Víctor Pablo Pérez: «Shostakovich es un gran historiador que utiliza la música»
El director castellano dirigirá a la Orquesta Sinfónica de Tenerife este viernes en el Claustre de Sant Domingo, como cierre del Festival de Música de Pollença

Víctor Pablo Pérez. / ARCHIVO V.P.P.
Para Pollença ha elegido Beethoven y Shostakovich. ¿Combinan bien estos dos músicos?
A priori tienen poco o nada que ver, aunque si lo miramos con detalle, en estas dos obras intentan definir cómo el poder puede influir en un artista o también como un artista puede definir y criticar el poder instituido. Después de un Beethoven muy conocido y coincidiendo que este año se cumple el cincuentenario de la muerte de Shostakovich, pensamos que esa obra atípica, como es su Novena Sinfonía, podría ir bien.
¿Atípica?
Sí, pues una vez presentadas la Séptima y la Octava, el régimen de Stalin esperaba otra obra monumental y no fue lo que se encontró, así que a partir de esta obra se cuestionó el genio y la vinculación política del maestro, cosa que le llevó a ser discriminado y censurado, prácticamente hasta la muerte del dictador. A partir de esa sinfonía el músico tuvo que en cierta manera mal vivir tocando piano en las salas de cine mudo. Fueron años de sufrimiento. Para Shostakovich, Stalin fue como una rana que se convirtió en buey.
Políticos convertidos en músicos sin serlo.
Como muchas otras veces se ha dado en la historia, pero aquí, en la figura de Stalin, de manera más intensa si cabe. Shostakovich siempre está haciendo historia, cuenta la historia del régimen para introducir de manera subliminal comentarios subjetivos que indican cómo es la situación en la que vive. Sin duda, Shostakovich es un gran historiador que utiliza la música.
Además, en el programa, aparece una obra si no rara, al menos curiosa como es la Marcha fúnebre de la banda sonora de la película The grat citizen.
Con Pere Bonet, director del festival, acordamos incluir algo más y que se adaptara a la plantilla utilizada en las obras anteriores. Le planteé algunas obras y decidimos ésta, que en el fondo también es una crítica a las grandes purgas soviéticas stalinistas. Para mí esa música fúnebre representa la despedida de Stalin.
¿Debemos poner la música de cine a la misma altura que la sinfónica?
No exactamente, pues la música sinfónica tiene unas características y se mueve con unos parámetros que no son los mismos que los de las bandas sonoras, pensadas para acompañar imágenes, a veces incluso escenas muy cortas. Pero, por otra parte, incluir música de cine en los conciertos puede atraer a otro tipo de aficionados.
¿Y si contratáramos a influencers para difundir la música clásica?
Para mí decir influencer es decir cantamañanas. Ahora bien, lo que sí podríamos es explorar nuevos caminos para difundir la música clásica. Yo mismo lo he hecho, llevándola a las universidades o colaborando con personajes que tengan algo que decir para explicar cómo ven tal o cual obra. ¿Se imagina pedirle a Sabina que presente un concierto de música clásica? ¿O que Gabilondo explique cuál es su visión de tal obra? Unir a los protocolos de una formación orquestal personas de nivel. He tenido experiencias de este estilo con José Sacristán y con Juan Echanove, siempre con éxito. Este es un camino, pero hay otros como organizar conciertos para jóvenes, para familias, en espacios grandes. Se trata de explorar caminos nuevos para hacer que el público se renueve. Piense que los jóvenes se están educando en la inmediatez y eso debemos afrontarlo, no olvidarlo. Así que, ¿por qué no montamos algunos conciertos de pequeña duración, más cortos? Ese puede ser un camino a explorar.
«‘María Moliner’, del mallorquín Antoni Parera Fons, se ha convertido en un referente»
¿Conciertos en streaming?
Puede ser también una forma, quizás sea éste el futuro que nos espera para llegar a mucha gente. Ahora bien, nada substituye la emoción del directo en la sala. Eso es irrepetible.
Volviendo al compositor ruso: ¿Hay un Shostakovich sinfónico y otro autor de bandas sonoras o es el mismo?
Su genialidad está siempre presente, aunque cuando se muestra en todo su esplendor es en las sinfonías y en los cuartetos de cuerda. Rotundamente, Shostakovich es un cuarterista genial y el último gran sinfonista.
Ha dirigido prácticamente todas las orquestas españolas. ¿Pueden competir con las europeas?
Hace poco más de tres décadas había muy pocas orquestas en España, ahora tenemos más de treinta y todas con un nivel que está por encima de la media centro europea. Obviamente no podemos competir con las grandes, pero el nivel supera el de la media europea.
Usted ha estrenado partituras contemporáneas ¿cómo es dirigir una obra de un compositor presente en la sala?
Es un lujo, pues dialogar con el autor, hablar con él, le da un valor añadido a la interpretación.
Estrenó en Madrid la ópera María Moliner del mallorquín Antoni Parera Fons ¿Cómo vivió aquella sesión y los preparativos de la misma?
Esta ópera se ha convertido en un referente. En pocos años se ha programado cuatro veces. ¿Qué ópera contemporánea lleva este camino? Muy pocas. Fue un éxito enorme, debido en parte al lenguaje, que conecta con el espectador y también por el fondo, pues el tema del empoderamiento de la mujer es muy actual.
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