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Espacio Jorge El Pediatra

Espasmos del sollozo: qué son y cómo afrontarlos con calma

No es epilepsia ni un problema neurológico. Se relaciona con la inmadurez del sistema nervioso y con la manera en que el cuerpo responde a las emociones intensas

Espasmos del sollozo: qué son y cómo afrontarlos con calma | INGIMAGE

Espasmos del sollozo: qué son y cómo afrontarlos con calma | INGIMAGE

Jorge Muñoz

Jorge Muñoz

Los espasmos del sollozo son algo que muchos padres viven con enorme preocupación. Se trata de episodios que aparecen normalmente entre los 6 meses y los 5 años, y que ocurren cuando el niño, tras un llanto intenso, deja de respirar por unos segundos y en ocasiones llega a perder el conocimiento. Aunque asusta mucho, es importante saber que son benignos y que desaparecen con el tiempo, algo difícil de entender cuando lo ves por primera vez en tu hijo.

Existen dos tipos principales. El más frecuente es el espasmo cianótico. Suele comenzar tras un enfado, un golpe leve o una frustración. El niño llora con fuerza, de repente se queda sin aire, se pone morado, principalmente alrededor de los labios, y puede desvanecerse unos segundos, aunque esta pérdida de conocimiento es muy poco frecuente. El otro, menos común, es el espasmo pálido, que aparece a veces después de un susto o una caída menor: en este caso, el niño se queda muy blanco, pierde tono muscular y se desploma brevemente. En ambos casos, el episodio dura poco y se resuelve solo.

¿Por qué ocurre? La causa exacta no se conoce del todo, pero sabemos que no es epilepsia ni un problema neurológico. Se relaciona con la inmadurez del sistema nervioso y con la manera en que el cuerpo responde a las emociones intensas. En el tipo pálido también interviene un reflejo que baja momentáneamente el ritmo cardíaco y el flujo de sangre al cerebro. No deja secuelas ni afecta al desarrollo del niño, esto es muy importante conocerlo.

El diagnóstico suele ser sencillo gracias al relato de los padres, que describen la secuencia típica tras el llanto. No suelen hacer falta pruebas médicas, salvo que existan dudas o que los episodios sean muy repetidos, en cuyo caso el pediatra puede pedir una analítica para comprobar si hay anemia por falta de hierro, ya que a veces está relacionada, aunque, en mi larga experiencia, nunca he tenido que solicitarlo, ya que esta posible falta de hierro se acompañaría de otros síntomas.

¿Qué hacer durante un espasmo del sollozo? Lo más importante es mantener la calma. Coloca al niño en un sitio seguro, preferiblemente tumbado de lado o boca arriba, y espera a que el episodio pase. No intentes zarandearlo ni darle golpes, ni soplarle, no sirve de nada. En pocos segundos, el niño vuelve a respirar y recupera la conciencia como si nada hubiera pasado.

El tratamiento en la mayoría de los casos consiste únicamente en informar y tranquilizar a la familia. Y hacerles saber que ellos, a su vez, informen a los cuidadores y familia cercana. También es cierto que durante una rabieta pueden suceder, esto no significa que tengamos que «malcriar» a un peque, dándole todo lo que quiera para no llegar a una rabieta.

El pronóstico es muy bueno. La mayoría de los niños deja de tener espasmos del sollozo hacia los 4 o 5 años y no presentan ningún problema posterior. No tienen más riesgo de epilepsia ni de otros trastornos neurológicos.

En resumen, aunque los espasmos del sollozo impresionan y generan angustia, son un fenómeno habitual y pasajero en la infancia. Conocerlos ayuda a afrontarlos con serenidad y a acompañar al niño sin miedo, sabiendo que con el tiempo desaparecerán por sí solos.

Y recuerda: aunque los espasmos del sollozo asusten, no ponen en peligro a tu hijo. Si tienes dudas o necesitas tranquilidad, tu pediatra siempre estará ahí para acompañarte.

Podéis contar con nuestro equipo de Espacio Jorge el pediatra, contactando por Whatsapp en el 667719202.

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