado del castillo, si no es igual al real, bien podría serlo. Todo muy medido y estéticamente colorista.
La iluminación, que casi no se nota, ayuda a esa manera de presentar la escenografía. Y más de lo mismo diríamos del vestuario, con una Florian Tosca muy de principios del XIX y un Scarpia con capa y sin bastón, aquí sustituido por un pequeño látigo de montar. Muy acertada también la dirección de escena de Mario Pontiggia.
Acto II. Orquesta y coros. La orquesta sonó como a banda sonora, como debe ser en las óperas de Puccini: magnífica siempre, sin aspavientos y resolviendo de notable esos pequeños interludios como el del final del primer acto cuando suena el leitmotiv de la muerte de Scarpia.
Los coros (el infantil y el de adultos) muy bien, quizás faltos de voces en el Te Deum, pero más que correctos en todo momento.
Acto III. Las vocees. Los cantantes mallorquines también ocuparon su espacio de manera muy profesional, muy solvente Tomeu Bibiloni como Sagrestano, vocal y escénicamente, José Manuel Sánchez cantó bien su breve papel al que supo imprimir ese aire irónicamente malo que tiene; a un buen nivel el Pastore de Clara Enrich-Genestar, el Carceriere de Sebastià Serra, el gendarme de Max Hochmuth y espléndido Italo Proferice como Cesare Angelotti, el desencadenante de toda la historia.
Rame Lahaj (Cavaradossi) tiene una voz bonita, con buenos agudos, aunque un tanto falta de volumen, cosa que se notó en sus diálogos con la protagonista, una Yolanda Auyanet que muy bien puede cantar ese rol en cualquier escenario, pues lo hace dominando la voz y el carácter de esa mujer que pasa de ser una artista celosa a ser una amante y comprometida política vengativa. A un nivel un punto superior Simón Orfila como Scarpia. Debutante en el papel, mostró que puede llevarlo por todo el mundo, pues a través de la voz y de los gestos, imprime a ese malo malísimo, un aspecto primero sibilino y al final violento, como debe ser.
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«Tosca» de Puccini
Temporada de Òpera
Solistas vocales
Coro del Teatre Principal
Orquestra Simfònica de Balears
Matteo Beltrami, director musical
22/10/25
Teatre Principal de Palma
Calificación: * * * *
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