Daniel Guzmán: "Tanto el tema de la gentrificación como el afecto o las historias de amor son universales"
La película 'La deuda', protagonizada y dirigida por el cineasta madrileño, se proyectará hoy viernes en el Atlántida Mallorca Film Festival antes de su estreno en cines comerciales

Fragmento de la película 'La deuda' / Manuel Fernandez-Valdes
Daniel Guzmán, conocido por su papel como actor en Éxtasis o Aquí no hay quien viva, destacó como director en 2015 con A cambio de nada, que le valió el Premio Goya a mejor dirección novel y la Biznaga de Oro a Mejor Película. La deuda, su última película, se estrenó en marzo de este año en el Festival de Málaga, y llega al Atlántida Mallorca Film Festival antes de su estreno en cines comerciales en octubre. La historia trata sobre Lucas, un hombre que vive con una anciana, y que intenta conseguir dinero de todas las formas posibles para evitar que conviertan su hogar en un piso turístico.
¿Cómo nació la idea de La deuda? ¿Hubo alguna experiencia personal o suceso social que la haya inspirado?
Con mi abuela, en su última etapa se estaba tratando de un trombo pulmonar que había tenido y yo lo acompañaba diariamente a recibir oxígeno por las tardes. Un día que estaba como 15 o 20 minutos sin hablar, estaba imaginando y me acordé de un desfibrilador que había. Pensé en qué pasaría si alguien por necesidad sustituyera el aparato, y qué pasaría si por esa decisión errónea condiciona una vida humana. A partir de ahí empecé a gestionar esta película que habla sobre las necesidades afectivas, sobre la rehabilitación y sobre cómo gestionamos la culpa en nuestra sociedad.
¿Qué mensaje ha querido transmitir con esta película?
Más que un mensaje, quería que fuera un thriller emocional en el que se habla de varios temas como son las necesidades. La supervivencia, la búsqueda de un lugar, el desplazamiento de personas por el problema de la gentrificación... Lo que quería es que la gente estuviera enganchada, que fuera colocando las piezas del rompecabezas según iba avanzando la película. Y en el fondo, que les invitase a la reflexión sobre los temas que aborda la película más allá de moralizar.
¿Cree que la película refleja una realidad muy española o es un tema universal?
Yo creo que es un tema universal. Tanto el tema de la gentrificación como el afecto o las historias de amor son universales. Esto también es una historia de amor entre dos personas de diferentes generaciones. Trata de la necesidad económica de conseguir un dinero para que a la persona que quieres no la echen de su casa, y eso genera un conflicto continuo en el protagonista, una huida hacia adelante… La necesidad afectiva, cómo gestionamos la culpa o hasta dónde podemos llegar por amor son temas universales. Todos me dicen que la película es muy de actualidad, pero creo que la película lleva en la actualidad 30 años. Son temas de los que tenemos ya un bagaje y unos antecedentes que llevan siendo así durante mucho tiempo.

Fragmento de la película 'La deuda' / Manuel Fernandez-Valdes
¿Cuáles han sido las mayores dificultades a las que se ha enfrentado durante el rodaje?
Esta película apuesta por una mezcla de lo emocional y lo social como estructura. Es una cinta muy alta de presupuesto porque tiene casi 68 localizaciones para darle dinamismo y agilidad al montaje. En una película media normal hay entre 20 y 30 localizaciones. Esta tiene tres veces más. Eso hace que sea muchísimo más cara presupuestariamente por todo lo que conlleva a nivel técnico. Generalmente las películas medias ahora mismo se están haciendo entre dos y tres millones de euros. Esta cuenta con cinco millones, y aparte de todo eso, tiene una factura de la cual estoy muy contento. He cuidado mucho la factura, pero al final, la película tiene un riesgo financiero, presupuestario y narrativo muy alto, y por eso creo que es mi película más ambiciosa.
¿Hay alguna escena que haya sido especialmente difícil de dirigir por la carga emocional o por la complejidad técnica?
Sí, ha habido escenas. Una con Susana y otra con Itziar, pero las más difíciles de abordar eran sobre todo con Charo, una protagonista anciana de 92 años, que por su fragilidad y su estado, ya con una edad avanzada, era más complicado que el resto. Había que trabajar desde otro lugar, y solo podíamos rodar dos o tres horas con ella. Eso, además de dificultar todo el rodaje, obviamente acaba también encareciendo mucho más la película.

Fragmento de la película 'La deuda' / Manuel Fernandez-Valdes
¿Cómo es ser director y actor al mismo tiempo en su propia película? ¿Qué ventajas y desventajas tiene?
Ha sido algo que ha sucedido y que no estaba previsto desde el principio, pero al final ha ocurrido por un tema con Charo y por adelantar el rodaje. Lo que he intentado es integrar y aprovechar la huida que tiene hacia adelante el personaje, porque así me pasaba cuando estaba dirigiendo y actuando a la vez, tenía esa sensación de que tenía que huir, porque era muy complicado estar dentro y fuera. Al final he intentado hacer de las necesidades la virtud del rodaje, trabajado como un grupo de compañeros. Obviamente yo desempeño las labores de dirección, pero cuando estoy dentro estamos trabajando de una manera muy conjunta con los actores y actrices.
Como director, ¿permite mucha improvisación o prefiere mantener el guion cerrado?
Generalmente mis películas son el 99% del guion. Nosotros improvisamos para que la situación que se establece con el texto tenga tal organicidad que parezca que es improvisada, pero está totalmente medida. Es texto real y los diálogos son absolutamente concretos y medidos.
¿Cómo ha sido la evolución de este guion desde la primera idea que tuvo hasta la versión final?
Ha sido el guion de los que más he disfrutado y de los que me han salido de manera más natural y orgánica. Solo tiene dos versiones, lo escribí durante dos meses sin salir de casa hasta que lo terminé. Iba sucediendo todo de una manera absolutamente orgánica y natural. Cuando lo leí me di cuenta que ya lo sentía, que era un guion que estaba para rodar, que parecía que fue la última versión ya en la primera.
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